LA ENTREVISTA | Saraí Espinal, una periodista que la maternidad le cambió la vida

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Saraí Espinal
La comunicadora es una de las más destacadas del país.

TEGUCIGALPA, HONDURAS. Cuando era niña, usaba vestidos coloridos y pomposos, asemejándose, según ella, a un «pastel», mientras relucía su extrovertido ser.

Esa pequeña también se distinguía como una alumna ejemplar, que conseguía calificaciones perfectas. Así recuerda sus primeros años Saraí Espinal, reconocida periodista hondureña.

Espinal se ha convertido en los últimos años en una de las comunicadoras más profesionales y talentosas de todo Honduras.

Cuenta con más de una década de trayectoria en los medios y, además, es amante de los deportes y los estudios.

En pleno marco del Día de Las Madres, la joven reveló varios secretos en una plática exclusiva con TIEMPO Digital.

¿Por qué la despidieron de HCH?, ¿Cómo terminó en la radio?, ¿Cómo va el amor? ¿Quiere más hijos? Se destapó.

Su infancia, una inolvidable época

Espinal vino al mundo hace 33 años, nació en la capital de Honduras, en una familia trabajadora y que la cuidaron siempre.

La comunicadora asegura que su niñez fue maravillosa y que su familia la acobijó incondicionalmente.

«Fue una infancia muy bonita, una infancia de niña, realmente. Mi familia nunca permitió que el mundo me absorviera», relató la periodista.

«Me vestían como niña, con medias, con zapatitos de chongo, con esos vestidos todos pomposos que una parecía pastel, y que por dentro le picaban porque tenían saya, con unas vinchitas», describió.

Alumna estrella

En la escuela nunca pasó desapercibida, pues no solo participó en todo tipo de deportes, desde ballet hasta karate, también era fanática de actuar en festivales infantiles de poesía.

Entre tanto, asegura que era tan buen alumna que expresó que a ella jamás la castigaron por no hacer las tareas.

«En los estudios nunca tuve problemas. Por eso, en mi casa, siempre me permitían hacer muchas cosas, porque fui aplicada», aseveró.

«No había manera de que me podían imponer un castigo, ya que por lo general los castigos cuando uno está pequeño son tipo ‘ah, bueno, no vas salir porque no hiciste la tarea o porque sacaste malas notas o no te voy a dar esto por tal cosa’. Conmigo funcionaban otras cosas porque yo en ese aspecto de la escuela siempre he sido aplicada», ahondó.

Adolescencia, rebeldía tardía

A diferencia de muchas jovencitas, a los 17 Saraí Espinal admite que nunca fue una chica rebelde, pero todo cambiaría una vez consiguiera su primer empleo.

Ella comenta que fue a esa edad que ingresó a la universidad, mientras también trabajaba. Aunque, esa dualidad de quehacer no era tan mala, pues «invertía» en lo que quería.

«Yo ganaba mi dinero, no pagaba la universidad, no pagaba la casa, no pagaba servicios públicos, no pagaba alimentación. El dinero que ganaba lo utilizaba para mí», expresó.

Se divertía

Era así que, al no tener una «vida de adulta», Espinal se compraba vestidos, zapatos y comida sin preocupación alguna.

Eso sí, también guardaba un poco de dinero, pues cuenta que su madre le enseñó desde pequeña la importancia de ahorrar, y gracias a esa lección, Saraí ahorró dinero y a sus 21 años pudo comprarse su primer automóvil.

Sin embargo sus padres le dijeron que ya era tiempo que ella aportara en los gastos de la casa, lo que ayudó a tranquilizar y enderezar el espíritu rebelde de Espinal.

Por casualidad terminó en HCH

El primer trabajo de la periodista fue para un banco capitalino, mismo que dejó para dedicarse al área de su estudio, uniéndose a una empresa de telecomunicaciones.

En esa empresa ella era la asistente de relaciones públicas. Como parte de su trabajo, tenía que visitar varios canales de televisión.

Un día llegó a un canal llamado Hable como Habla (HCH) y estuvo un par de días haciendo un poco de mercadeo.

En ese corto tiempo, el jefe, Eduardo Maldonado, vio que tenía potencial para su casa televisiva y le propuso trabajar allí.

Esa oportunidad cambiaría el destino de Espinal para siempre. Ella aceptó la propuesta, renunció a la compañía telefónica y en unos días ya estaba incorporándose a sus actividades para el medio de comunicación en mención, donde se daría a conocer en toda Honduras.

Avalancha de críticas

Pero el convertirse en una presentadora de televisión de la noche a la mañana no fue nada sencillo para Saraí Espinal.