CATRACHO EJEMPLAR| Centro Luis Braille, un ángel guardián incondicional para personas no videntes

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Centro Luis Braille apoyo no videntes
Pese a cualquier dificultad, el Centro Luis Braille se ha convertido en el sitio seguro para muchos niños, jóvenes y adultos no videntes.

Aunque la vida no parezca tan simple y esté llena de obstáculos, las personas no videntes son luchadores innatos que también han encontrado un sitio que los acoge, los toma de la mano y los guía para afrontar cualquier dificultad, de esa labor toma parte el Centro «Luis Braille».

Este sitio da ayuda a las personas no videntes, trabajan con adultos, jóvenes y hasta niños, quienes son sus mayores beneficiados. Con la pandemia del COVID-19 las dificultades aumentaron, no obstante, han sabido mantenerse en pie.

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La sonrisa en los estudiantes que tiene la institución es la evidencia de la labor ejemplar y lo más importante es que los maestros brindan el apoyo a los alumnos a través de sus propias vivencias.

Los estudiantes, además de aprender se divierten con los maestros del centro.

Los educan sobre muchos temas y les dan la oportunidad de participar en eventos empoderándolos sobre sus capacidades. La fundación, con sus maestros, les enseña a poder valerse por sí mismos, a amarse y no subestimarse.

Historia del Centro Luis Braille

El Centro de Rehabilitación para Ciegos Luis Braille fue fundado el 6 de julio de 1987 por el profesor Rubén Vásquez, con 21 años de edad, en ese entonces. Él, recién había egresado de la Escuela Normal de Occidente. Estuvo dos años ciego por glaucoma y su proceso de rehabilitación tuvo que realizarlo en San Salvador.

Rubén Vásquez, junto a algunos de los miembros del Centro «Luis Braille».

El director, sin duda, es un pilar significativo en el centro, decidió dar un «gran empujón» a las personas que atravesaban por su misma condición y aunque por su mente pasaron mil problemas, su objetivo iba encaminado a un solo sitio: que el centro llegara a muchos no videntes que lo necesitaran.

¿Cómo inició la fundación?

Rubén Vásquez charló con Diario TIEMPO Digital y comentó que para el comienzo fue importante el apoyo del Club de Leones y de la Iglesia Evangélica Asambleas de Dios junto a la ayuda de su familia.

Explicó que, desde julio hasta noviembre de 1987 el centro Luis Braille funcionó en las aulas del Templo Esmirna, ubicado en el barrio Medina de San Pedro Sula. En tanto, de 1988 y hasta 1993 estuvo habilitado en las aulas de la escuela Leopoldo Aguilar del barrio Las Flores.

Desde ese año y hasta la fecha el centro funciona en un edificio propio construido por etapas en un terreno ubicado en la colonia Villa Florencia, en SPS.

Maestro con alumno en las instalaciones de la Fundación Luis Braille.

Administración y sostenimiento

El centro Luis Braille ha sido dirigido desde su fundación por el licenciado Rubén Vásquez, quien obtuvo su acuerdo legal de funcionamiento por parte de la Secretaría de Educación desde 1990. Asimismo, fue administrada por la asociación: CRECÍ Y desde el año 2002 por la actual Fundación Luis Braille de Honduras

Vásquez también relató que reciben un subsidio del gobierno que cubre el 30 % del presupuesto. El resto es cubierto por algunas ayuda de alcaldías, empresas privadas, donaciones y actividades propias incluyendo alquileres.

No obstante, el presupuesto ha sido insuficiente para los mínimos requerimientos y en el año 2020 dada la situación de pandemia dejaron de percibir más de L200,000. Lo cual afectó seriamente varias áreas de la administración.

Ante ello, la Fundación Luis Braille tuvo que solicitar ayuda a la ciudadanía, para evitar el cierre por completo del centro.

Algunos niños están recibiendo clases de manera virtual.

Hasta ahora, la fundación cuenta en planilla permanente con tres empleados que son profesionales no videntes. También, mediante contratos o trabajo por horas hay tres profesionales sin discapacidad. Más el personal de servicio y algunas personas que laboran en los centros o programas regionales por hora.

Cobertura geográfica

La Fundación Luis Braille tiene su sede en San Pedro Sula y opera en todo el departamento de Cortés y Yoro. De ahí, son la mayoría de sus beneficiarios. En promedio, 180 personas anualmente son quienes reciben el apoyo por parte del centro en estos sitios.

De igual forma cuentan con programas de atención en La Entrada, Copán, La Ceiba y Danlí con aproximadamente 120 personas no videntes. En total, tienen un promedio de 300 personas con discapacidad atendidas cada año.