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miércoles, enero 26, 2022

Emigrar de Honduras, un sueño juvenil impulsado por la pobreza

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AFP. La madre de Wilmer lloró y lo buscó por las calles cuando él trató de llegar a Estados Unidos, irregularmente y sin avisar, para conseguir empleo. Aunque la “migra” lo regresó, Wilmer lo volverá a intentar. A sus 18 años, no ve futuro en Honduras.

“Yo quiero irme otra vez, la tentación está, y eso no me lo quito de mi cabeza hasta que lo logre. Si me agarran una, dos, tres, cuatro, cinco veces lo voy a intentar, porque es mi sueño sacar adelante a mi familia”, confiesa Wilmer Rodríguez.

En un país con más de la mitad de su población en pobreza, miles de hondureños creen que migrando a Estados Unidos pueden mejorar su situación.

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Migración jóvenes Honduras
Wilmer afirma que en Honduras no hay oportunidades para los jóvenes.

Durante el camino están expuestos a la muerte, sobre todo a manos de los traficantes de personas (“coyotes”) y de extorsionadores.

En lo que va del año, unos 50.000 hondureños fueron devueltos del trayecto, según cifras oficiales. Aunque este domingo votan por un nuevo presidente, Wilmer no confía en los políticos.

“No les tengo mucha fe, porque la verdad es que todos son mentirosos”, explica.

Migración de jóvenes en Honduras
Pese a que su madre no quiere que emigre a Estados Unidos, Wilmer afirma que lo hará de nuevo.

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Un barbero profesional

El sueño de Wilmer es ser uno “de los grandes” barberos del mundo. Se emociona cuando lo dice.

A su retorno aprendió el oficio y trabaja en la barbería “La Bendición”, en el barrio de Nueva Suyapa, en las lomas que rodean Tegucigalpa.

A lo largo de sus calles empinadas, muchas de ellas solo afirmadas y sin asfalto, hay hileras de casas: las de material noble, corresponden a quienes tienen familia en el exterior; las otras son de tablas.

Migración jóvenes Honduras
Wilmer añora ser uno de los mejores barberos del mundo.

En su trabajo, como una premonición o estímulo, los cobertores que coloca a sus clientes representan a la bandera de Estados Unidos.

Pese a que ya lo han premiado dos veces en el barrio por su buen trabajo con las tijeras, para Wilmer, la bendición está fuera de Honduras.

Según un reciente informe elaborado por varias entidades, los migrantes centroamericanos gastan unos 2.200 millones de dólares al año en su ruta a Estados Unidos, la mayor parte en traficantes.

Migración jóvenes Honduras
Wilmer es un artista con las tijeras, pero asegura que el éxito está fuera de Honduras.

Una docena de ilusiones

Wilmer vive en una casa que no excede los 20m2, con sus dos hermanas, su sobrina… una docena de familiares divididos en dos ambientes.

En el ambiente del dormitorio hay una litera, una cama y la ropa de toda la familia colocada en muebles y rincones. Unas mantas hacen las bases de paredes divisorias.

Él duerme en la parte superior de la litera. “Abajo duermen mi mamá y mi hermana”, explica.

Migración jóvenes Honduras
Wilmer vive prácticamente en una condición de hacinamiento, por lo que tratará de volver a irse para EE.UU.

Cuando Wilmer decidió irse, junto con un amigo, era febrero de 2020 y tenía 17 años. Fue devuelto al país un mes después desde México.

Lo que recibe, dice, no alcanza para todos. “Donde yo trabajo, sí, es algo [lo que recibe]. Pero para mí, no para sobrevivir doce gentes”, dice.

Migración jóvenes Honduras
Con sus ingresos Wilmer no puede suplir todas las necesidades de su familia.

En Honduras, el salario mínimo oficial es de 400 dólares y el 80 % de la economía es informal. Aún no ha definido fecha de su próxima partida. Hace los planes, sin que sepa su madre.

“No hay trabajo”

Cuando Wilmer no volvió a casa, Lesly Madariaga, su madre, pasó la noche en vela y al día siguiente se enteró que había migrado.

“No quisiera volver a pasar ese proceso porque, Dios siempre le provee su comidita, yo no quisiera que él pasara peligros”, dice. Como la primera vez, Lesly no conoce pero intuye los nuevos planes de Wilmer.

Migración jóvenes Honduras
La mamá de Wilmer teme que vuelva a irse para EE.UU. por los peligros que se corren en el camino.

“Los menores se van por una vida mejor, porque aquí en Honduras no hay trabajo”, se lamenta.

Ella, que ya votó por el gobernante Partido Nacional (derecha), dice que optará ahora por un opositor, Yani Rosenthal (liberal) o Xiomara Castro (izquierda).

A merced de la delincuencia 

Como en varios barrios de Centroamérica, en Nueva Suyapa actúan las estructuras Mara Salvatrucha (MS-13) y Pandilla 18, involucradas en narcotráfico y extorsiones, y cuya acción también obliga a los jóvenes a huir.

Organizaciones humanitarias laboran en la zona con programas para niños y niñas que los aparten de los peligros.

“Cuando los niños se vuelven jóvenes, su deseo es irse hacia otro país para buscar mejores oportunidades porque aquí en el país no las tienen. Prima un sentimiento de mucho dolor, de mucho sufrimiento en las familias”, explica Rosa María Nieto, directora ejecutiva de la Asociación Compartir.

Migración jóvenes Honduras
La falta de oportunidades, de empleo, hacen que los jóvenes ingresen a las maras y pandillas, pero otros optan por buscar un mejor futuro en otro país.

Wilmer dice que en su barrio la delincuencia atrae a los jóvenes. “Van viendo las cosas fáciles y ya les gusta, y empiezan a vender droga, todo eso. Es tentador, pero gracias a Dios no me ha dado por nada de eso”, dice.

“Mi meta es trabajar (…) Mi casa, también, algún día, yo sé que la voy a construir, algún día la voy a construir”.


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