Prometen resurgir: «Mitch» destruyó su patrimonio y un incendio lo remató

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Un pavoroso incendio derribó la bodega "Dorita". Es la segunda vez que su propietaria pierde todo, pero buscará levantarse de nuevo.

CHOLUTECA, HONDURAS. La familia Ramírez-Osorto nunca olvidará cuando, un 12 de enero, próximo a las 9:30 de la noche, el sonido del timbre irrumpió la normalidad de su hogar en Orocuina, Choluteca, zona sur de Honduras.

Podría parecer un poco tarde para un llamado a su puerta; sin embargo, debían advertirles sobre una situación que les haría revivir los pensamientos de una pesadilla que les atormentó hace más de dos décadas.

Pese a que ya era tarde, el anuncio les transformaría la hora de dormir en una noche en vela. Les decían que la oscuridad de la noche pasó a una iluminación plena, pero por un voraz incendio que se desató en el mercado del municipio.

Muchos lo veían por las noticias, pero no podrían entender cómo se derrumbó el castillo de pensamientos de Isabel Osorto, una madre de tres hijos y propietaria de la Bodega «Dorita», un reconocido negocio de aquel lugar.

El recuento oficial del Cuerpo de Bomberos decía que el fuego copó varias estructuras; utilizaron más de 25 mil galones de agua y, aunque no hubo pérdidas humanas, el daño material fue incuantificable.

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Sin sustento, otra vez

Luis José Ramírez, segundo en la línea de vástagos de Isabel, habló con TIEMPO sobre lo ocurrido. Estimó que su negocio fue el que más perjuicio tuvo; el patrimonio familiar, que incluía años de esfuerzo, se redujo a ruinas.

«Fue imposible entrar y rescatar algo. Al llegar, las llamas ya habían consumido gran parte del local. Además, no sabíamos la naturaleza del incendio e ingresar suponía poner en riesgo nuestra vida», relató sobre el primer encuentro con esa realidad.

Luis José describió que el negocio ofrecía abarrotería en general. Su madre lo adquirió hace 20 años y él asegura que hubo esfuerzo en demasía para tener esa fuente económica propia.

Además, apuntó que para su mamá era como darle replay a lo que sufrió -pero sobrevivió- cuando pasó el fatídico huracán Mitch por Honduras. En aquel entonces también perdió todo lo que tenía.

«Es la segunda ocasión que, por cosas que se escapan de nuestras manos, se nos ha arrebatado casi todo nuestro patrimonio. El negocio representaba nuestra única fuente de ingresos«, lamentó Luis José profundamente.

Isabel, resignada, observa cómo su negocio quedó devastado.

Es más, confesó a TIEMPO que la bodega «Dorita» era la única forma en que su madre podía sacarlo adelante a él y a sus dos hermanas. Isabel es una madre soltera que se ha sobrepuesto a las adversidades.

Y el caso va más allá. El entrevistado reveló que los propietarios del mercado son sus tíos Óscar Armando Ramírez y Martha Osorto; por lo que, la tragedia familiar es extensiva.

Así puede donar.

No se detendrán; piden apoyo

No obstante, así como el núcleo supo levantarse de los embates históricos del «Mitch», no piensan quedarse de brazos cruzados, aunque sí consideran bastante doloroso un golpe más.

«Somos gente luchadora y que nunca se rinde. Las personas en nuestro municipio pueden dar testimonio de ello. Nos levantaremos nuevamente y superaremos esta adversidad para lograr reincorporarnos en favor de nuestro municipio y su gente», manifestó Luis José.

Entre tanto, expresó que el Gobierno mostró interés en ayudarles; dijo que las autoridades les plantearon alternativas, por lo que esperan que cumplan con su palabra. No exigen regalos, pero sí una oportunidad.

La familia Ramírez-Osorto sabe que el camino hacia una reconstrucción total no es fácil. Es así que ponen sus datos a disposición para cualquier persona de buen corazón que tenga la voluntad de ayudarles.


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