«Perdí un patrimonio de 27 años»: Karina Interiano, la periodista que vivió los embates de Eta e Iota

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La profesional de las comunicaciones aún no regresa a su vivienda. Queda mucho lodo por limpiar.

SAN PEDRO SULA, CORTÉS. “Perdí un patrimonio de 27 años”, una frase que refleja la dureza de como dos desastres naturales acabaron con el trabajo, esfuerzo y dedicación de muchos años de una comunicadora.

Hace casi dos meses que los fenómenos naturales Eta e Iota, llegaron para cambiar la vida de muchos hondureños. Entre ellos está la familia de la reconocida periodista Karina Interiano.

En una entrevista exclusiva, Interiano relató para Diario TIEMPO Digital aquella devastadora experiencia que marcó su vida y la de su familia, en «un abrir y cerrar de ojos».

Residente en el municipio de San Manuel, Cortés, la comunicadora recuerda como el pasado 4 de noviembre salió de su hogar. Su rumbo a tomar era la ciudad de San Pedro Sula, para iniciar su día de trabajo.

Aquel día reflejaba una llamativa calma ante la llegada de Eta, según contó. Pero, en el camino pudo observar como el Canal Maya iba en aumento e inmediatamente se dio cuenta que algo terrible podía ocurrir.

“Al ver como estaba el Canal Maya tuve el presentimiento y la experiencia, porque yo le di cobertura periodística al Mitch (1998)”, expresó.

Interiano logró evacuar a tiempo 

La periodista relató que al ver la situación, de inmediato regresó a su casa y llamó a su familia y vecinos, para que evacuaran lo más pronto posible.

“Al llegar a mi casa, mis hijos me estaban esperando con una mochila. También coordiné con un hermano y mi madre para salir, y así fue como logramos salir a tiempo”, indicó.

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La comunicadora logró evacuar a tiempo con su familia y refugiarse en la casa de un pariente en la ciudad industrial, sin embargo, en su hogar dejó una vida de trabajo, sacrificios y esfuerzos.

“Cuando yo fui a dejar a mis hijos, pensé en regresarme para ver que podía rescatar, pero ya la gente no podía salir de la colonia, pues ya todo estaba inundado”, explicó.

“Como miles de personas, yo salí solo con la ropa que andaba puesta y las cosas que uno anda a diario y no pude regresar a sacar nada”, continúo.

Pese a que ese día todo pintaba con preocupación y zozobra, la periodista decidió regresar a su lugar de trabajo. Ella tenía que cumplir con su deber y mantener informada a toda la población.

“Yo seguí trabajando durante todo ese tiempo, pendiente de mi colonia, de la gente que necesitaba ayuda, la gente que nos llamaba, la gente de La Lima que requería ayuda”, detalló.

Un golpe con la realidad

La periodista relata que días después, cuando las inundaciones empezaban a cesar, pudo regresar a su colonia para cerciorarse de cómo estaba la situación, no obstante, aún no podía llegar a su casa.

“A mi casa pude entrar como en unos 5 o 7 días después y todavía había agua. Cuando yo llegué a mi casa, el agua me llegaba a las pantorrillas”, recordó.

Interiano recalcó que esa situación ya la había vivido como periodista, pero sentirla como dueño de casa era “desesperanzador”.

“Cuando abrí la puerta de mi casa, fue doloroso lo que vi, porque es el esfuerzo de uno y fue un golpe a la realidad, todo se había convertido en lodo“, expresó.

Llegada de Iota

La pesadilla parecía no acabar y es que cuando el Sol comenzaba a salir, la noticia de la llegada de Iota, nubló de nuevo todo el panorama. Especialmente, a todos los que aún no lograban asimilar la magnitud del desastre que dejó Eta.

La periodista regresó a su hogar antes de que el segundo fenómeno tropical tocara tierra hondureña, para rescatar lo poco que le quedaba.

“Saqué la estufa, la refrigeradora, premios que había ganado […] la verdad fueron muy pocas cosas las que logré sacar”, enfatizó.

“Es triste, porque uno ya no tiene la fuerza que tienen los jóvenes, empezar desde cero a mi edad es difícil, perdí un patrimonio de 27 años de periodismo”, lamentó Interiano.

Según la comunicadora, las inundaciones llegaron casi al techo su casa y el agua acumulada duró aproximadamente 15 días.

“Cuando pasó lo de Iota y yo regresé a mi casa, el lodo me llegaba a la rodilla y la limpieza se volvió más difícil”.