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jueves, septiembre 16, 2021

Subcomisario Nolasco, más de 1,000 rescates por Eta e Iota

CORTÉS, HONDURAS. “Si naciera de nuevo, volvería a ser policía“, así piensa Christian Manuel Nolasco, subcomisario de la Dirección Policial de Investigaciones (DPI), licenciado, máster y candidato a doctor, quien en noviembre de 2020, sacrificando sus días libres, decidió ir a las zonas inundadas y rescatar a los damnificados por los huracanes Eta e Iota, incluyendo a miembros de su propia familia.

Nolasco es un oficial admirado y respetado dentro de la institución. Tiene fotografías luciendo el traje de gala de la Policía, adornado de una gran cantidad de medallas al mérito, pero detrás hay una impactante historia de perseverancia y superación.

Subcomisario de la DPI Christian Manuel Nolasco.

Pocos saben que a él, cuando era muy niño y vivía en San Marcos de Colón, Choluteca, un incendió lo dejó sin casa junto a toda su familia, y pocos años más tarde, una inundación hizo exactamente lo mismo, de modo que fueron dos veces en las que prácticamente quedó en la calle.

Por otro lado, el subcomisario cuenta que de niño sufrió problemas económicos, al punto que apenas pudo llegar a sexto grado, y no fue hasta que cumplió 17 años e ingresó a la institución armada que retomó sus estudios: era policía de día y estudiante de noche.

Su niñez

“Desde el 1 de septiembre del 2,000 no he dejado de ser policía ningún día. Fíjese que, yo recuerdo que estaba ‘pequeñito’, nací en una aldea remota, para ir a la escuela tenía que caminar bastante y nuestra casa era de paja y madera, bien artesanal. Yo miraba niños jugando con ‘carritos’ de Policía, yo quería uno, pero nadie me regalaba nada. Entonces hice los míos con manera y chapas de botella. Les daba forma con un machete y de ahí me metía al rollo que yo era un policía. Los otros niños tenían sus juguetes bonitos, pero yo me divertía con los míos”, recordó Nolasco.

Fue cuando apenas tenía ocho años que la tragedia tocó la vida de aquél niño que soñaba con algún día vestir un uniforme de oficial. “Se nos quemó la primera casa, hubo un incendio provocado por un hermanito. Quedamos sin nada”, rememoró.

El pequeño Christian y su familia se mudaron a Trojes, El Paraíso, donde unos parientes les tenían preparada un hogar para vivir. También era de madera. Estando allí Nolasco culminó su sexto grado, pero de nuevo, fue víctima de un lamentable acontecimiento, una tormenta tropical arrasó con la vivienda, y otra vez todos quedaron en la calle. “Se la llevó, y pues, nos tocó pedir posada. Mi mamá emigró, se fue a Nicaragua. Vivimos allá dos años”, contó él.

A sus modelos a seguir los superó

Cuando tenía 17 años Nolasco volvió a San Marcos de Colón, y hasta ese momento ocurrió su primer acercamiento a un oficial de la Policía, pues veía a los uniformados trabajar en plena frontera. Él anhelaba ser como ellos. Eran como su modelo a seguir. Un día, aunque bastante nervioso, les sacó plática.

“Les pregunté cómo era la cosa, qué tenía que hacer para entrar y así decidí sacar el curso básico de policía. Me gradué de agente de la Policía. El primer uniforme que me puse fue de las Fuerzas Cobras”, reveló con alegría.

¿Sueño cumplido? Pues, claro que no. Christian Nolasco quería más. El problema es que apenas tenía su certificado del sexto nivel educativo y para ascender debía prepararse académicamente. Iba a ser difícil trabajar como policía y entrar al colegio, pero estaba dispuesto a sacrificarse para alcanzar su objetivo.

Subcomisario Nolasco en la Academia de Policía.

“No tenía mando, era un agente de escala básica y no podía entrar a ninguna academia de la Policía porque sólo tenía hasta sexto grado. Entonces, dije yo, si la cuestión aquí es estudiar, pues lo haré. Entré al colegio siendo policía, de noche, sacrificando mis días libres. Me gradué de bachillerato estando asignado en distintos del país. Ser estudiante y policía era ‘yuca'”, comentó.

Con título en mano, ingresó ahora sí a la Academia de Policía para estudiar Ciencias Policiales. Gozando de una beca completa. Fueron cuatro arduos años. En el 2007 ya era el ‘licenciado Nolasco’ y obtuvo el “Premio de Espíritu Policial”.

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