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domingo, septiembre 19, 2021

Neida Sandoval, la hondureña que vivió y narró el ataque del 9-11

REDACCIÓN.- Era una mañana como de costumbre, alistándose temprano para ir a laborar en el programa Despierta América, la periodista Neida Sandoval, cumplía con sus segmentos noticiosos cada media hora como lo dictaminaba el guion.

Pero a escasos minutos de presentar el próximo boletín, llegó una intervención que ningún periodista estaba preparado para informar. A su oído llegó un comunicado por parte de su productora anunciando que un avión había impactado las Torres Gemelas.

Así es como Neida Sandoval, expresó a Diario Tiempo, el infierno que vivió en carne propia al ver la caída del Centro del Comercio Mundial. Observar a sus colegas de Univisión descontrolados, la incertidumbre de no saber absolutamente nada de su familia, el temor de recibir un nuevo atentado, hondureños que perdieron la vida y el tener que informar detalle a detalle las horribles escenas que este ataque dejó.

Era exactamente las 8:50 a.m., cuatro minutos después del impacto (8:46 a.m.), cuando se interrumpieron las noticias establecidas. Con muy poca información, Sandoval se enlazó en vivo, las imágenes no eran muy claras, no se tenía un conocimiento de lo que realmente pasaba.

“Comencé diciendo que no sabíamos la causa del humo, que podría ser un cortocircuito. Luego, que al parecer una pequeña avioneta se había estrellado sobre la torre y estaba narrando cuando de repente, vi las imágenes de un avión comercial penetrando la otra torre”, declaró Neida, con gran asombro del hecho que era difícil de creer.

Mientras ella narraba el siniestro, se dio cuenta que gran parte del mundo estaba sobre los ojos de ella y necesitaban información para no inquietar más a la población. “No dudé en atreverme a decir que parecía un atentado terrorista“, con voz firme, afirmó la periodista.

Escenas aterradoras

Además, mientras más pasaban los minutos se creería que se solucionara el problema, pero fue todo lo contrario, ya que se comenzaron a ver “cosas que caían de los edificios”, pero se trataba de vidas humanas que preferían morir de manera rápida a una lenta, dolorosa y angustiosa muerte.

También relata que “con cada segundo que narraba mi cuerpo temblaba y sentía una presión en mi cabeza y una desesperación al darme cuenta que lo que estaba pasando era horrendo y tenía que narrar los hechos lo más calmada posible”, detalló al ver imágenes tan devastadoras.

Los ataques no cesaron

Ataque Torres Gemelas
Una interrupción inesperada llegó a su oído para dar la peor noticia en su carrera.

“En algún momento mi productora me dijo por el aparato conectado a mi oído, que otro avión había impactado el Pentágono y luego uno más había caído en Pensilvania”.

“Yo sentí miedo. Pensé que todo el país estaba bajo ataque y que nosotros también seríamos impactados”, declaró con la angustia al pensar que todo el país estaba bajo ataque.

Nadie imaginó que 4 aviones comerciales de American y United llenos de pasajeros, habían sido secuestraros y los terroristas islámicos los usarían como proyectiles para atacar el corazón financiero de EE.UU. “¡Impensable!”, finalizó de manera firme con lo ocurrido esa mañana.

Luego de confirmar que atacaron otros puntos de la nación norteamericana, la zozobra era más que evidente, sin excepción alguna, todos compartían el sentimiento de vulnerabilidad. “No sabíamos quiénes estaban detrás de estos ataques simultáneos y sí, me invadió el temor de que otras ciudades fueran atacadas, incluyendo Miami, donde yo me encontraba”.

Horas sin tener noticias de familiares

Por otra parte, Sandoval no solo lidiaba con tener que ver imágenes tan desgarradoras y sentirse insegura, también su aflicción como esposa la atormentaba ya que, no tenía noticia alguna sobre su esposo.

“Mi esposo estaba en nuestra casa cerca de Univisión. No hablé con él hasta en la noche que llegué. Ese día y los que siguieron, trabajamos largas jornadas reportando todo lo relacionado con los ataques terroristas”, añadió.

Al regresar, su esposo tenía la bandera a media asta para honrar el luto de las víctimas en su puerta principal. Luego de contener tantas emociones durante la transmisión y ver a su esposo con bien, no se pudo contener más. “Nos abrazamos y lloramos”, recalcó.

“Mi madre estaba viendo el programa en su casita, en mi pueblo en Minas de Oro, Comayagua, en Honduras, y siempre me cuenta que no podía creer lo que veían sus ojos”, ya que sabía que el estado de su hija corría peligro en cualquier momento.

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