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sábado, octubre 16, 2021

Fanny, la defensora de DDHH que combate el cáncer mientras lucha por los jóvenes

EURABÁ, COLOMBIA. Fanny Escobar, es una mujer golpeada por la vida en demasiadas formas, violaciones, amenazas de guerrilleros y paramilitares, desplazamientos forzados en el Caribe y los asesinatos de uno de sus hijos biológicos, de varios adoptivos y de su esposo, quien abusaba de ella cuando llegaba borracho.

Todos estos trágicos hechos  han cambiado su percepción del mundo y vida. Escobar al momento de encontrarse en medio de algún problema no recurre a llorar, sino que sufre de crisis nerviosas que hacen que su cuerpo se invada de un temblor interminable.

A sus 57 años, es una mujer ultrajada, más veces que cualquiera podría contar.» Yo no lloro. A mí ya no me salen lágrimas para llorar».

Ella es madre de cuatro hijos biológicos, tres de ellos aún con vida y uno asesinado, además, abuela de nueve y bisabuela de dos. Por si eso fuera poco, también tiene hijos adoptivos.

La historia de Fanny la defensora con cáncer no ha mejorado, ya que ahora está luchando una batalla contra el cáncer y ceguera en un ojo.  A medida que procesó estos padecimientos, los ha relacionado con todos los traumas acumulados a lo largo de su vida.

Fanny la defensora con cáncer que no deja de luchar por los derechos de los colombianos.

«Hoy el cáncer es mi peor enemigo» 

Fanny sufre de cáncer de seno y lamentablemente tiene metástasis. «Todo ese dolor, esa coraza que yo saqué, me cogió el seno. El cáncer fue haciendo metástasis. El ojo del lado derecho ahora casi no veo. Me envenené el cuerpo con ese dolor, esa rabia».

Fanny no considera que su historia es la peor, expresó, que hay indígenas que son violadas múltiples veces. «Hay indígenas que han sido violadas siete u ocho veces y siguen siendo violadas allá en su territorio. Mi relato no es nada para lo que se está viviendo allá».

Ella dirige una organización llamada Mujeres del Plantón que luchan porque sus demandas se escuchen, sus hijos no entren en la delincuencia y los abusos cesen o no queden impunes. Cada una de estas mujeres ha sido golpeada por la vida y las situaciones horribles.

Hoy Escobar está una vez más amenazada por quienes ven sus actividades ilícitas interferidas por su liderazgo, que busca impedir el reclutamiento de niños a bandas criminales. La amenazan los mismos grupos vinculados al paramilitarismo que la han perseguido por décadas.

En Colombia 309 líderes sociales fueron asesinados en 2020, según Indepaz, un centro de estudios solo en 2021 han matado a 40.

Escobar sabe que es arriesgado realizar sus labores ya que Colombia es uno de los países más peligrosos para defender los derechos humanos.» Yo no le tengo miedo a la muerte», «yo siempre he dicho que nací para morirme».

«Me vuelvo a levantar porque el destino y la vida es así: cuando a veces caemos, es para levantarnos más fuertes»

Es por eso que siente la capacidad de perdonar a quienes la violaron y la persiguieron durante años. «Con el perdón es más fácil producir cambios», explica. A pesar de ser una mujer golpeada por la vida, su reciliencia es más grande que sus problemas.

En 2013, un grupo de soldados en Apartadó, la ciudad más grande del Urabá, violaron y mataron a tres mujeres en la vía pública. En los días siguientes, a medida que el caso parecía quedar impune, Escobar y sus vecinas hicieron una serie de protestas ante las autoridades judiciales.

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La organización, hoy presente en cinco departamentos de Colombia y apoyada por varias ONG, sigue el legado de la Ruta Pacífica de Mujeres, un movimiento de protesta de 2.000 mujeres que marcó un hito de resistencia en el país durante los años 90.


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