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miércoles, febrero 8, 2023

Huracán ETA ingresará a Honduras con mayor fuerza que el Mitch y el Fifí

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TEGUCIGALPA, HONDURAS. Los huracanes Fifí y Mitch, son los fenómenos naturales más catastróficos que golpearon a los hondureños en los últimos 50 años. En la actualidad, el territorio nacional se ve amenazado por el ingreso del huracán Eta, que en menos de dos horas pasó de categoría 1 a categoría 3.

Además, la fuerza en cuanto a sus vientos, no se compara con los fenómenos antes expuestos. Si bien es cierto, es prematuro prever el impacto que ETA tendrá en el país, expertos sostienen que su fuerza, en cuanto a los vientos, es mayor que el Fifí y el Mitch.

Lo anterior, sin mencionar que ETA ingresará a Honduras como huracán categoría 3, mientras que el Fifí ni siquiera entró al país, se quedó en las costas; y el Mitch, ya ingresó degradado en cuanto a los vientos.

César Quintanilla, experto en cambio climático, explicó a TIEMPO DIGITAL, no hay similitud entre los tres huracanes, esto partiendo desde la trayectoria misma. En el caso del huracán Fifí tuvo un paso rosando la costa norte; el Mitch, su trayectoria era hacia el Golfo de México y no pasó por un frente frío y se quedó gravitando y alcanzó la categoría 5.

Por lo anterior, su impacto en cuanto a vientos solo fue específicamente en Islas de la Bahía y parte de la costa. Posteriormente, ya casi llegando a tormenta, fue que ingresó al territorio y soltó gran cantidad de agua que tenía, ya luego sucedió el impacto que todos conocemos en infraestructura, explicó el experto.

Comportamiento del huracán ETA

En el caso de ETA, continuó diciendo Quintanilla, este es un huracán diferente porque va a impactar en Honduras con la categoría de un huracán mayor, es decir, que ingresará como un huracán mayor y la trayectoria que tiene es muy diferente.

Aquellos eran sobre la costa y en el caso de ETA, va a ingresar el ojo en la frontera de Honduras y Nicaragua a la altura de Puerto Cabezas.

«Se mueve rápidamente  en el interior de Nicaragua, ingresa por El Paraíso a nuestro territorio, que puede ser como tormenta o depresión conforme vaya avanzando, y como son fenómenos en forma de espiral, entonces la cantidad de agua que llevan la van aflojando. Su recorrido puede ser pasando por Francisco Morazán, saliendo a Cortés, entonces puede ser un paso muy peligroso por la cantidad de agua», agregó.

Sobre el fenómeno, el Centro Nacional de Huracanes, «advirtió de algunos destellos mortales por las inundaciones repentinas, porque un fenómeno de estos en las zonas montañosas, desprende significativa cantidad de agua que baja a los ríos y es ahí donde se dan las inundaciones».

En conclusión, el entendido en el tema, reiteró que no hay similitudes entre los huracanes Fifí, Mitch y ETA; una, en trayectoria y otro en lo poderoso que el sistema ingresará a nosotros, constatando con ello que ETA representa mayor peligro con su ingreso a suelo catracho.

Lea también: Eta se convierte en huracán categoría 3; estiman que alcanzara la categoría 4

¿Podría repetirse la historia?

A criterio de César Quintanilla, es difícil decir con certeza si se repetirán los daños que el Fifí y el Mitch dejaron en el país, «porque el comportamiento de cada fenómeno es diferente, sin embargo, lo que me preocupa es la trayectoria que tiene el sistema y más que advirtieron que si frenaba antes de ingresar a las aguas centroamericanas, el desarrollo sería demasiado violento».

Pese a ello, el entrevistado dijo que sí podría haber un acercamiento y no se descarta un escenario poco favorable.  ETA, está a menos de 180 km del Cabo de Gracias a Dios, pero su velocidad del desplazamiento disminuyó porque pasó de 24 km/h ahora está como en 14 km/h, detalló Quintanilla.

Lo antes expuesto significa que su paso es lento «y eso permite mayor fortalecimiento de los vientos. Si ingresa de esa forma, será mayormente peligroso», advirtió.

En ese sentido, aclaró que el hecho que el huracán se degrade ya estando e suelo hondureño, o que ingrese como tormenta, no significa que ya no hay peligro. Contrario a ello, «es justo ahí donde está lo realmente peligroso, porque es cuando el espiral suelta la gran cantidad de agua y se debe tener mayor precaución».

Ciclo de 20 años

Conforme a las predicciones del experto, en Honduras había un ciclo que marcaba la presencia de un huracán, al menos así sucedió con el Fifí que se registró en 1974 y veinticuatro años más tarde el huracán Mitch azotó a Honduras. Desde ese último fenómeno, han pasado 24 años y el patrón podría repetirse, estimó Quintanilla.

«La temporada anterior nos salvamos, pero esta temporada como es tan atípica, era casi predecible que se nos venía encima un fenómeno de esa magnitud», señaló.

Finalmente, César Quintanilla, reiteró que la fuerza en cuanto a los vientos, con que ingresará ETA a Honduras, es superior al Fifí y el Mitch

«Eta entrará como huracán categoría mayor y se va a degradar en el interior y esa degradación representa un peligro por la cantidad de agua que desprenderá», concluyó.

Paso de los huracanes Fifí y Mitch

Un martes, 17 de septiembre de 1974, el huracán Fifí se acercaba al el territorio nacional, pero no hubo ninguna alarma en particular. Sin embargo, 24 horas más tarde, las ciudades al norte de Honduras comenzaron a sentir la furia.

En vez de moverse rápidamente a lo largo de la costa norte hacia Guatemala, la velocidad de Fifí se redujo debido a zonas de baja presión a lo largo de la costa del Pacífico. Pero las verdaderas zonas de desastre estaban al norte de Honduras.

El huracán Fifí dejó al menos 100 mil personas muertas y cuantiosas pérdidas económicas.

En octubre de 1998, un nuevo huracán denominado Mitch, volvería a «sacudir» a la población hondureña. Este se posicionó como el más violento del siglo.

El ojo de la tormenta recorrió lentamente la costa atlántica desplazándose entre Islas de la Bahía y permaneció estacionario en las inmediaciones de la isla de Guanaja, con un área de mayor afectación de unos 150 kilómetros a la redonda.

Del 26 al 30 de octubre se manifestó con vientos destructivos de aproximadamente 250 km/hora y precipitaciones inicialmente de 450 mm de lluvias torrenciales, que alcanzaron a 600 mm a partir del 28 de octubre y cuyos efectos se agravaban por el desplazamiento inusualmente lento del huracán, de 3 a 9 km/h, saturando los suelos, haciendo henchir los ríos hasta inundar todas las zonas bajas y produciendo graves deslizamientos de tierra.

Cerca de 20 mil personas murieron y alrededor de 8 mil permanecían desaparecidas a finales de 1998.

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