Reclusa en CEFAS murió con bebé en sus brazos; otra, estaba embarazada

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CEFAS
Conmoción generó a lo interno de CEFAS la fatídica noche que se vivió. Un bebé presenció la reyerta donde su madre falleció.

TEGUCIGALPA, HONDURAS. Con nervios, estrés, ansiedad y sin poder dormir: así están las privadas en el Centro Femenino de Adaptación Social (CEFAS) luego del incendio y la reyerta que se produjo anoche y dejó, al menos, seis muertas y dos heridas.

Así lo dio a conocer Delma Ordóñez, presidenta de la Asociación de Familiares de Privados de Libertad. Según especificó, algo de lo que más las aterroriza, es que una de las presidiarias al momento de ser atacada, tenía un bebé en sus brazos. Él presenció la muerte de su progenitora.

«Cuando estaba ocurriendo lo de anoche, caían unas sobre otras; se tiraban. Eran muchas llorando y pidiendo que las auxiliaran. Lo que más duele es que una de ellas tenía una criatura en sus brazos», manifestó.

La prisionera en mención era Patricia Nicoll Velásquez; falleció al instante en la fatídica escena. El infante, por su lado, según el reporte que se maneja, no recibió daño físico alguno.

De igual forma, Ordóñez reveló que otra de las víctimas mortales estaba embarazada; a ella no se le identificó y tampoco se precisó cuánto tiempo de gestación tenía el momento de su deceso.

En un audio que se filtró, una reclusa dijo, mientras aún ardían las llamas, que habían varios niños en el área.

La población del recinto exige que las autoridades actúen y les provean la seguridad necesaria. Hacen un llamado a la dirigente de CEFAS, quien aún no se persona al lugar.

«Dicen que están todas unidas, hasta las que tenían inconvenientes. Afirman que ya no quieren tener problemas; me solicitan que le pida a la directora del lugar que abogue por ellas y llegue a ver qué se puede hacer», detalló la dirigente de la asociación de familiares.

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CEFAS: víctimas recién habían ingresado

La entrevistada también informó que todas las afectadas recién habían sido remitidas al penal hace pocos días.

«Son de reciente ingreso. Unas sólo tenían cuatro a cinco días de estar en el centro. Imagínese su sufrimiento, una con un bebé y la otra embarazada. No se vale», declaró.

Las féminas en mención se encontraban en un módulo designado para que cumplieran con una cuarentena. Así, las autoridades querían evitar un posible contagio de COVID-19. Ordóñez aclaró que ninguna de las víctimas había recibido condena.

Denuncias que provienen de lo interno del penal indican que todas las mujeres, aunque pertenezcan a distintas estructuras criminales, conviven en las mismas celdas. Supuestamente, así las organizaron.

«Deben de aplicar el peso de la ley a quienes cometieron el delito y separar a los grupos que están ahí, revueltos. Si no, nunca va a terminar esto, porque se amenazan de uno y otro lado», aseveró la representante de los parientes.

Una de las reclusas mencionó que están aterradas porque «hace mucho tiempo» que no sucedía algo similar en CEFAS.