HISTORIA HUMANA/ Rafa y Pao: Una pareja de novios dedicados a buscar «héroes comunitarios»

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TEGUCIGALPA, HONDURAS. En Honduras se ha vuelto una tradición hablar de política y de los sonados casos de corrupción que se van destapando poco a poco. Sin embargo, existen personas que dedican su tiempo libre a buscar héroes comunitarios y dan su vida ayudando a los más necesitados.

Rafael Romero y Paola Zavala son una pareja de novios que dedican gran parte de su tiempo a buscar héroes comunitarios para darles una voz por medio de documentales. Así, la gente puede recuperar un poco la fe en que aún existen personas que no necesitan de un nutrido salario y puestos “importantes” para poder ayudar. Ellos solo tienen su voluntad.

“Nuestra idea surge después de una conferencia en el Centro España a la que nosotros asistíamos por las mañanas.  Ahí hay expositores que te impulsan y motivan a dar lo mejor de vos, creo que de ahí es donde empieza todo”, explica Paola.

Ambos decidieron empezar ayudando a un sector definido: niños. “Nos enfocamos en un sector, y empezamos con la niñez. Hemos tenido apoyo del ciudadano común y cada uno se puede convertir en un súper voluntario de lo que él sienta ganas de enseñar”, cuenta Romero.

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Tanto Rafa como Pao buscan ayuda de personas o empresas para ayudar a niños que sufren precariedad.

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¿Por qué «Kll the Standard»?

“Este nombre surge de una canción. El motivo es ‘matar lo estándar’, es decir, salir de los medios amarillistas y de los políticos que son corruptos, que eso es lo estándar”.

En su primera experiencia, Rafa y Paola se fueron en busca de niños que sufren de explotación infantil. Mismos que al llegar a casa y no han logrado vender todo lo que se le ha encomendado, son regañados y en algunos casos, hasta golpeados por no haber “llegado a la meta”.

“Fue una iniciativa, intentamos encontrar a niños que trabajaban, haciendo lo que fuera. La hicimos el seis de enero y les entregábamos juguetes. Ellos en realidad cuando les dábamos los juguetes nos preguntaban si andábamos comida”, relatan.

Uno de los momentos más complicados, coincidieron, es ver a un niño entre 6 y 10 años actuando como un adulto. “Nos llamó la atención que ellos nos pedían las cosas para sus hermanos menores cuando ellos también tienen 10 años. Pero si a esa edad ya pensas en ese tipo de cosas, quiere decir que tú niñez se te fue”, lamentan.

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«Kll the Standard» es una plataforma donde se documentan historias de héroes comunitarios.

Pobreza extrema

De igual forma, ambos aterrizaron en que, al visitar a estos pequeños, se encontraron con una realidad que impacta y conmueve a cualquiera.

“Uno ignora la pobreza en la que viven las personas realmente. Vas a un lugar y solo encuentras una cobija y suelo de tierra”, subrayó Romero. Sin embargo, eso no es lo único que estos dos emprendedores han visto.

“Me tocó ver a una niña feliz en un basurero, buscando ropa, juguetes y comida. Cuando vas al interior del país te encontras a niñas de 17 años que te dicen que no saben leer. Pero ya tienen dos hijos uno se da cuenta de la cruda realidad de nuestro país”, exteriorizó Paola.

Nuevos proyectos

Ambos estudiantes universitarios están en busca a diario de patrocinadores. Es decir, personas o empresas con voluntad de llevar felicidad a niños a los que se les ha olvidado ser niños.

“Ahora mismo vamos a empezar a apoyar otro sueño que se llama Fundación Cipotes y van a trabajar con niños del sur para conocer la realidad. Ellos han logrado tener el apoyo de la UNAH”, señalan.

“Nosotros vamos a documentarles esta historia y ellos van a apoyarnos con 15 piñatas para nosotros celebrarles a otros niños sus cumpleaños en un comedor de la colonia Villa Nueva, una vez al mes”, manifestó Zavala.

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Obstáculos

No obstante, este camino no es fácil debido a que cuentan con muchos obstáculos, uno de ellos es la falta de recursos económicos, pues el dinero no cae de los árboles.

“Pues el primer obstáculo es que no contamos con una logística super grande. Luego está la parte de los patrocinadores», explicó Rafael.

A pesar de que la intención de ambos es ayudar a los más necesitados, las puertas no siempre las encuentran abiertas.

“Cuando uno habla en nombre de la UNAH te abren las puertas, pero si uno llega de forma individual pues es más complicado, la gente no te hace caso”, recordó Romero.