Fallece Vincent Lambert, símbolo del «mayor» debate sobre eutanasia en Francia

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El caso Lambert también puso en evidencia la falta de garantías de que se seguirán los deseos del paciente. Primero porque la decisión final está en manos de los médicos y segundo porque, en caso de que no haya testamento vital, no se establece una jerarquía para decidir quién de la familia tiene la voz principal.

François Lambert criticó también el excesivo tiempo que puede tardar un paciente en morir, ya que se deja en manos de los doctores que el protocolo de fin de vida se extienda unos días o hasta dos semanas, para evitar que se les acuse de eutanasia.

“No estaría mal que la ley autorizara que (el proceso) fuera más rápido y que para ello hubiera un protocolo” que además fuera “unificado” en todo el país y se centrara en “proteger” al paciente, dijo el sobrino, que decidió estudiar derecho a raíz del caso de su tío.

Un argumento de peso más, afirma la Asociación por el Derecho a Morir Dignamente (DMD), para legalizar la eutanasia.

“Hay que salir de la hipocresía y permitirle a una persona partir en unos minutos y sin sufrimiento. No esperar días y días, que constituye un sufrimiento para el paciente y para sus familiares”, denunció su presidente, Jean-Luc Romero, en referencia a lo mucho que tardó en morir el francés, hecho que calificó como “una eutanasia a fuego lento”.

El Gobierno no parece plantearse esta posibilidad por el momento, a pesar de que, según una encuesta de marzo,  el 96% de los franceses son favorables a alguna legalizar la eutanasia.