«Mi mundo se me desmoronó»: Eta e Iota ahogaron los sueños de emprendedora en SPS

8863
Emprendedora en SPS
Está dispuesta a levantarse y resurgir del lodo.

HONDURAS. Más de 10 años de emprendedurismo hasta tener una buena clientela, cuya confianza se ganó a base de un excelente servicio, para así, salir adelante junto a su hijo, pero jamás se imaginó que todo lo que alcanzó con muchísimo esfuerzo y dedicación podría esfumarse de la noche a la mañana, literalmente.

Ya pasó un mes desde que Eta acabó con sus sueños y todavía su casa está atestada de lodo. La limpieza avanza despacio, pues no tiene pareja y nada más vive junto a su vástago de 12 años.

Dayana junto a uno de sus hermanas.

La desesperación comienza a apoderarse de Dayana Rubio, residente de la colonia Céleo Gonzáles, pues anhela arrancar de nuevo con su negocio, ver su casa reluciente otra vez y darle paz mental a su hijo, quien sufrió el trauma de salir corriendo hacia un lugar seco cuando el agua le llegaba a la cadera sin saber con exactitud qué pasaba.

TIEMPO Digital de dialogó vía teléfono con Dayana. Atendió la llamada desde su anegada casa, misma que también sirve como su local para vender golosinas y deliciosa comida desde hace una década.

Casa de Dayana luego de la tormenta tropical Iota | Eta Emprendedora en SPS 

Sí, lo material sí duele

Con una voz solloza, pues para nadie es fácil hablar sobre cómo su hogar quedó destruido, contó lo que ha vivido este último mes, primero con la tormenta tropical Eta y luego con Iota, la cual «vino a desmoronar lo poquito que nos quedaba«. Fueron dos inundaciones seguidas, «una peor que la otra«.

«Mi negocio era estable. ¡Extraño mi vida de antes! Trabajada de lunes a domingos, porque vendía desayuno, almuerzo y cena. Siempre he sido muy activa, pero ahorita, ya con lo que pasó, mi mundo se me desmoronó«, dijo Dayana.

Si la primera inundación dolió sobremanera, la segunda «nos remató«, contó Dayana. Y es que, según sus palabras, Eta sólo le dejó el 10 % de todo lo que tenía en su casa y negocio, pero una semana después, Iota se lo arrebató también. De modo que perdió absolutamente todo.

«Yo estaba feliz, porque, imagínese, para que una mujer soltera pueda sostener su casa, es porque le iba bien. Ya casi terminaba de pagar mis cosas, pero vino la inundación y me las quitó«, recordó con tristeza.

Actualmente, Dayana consiguió asilo junto a sus hermanas, que también son damnificadas, en un apartamento de San Pedro Sula. Todos los días viaja en autobús y también camina grandes recorridos para avanzar con limpieza de su hogar, una tarea difícil para una sola persona.

Emprendedora en SPS
La emprendedora no tuvo oportunidad de sacar algo de su casa | Emprendedora en SPS

Fantasmas de la inundación

Hacer memoria y revivir los momentos de terror y agonía durante la inundación es algo que todavía cuesta para Dayana, pues describe su experiencia como algo «horrible» y «traumática».

«Nosotros salimos ya con el agua encima, que venían como una ola. No podíamos salvar nada, solo correr y tratar de escapar. Mi hijo iba helado, todo mojado, con miedo y me pregunta ‘¿Qué pasaba?’, entonces yo le decía ‘Se está llenando’. Tenía miedo de morir», recuerda.

«Yo, a cada persona que conocía, le mandaba audios diciéndoles: ‘Sálganse, sálganse, que se está inundando’. Pero eran como las 5:00 de la mañana y muchos todavía dormían», agregó.

El agua llegó a nivel del techo en cuestión de minutos, pero Dayana no lo supo hasta que llegó al centro de la ciudad, en donde la esperaba su hermana. Al ver las noticias e identificar a sus vecinos subidos en terrazas se dio cuenta que todo por lo que una vez trabajó ya no existía. «Tanto sacrificio, tanto de pagar préstamos… Duele. No hay siquiera una cama», dijo.

La noche del jueves 5 de noviembre fue la más larga que recuerda, pues pasó llorando junto a su hermana «hasta que se nos hincharon los ojos».

Emprendedora en SPS
Su estufa, refrigerador y demás electrodomésticos para su negocio quedaron inservibles | Emprendedora en SPS

Nos vas a quedar allí

Pero a pesar de todo lo que ocurrió, sabiendo su colonia sí es vulnerable a inundaciones, Dayana no piensa marcharse de allí, sino todo lo contrario: está decidida a quedarse y levantarse de nuevo. Y con esa visión, hizo un llamado de unidad a todos los residentes de la Céleo Gonzáles.