Suly Cálix: “Nunca me desnudaría en televisión nacional”

En el vídeo anterior se muestra el desenvolvimiento en televisión por parte de la periodista Suly Cálix.

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1Entrevista exclusiva Suly Cálix

Foto del recuerdo.

SAN PEDRO SULA, HONDURAS. Diario TIEMPO Digital entrevistó a la licenciada en priodismo Suly Cálix, que forma parte del equipo periodístico de la televisora nacional HCH, cuya sede está en la capital del país.

La guapa sampedrana nos contó algunas cosas personales y profesionales con las que ha convivido durante todo este tiempo. Cálix nació el 10 de febrero de 1988 en esta ciudad, mientras que su padres que ahora residen en Choloma, son oriundos de Yoro.

¿Cómo es realmente Suly Cálix?
Extrovertida, hablantina como no hay jeje y reservada a la vez.

¿Cómo se considera que era en la escuela?
No era muy aplicada, era la niña a la que todos molestaban, era callada y no “mataba ni una mosca”, fui inquieta y ni en la casa me “aguantaban”.

¿Cómo fue su etapa en la universidad?
Bonita, imagínese que cuando entré tenía apenas 16 años y era raro porque estaba con personas maduras.

¿Usted se pagó los estudios universitarios o alguien más se los costeaba?
Mi papá,, pero es que yo trabajaba con ellos, es decir, mis padres tenían un negocio de comida, por ende me levantaba diariamente a las 4 de la madrugada a ayudares a servir, atender, cobrar y luego me iba a la universidad. Hice de todo, lavé trastes, barría, entre otras cosas.

¿Periodista es lo que siempre quiso ser o tenía otra pasión?
Al inicio deseaba ser veterinaria, pero un día estando en la clase de español tuvimos un evento de oratoria, al estar frente a mis compañeros diciendo un discurso, descubrí que lo mío realmente era periodismo.

¿Cómo fue su ingreso a los medios de comunicación?
Entré como practicante periodista a Maya TV, donde Eunice Gutiérrez fue quien me instruyó, me enseñó mucho en relación a cómo hacer una entrevista y cómo abordar a alguien.

Salí de la universidad como a los 21 años y estuve sólo unos meses en Maya TV, donde sin duda adquirí aprendizaje.

Posteriormente ingresé a VTV, donde me desempeñé en el área de producción de noticieros, elaboración de guiones, estuve como periodista de notas rosas, pero nunca de reportes policiales. En total estuve como seis años allí y todavía le tengo cariño porque fue una buena escuela, pero era momento de moverse y experimentar algo nuevo.

¿Nunca le ha gustado la radio o la prensa escrita?
En sí más la televisión, aunque en esos añitos de VTV estuvimos como tres meses en un programa de radio para probar. Algo que si me agrada es la prensa escrita porque siento que en la redacción uno le puede poner más pasión a esto, soy de las que cuando escribo una historia hasta lloro en la computadora, disfruto hacer ese tipo de periodismo, me dejo llevar por la historia, la vivo y espero que los demás también la puedan sentir.

¿Cómo fue su sorpresiva entrada al canal HCH?
Yo no apliqué, estaba en VTV cuando mi actual jefe Ernesto Alonso Rojas me llamó y me dije que me uniera a su equipo en el puesto que estaba Elsa Oseguera, al inicio no estaba segura, estaba consciente que era un medio potente y que me podía servir para catapultarme para bien o para mal no obstante, conversé con mis padre de la situación porque siempre han sido mis consejeros y me dijeron: “no puedes saber cómo está el agua si no te mojas”, entonces decidí irme al canal, en donde ya tengo cinco meses de estar laborando.

Ernesto Rojas me dijo sólo dos cosas: Que el puesto de trabajo era para cubrir nota roja y lo único que necesitaba ser era “pilas” y no tenerle miedo a nada, ya ahora me siento como “pez en el agua”.

Lo que pasa es que siempre he sido una persona de retos, si la gente dice que no, yo me aviento aunque tenga temor, depende mucho de la confianza que tu mismo tengas y a HCH me fui porque consideré que iba a ser una mejor periodista.

¿Cómo asimiló su primera experiencia como periodista de nota roja?
Estuve nerviosa y miraba a mi camarógrafo que ha sido un gran apoyo en ese aspecto, él me decía que me contuviera con sólo una mirada, ya luego me fui acostumbrando porque en Honduras no hay de otra.