Sicario que asesinó a Magdaleno Meza también liquidó a «Bóxer Huber»

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Bóxer Huber
Tanto "Bóxer Huber" como Magdaleno Meza murieron en ataques perpretrados en cárceles hondureñas. El mismo sicario participó en ambos crímenes.

TEGUCIGALPA, HONDURAS. El reo José Luis Orellana, ante la permisividad de agentes penitenciarios, ya se agencia la autoría material de dos sonados asesinatos a lo interno de cárceles hondureñas. Un cambio de prisión no lo detuvo para seguir con sus crímenes.

El 26 de octubre de 2019, a lo interno de la cárcel de «El Pozo» en Santa Bárbara, se encargó de inferir múltiples disparos a Nery Orlando López Sanabría, más conocido como Magdaleno Meza, quien murió al instante, quedando todo grabado en cámaras.

Fue el 27 de diciembre de ese mismo año que se le trasladó al módulo de máxima seguridad de la Penitenciaría de Támara.

En su nuevo lugar de reclusión, según el informe provisto de los hechos, él fue parte del dúo que mató a Ricky Alexander Zelaya Camacho, alias «Bóxer Huber«, presunto líder nacional de la Pandilla 18.

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Participación en muerte de Magdaleno Meza 

El material audiovisual difundido muestra cómo un militar -encapuchado- abre un portón y, acto seguido, cinco presidiarios entran al corredor donde se encontraba Magdaleno Meza en diálogo con otros oficiales.

No hubo diálogo, pero sí imperó la saña. No solo hubo disparos, sino que también múltiples heridas con arma blanca. Otro participantes también procuraron que nadie intercediera con lo que tenían previsto.

La investigación concluyó e identificó que Orellana fue precisamente el recluso que entró con rapidez y descargó su arma de fuego sobre Meza.

Asesinato de «Bóxer Huber»

El lunes 29 de junio de 2020, se registró otra muerte planificada, ahora a lo interno de la prisión en Támara.

A la fecha, ya fueron provistos dos informes del suceso. El primero se dirigió al coronel Jaime Espinoza, director del centro penitenciario en mención; el segundo se envió a José González, director del Instituto Nacional Penitenciario (INP).

Mediante el oficio INP-D-CPNT-489-2020, se hizo una descripción de los hechos, que, nuevamente, demuestran que habría implicación de los oficiales de seguridad.

Según la cronología, fue a las 11:00 de la mañana que dos policías militares pidieron a Orellana Canales y a otro privado de libertad, identificado como Julio Solimar Valladares Solimán, que salieran del módulo del ala Alfa (destinado a la MS-13) para la realización de un aseo de rutina.

Diez minutos más tarde, reos del ala Bravo (correspondiente a la Pandilla 18) pidieron de manera verbal a un oficial en servicio la autorización para ir a la barbería. El agente accedió a la petición.

El reporte especificó que fueron los mismos dos policías militares que habían sacado a Orellana y a Valladares los que se llevaron a «Bóxer Huber» para la peluquería «en un horario que no estaba programado».

¿Ingenuidad o complicidad policial?

Otros diez minutos después, Orellana y Valladares solicitaron al encargado de las llaves que les pasara un basurero que estaba en un pasillo para introducirlo en el módulo de la MS-13. Él accedió, pero, cuando abrió el portón, ellos lo empujaron y el cayó, entonces ellos se salieron de su celda.

De inmediato, Orellana y su compinche se movilizaron con dirección a la barbería, donde le estaban cortando el cabello a su objetivo. Siguiente, sin mediar palabras, sacaron un par de pistolas automáticas de 9 milímetros, y dispararon en varias ocasiones contra Zelaya Camacho. Él no resistió al ataque y murió de forma instantánea.

La descripción del informe detalla que eran dos armas marca Glock y con serie ACZR057 y DBA531US.

No obstante, la información no detalla cómo es que los policías militares, supuestamente, desconocían que los victimarios estaban armados. Tampoco se dilucidó cómo Orellana y Valladares tuvieron noción, con tanta exactitud, de que encontrarían a «Bóxer Huber» cortándose el cabello.

Lo que sí se especificó en la documentación es que, al nomás haberse cometido el asesinato, otros agentes en servicio sometieron por la fuerza al par de reos y les despojaron de las armas.


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