CORTÉS, HONDURAS. Desde enero de 2016 hasta febrero de 2020, aunque sí hubo embajador, no precisamente significa que los migrantes hondureños tuvieron representación y apoyo en México, pues la gestión de Alden Rivera pasó completamente desapercibida y para la mayoría de hondureños que viajaban hacia Estados Unidos, él nunca existió.

Alden Rivera renunció como embajador de Honduras ante los Estados Unidos Mexicanos a inicios de febrero de 2020, justo cuando el Covid-19 se propagaba desde Europa a Latinoamérica y amenazaba con llegar a la nación azteca.

Entre tanto, la Cancillería nombró interinamente a Raúl Matamoros, un diplomático más que, al parecer, también se desentendió totalmente de la problemática migrante.

Raúl Matamoros fungió como embajador desde marzo hasta julio. Un equipo de investigación de TIEMPO Digital trató de contactarlo para conversar sobre qué se estaba haciendo para proteger a los compatriotas que permanecen hacinados en albergues mexicanos, expuestos al contagio del Covid-19, pero no se obtuvo respuesta.

Fue hasta el 3 de julio que Honduras oficialmente nombró embajador en México, y se trató de Gerardo Alberto Simón Yerres, personero que antes era cónsul general en Washington.

Sin duda, la ciudadanía del país exigirá a Simón Yerres que no ignore a los migrantes hondureños como lo hizo por muchos años Alden Rivera.

Mientras abandona a sus migrantes, Honduras debe cuidar de otros

Pero mientras Honduras tiene literalmente abandonados a sus ciudadanos en México, pues la Cancillería nada más los «ayuda» con su deportación luego de que los detienen, en el territorio nacional, representantes del Instituto Nacional de Migración (INM) y de derechos humanos deben lidiar con el acuerdo de «tercer país seguro» firmado hace un año con Estados Unidos.

Dicho acuerdo obliga a países como Guatemala, Honduras y México a darle alimentación y refugio a los migrantes extranjeros que transiten por sus jurisdicciones, desde donde deben tramitar su solicitud de asilo en EE.UU. y esperar que la aprueben, lo cual, puede tardar muchos años.

La utopía es que los «países seguros» tiene la capacidad económica y social de cargar con la responsabilidad de cuidar a los migrantes, pero Honduras, más bien, todo lo contrario, pero aún así el Gobierno firmó.

El Poder Ejecutivo intentó disimular que se trataba del acuerdo de «tercer país seguro», y lo anunció a medios de comunicación como un pacto migratorio diferente, aunque luego, el mandatario finalmente confesó.

El pacto con Honduras ya se publicó en el Federal Register, diario oficial del Gobierno que dirige Donald Trump. Y ahora, 250 cubanos y haitianos son quienes están en Honduras pagando el precio de ese acuerdo firmado, ubicados en Tegucigalpa y Choluteca, deseando continuar su camino hacia EE.UU., pero no los dejan salir.

Haitianos denuncian a Honduras

«Nosotros tenemos como cuatro meses acá, tres meses en Choluteca y aquí en Tegucigalpa otro mes. Cuando llegamos a Tegucigalpa nos hicieron la prueba (de COVID-19), y
(Migración) nos dijeron que nos iban a llevar a un lugar para descansar y al día siguiente darnos salvoconducto para seguir nuestro camino. Es lo que nos habían dicho y todavía seguimos en Tegucigalpa, nunca nos dieron respuesta», dijo un joven haitiano, único del grupo que habla español.

«Después nos dijeron que nadie va a salir, ni siquiera a comprar, entonces, si tu familia quiere mandar dinero, nada de eso». «Nosotros venimos de Choluteca porque la mayoría de la gente allá no tenía fondos para sobrevivir. A una personas diferentes a nosotros las echaron afuera de la casa en Choluteca porque no tenía cómo pagar. Estuvieron durmiendo tres días bajo la lluvia, y ni siquiera el Instituto de Migración o derechos humanos dijeron nada«, agregó.

«Nosotros estamos encerrados como prisioneros, tenemos militares a los lados, 10 o 20 policías todos los días ahí. La comida es mala, nos maltratan, no nos ven como personas, yo creo que nos ven como malos, pero necesitamos solución», concluyó.

Migrante haitiano atrapado en Honduras | Foto cortesía de HCH.

Haitianos piden salir de «este puto infierno»

Por su lado, una joven haitiana denunció que ella y los demás extranjeros ya no confían más en los representantes de derechos humanos de Honduras, pues lo único que están haciendo es deteniéndolos una y otra vez cuando intentar irse del país.