Maestra imparte clases por Whatsapp; ella paga el internet a sus alumnos

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Anteriormente, la maestra Lina Zúniga se desplazaba casa por casa para impartir clases, pero los padres de los menores se lo prohibieron.

TEGUCIGALPA, HONDURAS. Pese a un diagnóstico desalentador en su estado de salud que perjudica específicamente su corazón, y tras sufrir una trombosis pulmonar hace nueve años, Lina Rosely Zúniga Pérez, una profesional de la pedagogía, decidió durante la pandemia, impartir clases casa por casa a sus alumnos de primer grado, ahora lo hace desde la red social Whatsapp.

La profesora Zúniga es originaria de la ciudad de Choluteca y antes de que se aplicaran las medidas de confinamiento, impartía clases en la escuela Modesto Martínez. Ella fungía como maestra auxiliar en ese centro educativo.

Inicialmente, la catedrática se desplazaba hasta la comunidad Prados 1 en Namasigüe, Choluteca, para impartir sus clases en las casas de los alumnos. Esto para continuar con el proceso educativo de sus alumnos de primer grado.

Sin embargo, dejó de realizar las visitas debido a que padres de familia le pidieron dejara de hacerlo para evitar un posible contagio a los niños que permanecían sanos sin salir de sus hogares, relató con tristeza la educadora a TIEMPO Digital.

«Ya no estoy yendo a impartir clases porque los papás me pusieron un ‘stop’, porque sus niños estaban sanos y pensaron que yo podría llegar a contagiarlos. He estado mandando copias con un lechero de la comunidad y él los deja en lugares estratégicos para que los papás pasen a recogerlos», sostuvo Zúniga.

La maestra Lina llevaba material didáctico a sus alumnos que costeaba con su propio dinero.

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¡Amo ser maestra!

Al ser consultada sobre la motivación para salir de su casa y llevar el conocimiento a los pequeños, la maestra aseguró tener un gran amor a su trabajo, al tiempo que sostuvo que es feliz siendo maestra.

«Yo tengo la vocación, porque desde pequeña jugaba a darle clases a mis hermanas, yo ya tenía eso ¡amo ser maestra!», agregó.

En lo que respecta a su estado de salud, reconoció sentir temor al contagio debido a las complicaciones que ya presenta en su corazón.

«Siento temor por mi estado de salud, porque a mí me dio hace nueve años una trombosis pulmonar, tengo una válvula estrecha en el corazón y ya no se me puede operar. Pero tengo niños de bajos recursos económicos y eso me motivó a ayudarles impartiéndoles conocimiento», expresó con entusiasmo.

No había obstáculo alguno para que esta educadora llevará el conocimiento a «sus niños», como ella les llama.

Viajaba 45 minutos para impartir clases

La profesional de la pedagogía lamentó que de 27 alumnos que tenía, solo 15 continúan recibiendo el conocimiento.

«Sigo trabajando con 15 niños vía WhatsApp. Yo vivo en Choluteca y viajaba 45 minutos en carro hasta la comunidad, una compañera nos llevaba a todas. Somos muy unidas porque en el lugar que trabajamos asaltan bastante», relató la maestra.

A renglón seguido detalló que «la última vez que salí a impartir clases a la comunidad fue en la semana del 19 de junio porque mi familia también se opuso por el mismo miedo al contagio, ya que mi comunidad está llena de COVID-19».

Por otro lado, Zúniga externó su alegría al recordar la reacción de sus alumnos cuando llegaba hasta sus casas. «Ellos me recibían emocionados, porque un niño en primer grado es toda la inocencia».

Además, indicó que cada semana ayuda a algunos padres de familia con L14.00 para que activen un paquete de la red social Whatsapp.

«Yo les mando un paquete de Whatsapp de 14 lempiras una vez a la semana para que me manden fotos que corroboren que los niños hicieron las tareas», puntualizó.

El apoyo de las madres es fundamental para que los niños avancen en el proceso de educación, asegura la catedrática.

Resultados

Para la maestra Lina Zúniga, la labor que desarrolló por varias semanas, brindó frutos, porque varios de sus alumnos ya aprendieron a leer.

«Tengo una niña que se llama Rosmery que me dejó sorprendida, porque ella ya puede leer y con la ayuda de la mamá se facilitó aún más. Esa es una satisfacción que siento», comentó.

De acuerdo con la pedagoga, no han recibido apoyo del Gobierno, ni de la Secretaría de Educación, contrario a ello, catalogó de «farsa» el mecanismo que esta institución implementó para impartir clases durante la pandemia.

«Lo que me da más impotencia es que han mandado (Secretaría de Educación) unos videos de YouTube y los papás solo pueden comprar paquetes de 14 lempiras para la red social Whatsapp, por tanto, no los pueden abrir», reclamó.

«Ese el sistema de clases que están manejando es una farsa y una mentira. Los papás necesitan más dinero para adquirir otro paquete de internet para abrir los enlaces de Youtube. Esto sin mencionar que la cobertura de allá es más débil», continuó diciendo.

Para contribuir con la enseñanza, la maestra asegura que les hace videollamadas a los  alumnos que tienen acceso a internet.

«Yo no soy rica, soy asalariada del gobierno y tengo dos hijas que mantener, pero cuando uno hace las cosas de corazón, Dios se lo multiplica», enfatizó.