HISTORIA HUMANA: Lucio Hernández pese a su incapacidad mantiene vivo el oficio de zapatero

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Lucio Hernández Bustillo
Todos los días llega al bulevar juan Pablo II para esperar clientes

TEGUCIGALPA, HONDURAS- A los 49 años la vida de Lucio Hernández Bustillo cambió completamente, tras ser embestido por un conductor irresponsable cuando se dirigía a su trabajo.

A causa del accidente, Hernández, originario de Reitoca, Francisco Morazán perdió ambas piernas.

Desde entonces, no pudo volver a su antiguo trabajo como maestro de construcción; y para poder suplir sus necesidades básicas se dedica a la zapatería. «Yo me dedico a la reparación de zapatos y de encargo hago zapatos nuevos también» dijo Hernández.

Todos los capitalinos que deseen ayudar puede llevar sus zapatos a reparar dónde Lucio Hernández. «Yo siempre ando un rótulo y por teléfono me pueden contactar y las personas que ya confían en mi también me dejan sus zapatos» señala el zapatero.

Diario Tiempo Digital entrevistó a Hernández,  quién pese a sufrir una discapacidad lucha diariamente por sobrevivir.

Sus días transcurren con normalidad a pesar de no contar con sus dos pies

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Un fatídico día 

«A las seis de la mañana yo me dirigía, a la escuela El Padre de altos de la Laguna» detalla don Lució. Añade, con nostalgia en su voz una fecha que nunca olvidará «el 31 de mayo de 2016».

Asimismo, Hernández recuerda que «un turismo color rojo, conducido por un joven (en estado de ebriedad) se tiró por la acera a la par del estadio. Me trozó en el muro».

«Me dejó desechito y me tiró en la calle» concluye don Luicio el relato del accidente que cambió su vida completamente.

Debido a su delicado estado de salud, él estuvo interno 62 días en el Hospital Escuela Universitario. «A mi me pusieron 38 pintas de sangre. Los doctores se asustaron de como viví yo” exclamó Lucio Hernández.

De igual manera, con agradecimiento recuerda «me atendió el doctor Guillermo Ramos, el ortopeda del Hospital Escuela».

Desde entonces se enfrentó a una vida sin sus piernas

«La madre del muchacho me llevaba medicamentos. Después lo ví en el Ministerio Público le di la mano y lo perdoné» testifica Hernández .

Sueños por cumplir 

POR otra parte, Lució Hernández, expresa que sueña con el día que pueda colocarse sus prótesis y seguir el con el oficio que ejerció durante su vida.

«Aqui gano muy poco, pero de repente, Dios tiene algún propósito para eso y yo lo espero, porque el que espera alcanza» manifiesta con seguridad.

Yo trabajando con la prótesis sigo con la contrución, porque tengo tres hijos. Dos hijas, una en la escuela y otra en el colegio y un varón en el colegio detalló el entrevistado.

Hernández también sueña con que sus hijos asistan a la universidad.

Una alternativa 

En la actualidad, Hernández se desplaza de un lugar a otro en una silla de ruedas que le donaron. Sin embargo, espera poder adquirir unas prótesis para volver a caminar.

«Yo en una iglesia compre una prótesis , pero como no viene a la medida del muñón, para hacerme solo la cuenca me cobran 15 mil lempiras» explica Hernández

«Yo fui a la casa del inválido, atrás del San Felipe y eso me cobran por cada una.» Asimismo, planea comprar su otra protesis para poder volver a caminar.

Del mismo modo, recuerda que este será un proceso. Pues, al comienzo le daba miedo andar en la silla de ruedas. Sin embargo, «ya cuando ya apredí a andar en la silla me metí a un taller de zapatería en el mercado. Ya ahora cuando me piden zapatos nuevos yo los hago y reparo también”.

También, mostrándose orgulloso de sus logros manifestó «en una semana aprendí a hacer el zapato nuevo. Pero lo que no tengo es máquina, así que lo mando a hacer. Ya lo borlado tiene que hacerlo uno» .

Ayuda

Según don Lucío, autoridades gubernamentales le prometieron hacerle un préstamo para que él pudiera comprar materiales de zapateria. Asimimo, le solicitaron su RTN. Sin embargo, continúa esperando una respuesta.

«Dicen que el gobierno lo depositó pero no me han resulto nada. Yo compro material pero poquito, lo que me van pidiendo» expresa a sus 51 años Luicio Hernández.