HISTORIA HUMANA: Edwin Barahona, de llantero a buscador de “likes” para su hija

279
Edwin Barahona
Desde las cuatro de la mañana sale a buscar el pan de cada día y los "likes" para su hija

TEGUCIGALPA. HONDURASEdwin Barahona, es un padre hondureño que se ha dado a conocer por las redes sociales debido a su esmero para apoyar a su hija para que gane un concurso de reinado en su centro educativo, y esa  acción ha conmocionado al pueblo hondureño.

Edwin Aguilar, en los últimos días ha caminado kilómetros para que todo aquel que lo encuentra en las calles de la capotal le de un like a su hija en una pagina de facebook.

También ha recorrido kilómetros para poder sacar adelante a su familia. Es un ejemplo de dedicación y superación para sus cuatro hijos que día a día lo ven partir a las cuatro de la mañana hacia su trabajo en una llantera, ubicada en el anillo periférico en esta capital, su horario es de casi 10 horas al día.

Aguilar Barahona, trabaja en una “llantera” desde hace ocho años, con este trabajo mantiene a toda su familia.

Llegué a su lugar de trabajo, pregunté por el señor Edilberto, me lo presentaron y le consulté  que tanto tiempo tenia para sentarse conmigo y poder hablar de su espiritú de superación.

A lo que con emoción aseguró que si podría dar una breve e interesante entrevista a Diario Tiempo Digital

Aprovechando su hora de almuerzo nos sentamos y empieza a relatar, “me levanto a las cuatro de la mañana, me meto al baño luego a desayunar y salir hacia el trabajo donde abrimos a las seis de la mañana”, dijo Barahona.

Agregó, que le da el tiempo justo para despedirse de sus cuatro hijos.

Sus hijos, sin duda su mayor motivación, Karla Graciela Aguilar Barahona de 20 años, Lincy Elisa Aguilar Barahona de 15, Edin Isaac Aguilar Barahonade 13 y el mas pequeño Edwin Enmanuel Barahona de 5 años

“De todos uno por uno, me despido todas las mañanas con un beso y pidiéndole a Dios me los proteja”, expresa con mucha fe, Edilberto Aguilar.

Lea también : HISTORIA HUMANA: Silvia Alfaro, el ángel guardián de los animales desamparados

La llantera en el anillo periférico

Sin duda, su trabajo es arduo una vez que llega hasta el plantel donde está la llantera ubicada en el anillo periférico, a él le toca abrir el negocio y encender las maquinas para iniciar su trabajo.

“Somos tres los que trabajamos en la llantera, todos somos unidos y solidarios, aquí aprendí el oficio de llantero”, explicó muy orgulloso de si mismo.

Edilberto Aguilar Barahona, comenzó a trabajar en la llantera hace ocho años y asegura no fue fácil porque la timidez fue su peor enemigo y la duda si tendría las fuerzas para el sacrificio que este digno oficio requiere.

“Yo no sabia nada de la llantera pero viendo a mis compañeros aprendí rápido, ellos, mis compañeros me enseñaron”, recordó Barahona.

La destreza de Edwin Aguilar, ha llegado a tal punto que puede armar y desarmar cualquier llanta de todo automóvil que llegue al lugar.

“Puedo desarmar llantas numero trece para taxi, de tractor y de bus.. tráigala que aquí se la reparo”, dijo Barahona, con una leve sonrisa marcada en su rostro.

A pesar de este arduo tranajo, el salario no es el mejor, pues solo gana a diario de 250 a 300 lempiras, y eso cuando el día “está bueno”, según expresó Aguilar.

Agregó que se hace algunos, “pesos extras” con los clientes que desean otros servicios, como ponerles aire a los neumáticos de los carros.

“Con esos trecientos lempiras me voy a la casa y con eso comemos, no es suficiente para mantener a cuatro niños, a veces ajusta otras nos toca pedirle prestado hasta al jefe”, dijo.

Aguilar, citó un dicho muy popular “ la vida así es.. dura pero es la vida”.

“Hay que pedirle a Dios que nos ayude día a día para sacar adelante a mis hijos, yo trabajo por ellos”, dijo Edilberto Aguilar Barahona.

La vida de Edilberto

La vida de este hondureño transcurrió normal desde su niñez hasta su juventud. Creció en la colonia Nueva Suyapa, entre el polvo de las calles y  jugando el fútbol deporte que asegura que es su pasión.

“Desde cipote me gustaba jugar a la pelota es mi pasión, pero las exigencias del trabajo no me dejan practicarlo”, recordó Edwin Barahona. Reveló que la pasión lo trae en la sangre y es seguidor del Olimpia.