LA ENTREVISTA – Presidente del CPH, Dagoberto Rodríguez: “Mi madre es mi mayor inspiración”

281
Dagoberto Rodríguez
El presidente del CPH, Dagoberto Rodríguez, asegura que su etapa de niñez resultó maravillosa por las aventuras que mantuvo con sus amigos.

TEGUCIGALPA, HONDURAS. El presidente de Colegio de Periodistas de Honduras (CPH), Dagoberto Rodríguez, creció allá por los años 70 entre las colonias El Carrizal y la Santa Fe. Desarrolló su niñez, jugando pelota en la calle, o bañando en la quebrada de la colonia Ibera y en las pozas del Country. Debido a sus aventuras, Rodríguez califica su infancia como una de las etapas más maravillosas de su vida.

A pesar de las limitaciones económicas que vivían en aquel entonces junto a su familia, el titular del CPH asegura que su infancia resultó ser muy especial.  Nada le impidió que se desenvolviera en un ambiente de mucha felicidad y plenitud espiritual.

Sus padres, originarios de Apacilagua, Choluteca, los llevaban a él y sus hermanos dos o tres veces a la semana a dicho pueblo. Ahí, recuerda, disfrutaba montar burros, tomar leche de vaca con pinol, y bañar hasta el cansancio en el río Choluteca.

Su madre era maestra de una escuela de la aldea de su pueblo y su padre un campesino que se puso su primer par de zapatos a los 15 años, cuando ya era novio de su mamá. Su padre cursó a apenas el tercer grado, pero era un autodidacta. Él leía todo lo que le caía en las manos, escuchaba noticias mañana y noche y era un hombre muy brillante que pasaba informado de todo lo que ocurría en el país y el mundo.

El presidente del CPH, lo que nunca olvidará son los consejos de su mamá: “Mi madre por su lado nos inculcó el amor al estudio, la lectura y a la superación. Siempre nos decía a mí a mis hermanos; “ustedes deben estudiar para llegar más lejos de lo que nosotros llegamos”. “Mi madre es y ha sido una inspiración para mí”, relató.

A propósito del presidente del CPH, Diario Tiempo Digital conversó con él en una entrevista en la que nos comentó más sobre su vida y la incursión en el periodismo.

Le puede interesar: LA ENTREVISTA- Luis Rodríguez, después de pasar una veda laboral, está de regreso y reinventado

Su infancia estuvo llena de muchas aventuras ¿Qué es lo que más recuerda de ella?

Las potras en el barrio y en el campo Iberia. Las escapadas para ir a bañar a la poza La Nutria en el Country y bajar mangos y manzanitas en la colonia La Fuente. También, los amigos de la infancia, mis maestros y mis años de escuela.

Íbamos a la biblioteca una vez a la semana y recuerdo que esperaba con ansias ese día. Ahí leí todas las novelas de Julio Verne, a Mark Twain, a Homero, a Víctor Hugo y muchos de los clásicos. Fue una etapa maravillosa e inolvidable.

¿Dónde fue su formación académica?

Estudié el primero y segundo grado en la Escuela República de Alemania en El Carrizal y el tercer y sexto grado en la Escuela Guatemala de la colonia Torocagua.

Mi secundaria completa la cursé en el Instituto Central Vicente Cáceres, donde me gradué de perito mercantil. En realidad soñaba con ser maestro, pero por algunas situaciones no pude ingresar al Escuela Normal Mixta Pedro Nufio. Soy un maestro frustrado.

Me encanta la enseñanza y por eso admiro a los maestros y su relevante labor de formar a las presentes y futuras generaciones. Ingresé con mucho sacrificio a la UNAH, inicialmente en la carrera de Administración de Empresas, pero sentí que esa no era mi vocación y opté por cambiarme a periodismo y ahí encontré lo que verdaderamente me apasionaba. Soy producto de la escuela pública y agradezco esa oportunidad que me concedió mi país de superarme.

Y luego de graduarse de perito mercantil ¿Por qué decide estudiar Periodismo?

Desde que ingresé a la Escuela de Periodismo me propuse la meta personal de convertirme en periodista de prensa escrita.

Desde muy pequeño me apasionó la lectura, era un voraz devorador de libros y encontré en la biblioteca de la Unah un remanso y un refugio para alimentar mis sueños y deseos de conocimiento. Leí de todo, especialmente los clásicos latinoamericanos. Eso creo que formó mi vocación por el periodismo, especialmente por el periodismo escrito.

¿Cuáles son sus fortalezas o virtudes?

Creo que tengo más defectos que virtudes como todo ser humano, Jajajaja. Pero soy muy responsable, apasionado y perfeccionista en lo que hago.

Valoro mucho la responsabilidad, la puntualidad, la honradez, la reputación y el buen nombre. También la gratitud, la lealtad, la compasión y la justicia, especialmente cuando se trata de causas justas. Odio la mentira, el abuso y la hipocresía y tengo como norma un principio bíblico que mis padres me inculcaron que dice: “Que es mejor el buen nombre que las muchas riquezas”. Considero que el mayor capital de un periodista es su nombre y su credibilidad. Gana reputación y respeto y eso es invalorable.