HISTORIA HUMANA: Javier Castro, el hondureño que aplicó cien veces a una plaza en Univisión; hoy es uno de sus periodistas

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Javier Castro
Javier Castro también laboró en Telemundo, otra reconocida cadena internacional de televisión.

TEGUCIGALPA, HONDURASJavier Darío Castro Almendarez, es uno de los rostros hondureños más destacados de la cadena  internacional Univisión, medio de comunicación al que aplicó en más de cien ocasiones, hasta que logró cumplir su sueño de formar parte de dicha empresa global.

En una plática exclusiva con diario TIEMPO DIGITAL, Javier reveló la versión que muchos desconocen sobre la forma en que logró llegar hasta donde hoy está.

Una vida llena de sacrificios, obstáculos y precariedades tuvo que pasar el atractivo hondureño. Sin embargo, la recompensa ha sido satisfactoria.

Javier no solo incursionó en las comunicaciones, también emprendió su propio negocio y hoy en día es su propio jefe en una empresa de marketing.

Sin mencionar que posee un talento nato para hablar en público. Esta habilidad lo llevó a convertirse en un experto brindando charlas motivacionales.

El popular comunicador, manifestó que cada vez que llega a Honduras, es invitado en varias universidades para impartir una de sus nutridas charlas.

Su origen

Javier Castro es originario de Tegucigalpa, Honduras. Él creció en la colonia Travesía de la capital junto a sus abuelos maternos.

Desde pequeño tuvo que atravesar por adversidades acompañadas de precariedades económicas, no obstante, el amor de su familia siempre compensó esa necesidad, que lejos de ser su condición de vida, era un estado temporal.

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Pasada la niñez, Javier identificó esa necesidad de saber aún más de lo que veía en su entorno. Con el paso de los años, ingresó a la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).

En esa casa de estudio egresó de la carrera de derecho, aunque, él no se dedica a ejercer esta profesión.

¿Quién es Javier Castro?

“Soy hondureño con muchos sueños y aspiraciones. Me considero una persona muy sencilla, humilde y extremadamente enfocado en lo que quiero. Amo a mi familia y a Dios por sobre todas las cosas”.

“Cuando era niño quería ser ingeniero porque miraba a alguien que yo conozco que es ingeniero civil y hacía mucho dinero y obviamente yo tenía aspiraciones de lograr también el éxito económico”.

No obstante, Javier asegura que siempre supo que Dios lo había bendecido con una capacidad para pensar, analizar y para hablar en público.

Por lo anterior, aseguró que siempre tuvo presente que llegaría alcanzar el éxito para retribuir a su familia todo el apoyo que le brindaron a lo largo de su vida.

Para el año 2010, Javier tomó una decisión que cambiaría el rumbo de su vida, salió de Honduras con una maleta llena de metas por cumplir. Él contó que su sueño de llegar a Univisión era su mayor motivación.

Una vez en los Estados Unidos inició a realizar trabajos que como muchos migrantes hondureños realizan en ese país.

Pero su constancia no le permitió quedarse en su zona de confort y la vida lo llevó a estar en medio de las comunicaciones. Esto, tras realizar una pequeña prueba en un canal de televisión que le hizo entender que eso era lo que quería hacer el resto de su vida.

Inició en televisión por una invitación de 5 minutos para una entrevista y terminó hablando por más de media hora. Luego de ello, identificó que tenía la facilidad para estar frente a las cámaras y para interactuar con las personas.

Previo al éxito, impera el sacrificio

Según relató el guapo comunicador, para llegar hasta donde hoy está, tuvo que trabajar muy duro, aguantó hambre, soledad y tristezas.

Acompañado  del llanto que lo invadía por la lejanía que existía entre su familia y él. “La verdad no ha sido nada fácil, yo inicié ganando $25 a la semana”, expresó con nostalgia el comunicador.

Siempre en la constante búsqueda de oportunidades, Javier intentó incursionar en la radio, luego realizó prácticas profesionales por más de 6 meses para entrar a Telemundo.

En muchas ocasiones realizaba su trabajo sin tener un solo dólar para comer o suplir otras necesidades básicas, pero su perseverancia le permitió no desmayar en el camino.

Logró formar parte de la también reconocida cadena de televisión, Telemundo, pero sus ojos estaban puestos en Univisión.

Durante más de tres años, Javier aplicó cien veces por una oportunidad en la citada casa televisiva. Pero cada vez que su oportunidad era denegada, él consolidaba su sueño; y sabía que en la próxima vez le iría mejor; y así en 99 ocasiones más.

Un día por fin su sueño se hizo realidad y hoy se codea con grandes personalidades en los Estados Unidos.