HISTORIA HUMANA | Ni el Mitch pudo vencer los sueños del capitalino Gerson Argueta

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Y siguió: «Te voy a contar, no creas que alcanzaba el bus y me iba sentado. Yo me iba en la grada extra que tiene el bus y agarrado de los retrovisores. Otras veces me tocó irme afuera del bus, en la gradita que está en la puerta de atrás, pero debía hacerlo porque no tenía dónde quedarme en Tegucigalpa».

Su actual equipo es el Real de Minas de la primera división de Honduras.

«Aún cuando mi papá estaba pues tuve la oportunidad de, no de devolverles todo lo que ellos hicieron por mí porque eso creo que nunca se los podré devolver, pero sí cuando llegué a primera tuve la oportunidad de ayudarles económicamente. De darles todo lo necesario, también les ayudo a pagar los servicios públicos, con la comida y otras cosas, bueno ahora solo a mamá porque mi papá ya no está. A mí me pagan y yo ya tengo todo lo que le voy a dar», acotó.

Noel y Donis 

Gerson Argueta tuvo el privilegio de prepararse y entrenar a diario con dos de los mejores arqueros del fútbol nacional: Noel Valladares y Donis Escober.

La disciplina, la entrega, el esfuerzo siempre a tope y la mantener la humildad, fueron algunos de los consejos que los porteros mundialistas le brindaron al capitalino.

«Ellos siempre me dijeron que la humildad ante todo, es la base del éxito. Si sos arrogante y soberbio, pues ellos mismos te hacían a un lado y eso pasa en la vida. Ellos te regañaban y tenías dos opciones, o aprendías o te hacían a un lado, porque lo único que importaba era trabajar y trabajar, era a todo o nada. No podías dejar nada, entonces eso lo aplico en la vida y todo lo pongo en práctica. Yo con ambos tengo una muy buena relación. La amistad de los porteros es otro rollo, no se compara con la de los jugadores de cancha».

Entrenando al lado de Noel Valladares, Donis Escober, Edrick Menjívar, entre otros.

Gerson Argueta pudo debutar en primera división cuando Olimpia lo cedió por un torneo al Deportes Savio, entonces en primera división. Debutó en el Clausura 2011-2012 en un partido en el Estadio Morazán ante Marathón. Luego, tuvo un paso por los Lobos de la UPNFM cuando aún se encontraban en el Ascenso y antes de la pandemia, jugaba su segundo torneo con el Real de Minas, siempre cedido por el club melenudo.

«Jugar en primera división era un reto y lo conseguí, no fue fácil porque recuerdo que vendí agua en un semáforo o franelas para carros. Pero siempre sabía cuál era mi objetivo y le doy gracias a Dios porque pude cumplir mis sueños y sobre todo, ayudarles a mis padres».

Un luchador incansable 

La pandemia del Covid-19 trastocó los planes de todo el mundo. Tiró abajo los proyectos y las empresas de muchas personas. No obstante y probablemente, esos luchadores superarán esta adversidad y lograrán sobreponerse.

Para un futbolista esto no es cosa menor. Gerson Argueta actualmente es comerciante y vende bananos en algún mercado de la capital. Un amigo le planteó la opción, y con la herencia de un padre trabajador, el guardameta se quitó los guantes de arquero y se puso los de carga.

«Con las ventas pues estamos pasándola en este tiempo de la pandemia. Yo desde marzo que no recibo un salario porque los equipos no te pagan si no entrenas», explicó.

El portero de momento vende bananos en el Comayagüela para lograr obtener un ingreso.

«Ojalá que la situación mejore, que la Liga Nacional se reactive. Es duro trabajar por aparte, ganarse esos 350 lempiras diarios no es fácil, imaginate que salís desde las 2:00 de la tarde de tu casa y volves al día siguiente tipo 9:00 de la mañana y sin dormir. Mi amigo trae 500 cajas de banano y pues hay que venderlas. Pero si la situación en el país no mejora, pues habrá que tomar otras decisiones», subrayó.

Gerson es padre de una niña de 9 años, Marleny Ninosca, la procreó junto a su pareja, Karen Suyapa Raudales. Y lo más importante que le quiere heredar a su pequeña, es el trabajo y esfuerzo diario, la educación que le dieron sus padres y la humildad que lo caracteriza.