Adquirir pastillas de “curar frijoles”; tan fácil como comprar agua

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curar frijoles
Las fatídicas pastillas para “curar frijoles”, se adquieren sin control minucioso de las empresas distribuidoras

Tegucigalpa.- Adquirir las fatídicas pastillas para “curar frijoles”, causantes año con año, de la muerte autoinfringida de decenas de personas, es tan fácil en Honduras como comprar Acetaminofén y agua.

Así lo comprobó un equipo periodístico que demostró los pocos controles que existen en el país para vender este producto mortal para el humano.

Haciéndose pasar por ciudadanos comunes, varios comunicadores rondaron una agropecuaria de la capital para adquirir las pastillas.

Eran las once de la mañana. En el local se mezclaban muchos olores desagradables. El infiltrado estaba esperando que le atendiera alguno de los empleados.

Cliente encubierto

Con la grabadora del celular encendida en la bolsa de la camisa, el presunto comprador vio hacia todos lados; los estantes se encontraban repletos de muchos productos agrícolas con nombres extraños.

Todo comenzó cuando habían trascurrido unos siete minutos de estar en la agropecuaria. El dependiente, un joven de 20 a 25 años,  le preguntó al periodista encubierto: ¿en qué le podía ayudarle?.

El supuesto cliente le preguntó si tenía “pastillas de curar frijoles”, y cuál era su precio. El joven, con ojos asustados, le contesta que sí habían y a un costo de 20 lempiras el paquete de tres tabletas.

El infiltrado pidió con mucha naturalidad un paquete. Seguidamente el joven vendedor le solicitó su número telefónico y su identificación. Luego se procedió  a concretar la venta.

El dependiente ni siquiera  se fijó si la foto impresa en la cédula coincidía con el rostro de la comprador.

Finalmente, solicitó su firma, y le entregó la caja de pastillas, a cambio de dinero. La operación comprobó la fácil forma de adquirir este peligroso agroquímico.

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Algunos prefieren decir “no hay” pastillas

El equipo no se conformó con esta experiencia y siguió investigando en el mismo punto de la capital.

Sin embargo, en las otras tres agropecuarias del lugar visitadas  informaron que no contaban con ese producto en ese momento y que no sabían hasta cuando les llegaría.

Al día siguiente, el equipo periodístico decidió irse a otra zona en Comayagüela, y seguir con la investigación.

La respuesta era la misma, que no contaban con el producto en ese momento. Luego el equipo de investigación decidió probar suerte en un “mercadito”.

El infiltrado le preguntó a una trabajadora si vendían estas pastillas y ella le responde que no.

Ese mismo establecimiento, se preguntó a otro trabajador si sabía de algún lugar cercano donde las vendía. Este le respondió que en algunas bodegas cercanas las podía encontrar a cinco lempiras.

En Comayagüela también es fácil comprarlas

En esta zona, un “troquero”, conocido de uno de los infiltrados, le dijo al equipo periodístico que conocía donde obtener las pastillas y se ofreció a comprarlas.

Seguido de cerca por los periodistas, el “troquero” ingresó a la agropecuaria y pidió las pastillas.

A él se las vendieron sin pedir identificación, todo esto frente a otros infiltrados que entraron segundos después para preguntar por el precio de otro producto.

El “troquero” agradeció al vendedor y salió del local. Luego dio unos pasos en dirección izquierda al grado que no lo pudiera ver.  Ya reunido con el equipo entregó las pastillas al periodista y éste le dio el dinero.

Esta vez no se trataba  de un paquete en bolsa, sino un pequeño tuvo. Cabe mencionar que no hace falta destapar el empaque para que el olor tan tóxico y penetrante se sienta.

Se despide el “troquero” y sin dudarlo dijo a su amigo que si ocupaba más lo buscara y haciendo broma que “con solo una pastilla quedaba cheque”.

Estos ejercicios comprobaron dos hipótesis: la primera es que cualquier persona puede obtener el producto simplemente presentando la identificación; Y sin necesidad de justificar para que requiere el producto.

Y la segunda hipótesis es que se puede obtener esta pastilla con la ayuda de un “amigo” que tenga conocidos en los lugares donde se expenden los productos agropecuarios.

Las pastillas, causante de muchas muertes al año

De acuerdo con cifras del boletín del Observatorio Nacional de la Violencia (ONV)  en 2017 se registraron 396 suicidios a nivel naciónal.

El primer lugar lo ocupó la muerte por ahorcamiento o asfixia con un total de 193 casos, mientras las muertes por intoxicación ocuparon el segundo lugar, registrándose 147 casos.