ACTUALIZADO: El «infierno» que sufren los atletas en el Mundial de Doha

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La humedad y el calor marcan el inicio de los Mundiales de Atletismo en Doha.

QATAR.- El recién comenzado Mundial de Doha se resume en una crónica penosa por las condiciones climáticas antihumanas en la que se encuentran los atletas que participan en el torneo.

La keniana Ruth Chepngetich, tercera en el ránking mundial de todos los tiempos, conquistó en la caldera de la bahía de Doha el maratón de la supervivencia y se colgó de madrugada la primera medalla de oro de los XVII Mundiales de atletismo, los primeros que se celebran en el Medio Oriente.

Un ataque en el km 35 la dejó sola en cabeza cuando marchaba en un cuarteto y terminó venciendo con 2h32:43 (la peor marca ganadora en la historia de los campeonatos), seguida de la campeona anterior, la bahrainí nacida en Kenia Rose Chelimo (2h33:46), y de la namibia Helalia Johannes (2h34:15).

Como se preveía, las condiciones climáticas fueron dantescas: 33 grados y 73 por ciento de humedad. Si en Londres 2017 abandonaron 14 de 92 (15 por ciento), en el infierno catarí arrojaron la toalla 28 de 68 (41 por ciento).

La polémica sobre el calor y la humedad de Doha había amenizado la víspera de los campeonatos, y el propio presidente de la IAAF, Sebastian Coe, tuvo que salir al paso de los rumores alarmistas que apuntaba a la posible cancelación del maratón femenino.

Era la primera de las cinco pruebas (los dos maratones y las tres de marcha, pues los 50 km son conjuntos) que se disputan fuera del refrigerado estadio Khalifa, junto a la bahía de Doha.

La lucha por la supervivencia

Al término de una larga ceremonia de apertura presidida por el emir de Qatar, Tamim bin Hamad Al Thani, un grupo de 69 mujeres tomaron la salida a las 23.59 horas en una carrera que el calor (33 grados) y la humedad (73 por ciento) iba a convertir en una lucha por la supervivencia.

El Termómetro de Globo de Bulbo Húmedo (WBGT) marcaba 29,5ºC, y el límite para sacar bandera negra era de 28, pero el director de competición decidió seguir adelante con los planes.

Bajo los focos, las maratonistas tenían que recorrer seis veces el circuito de 7 km de Croniche que une la bahía de Doha con el centro de la ciudad. Un maratón nocturno, como el de los Juegos de Roma’60, cuando el etíope Abebe Bikila ganó el oro descalzo, pero mucho más sofocante.

Chelimo, ganadora en Londres 2017 con un tiempo de 2h27:11, lo tenía difícil incluso frente a sus dos compañeras de equipo, que llegaban con marcas inferiores a su récord personal de 2h24:27. Denis Mokonin con 2h23:44, Shitaye Eshete con 2h22:39.

Junto a ellas compartía cartel de favorita la keniana Ruth Chepngetich, que ha ganado este año el cercano maratón de Dubai en 2h17:08, tercera mejor marca mundial de todos los tiempos, solo por detrás del récord mundial de la británica Paula Radcliffe (2h15:25) y los 2h17:01 de la keniana Mary Keitany en Londres 2017.

La israelí de 30 años Lonah Salpeter (2h19:46), campeona de Europa, pasó al frente por el km 5 en un parcial de 18:21 minutos.

Galimany estaba por ese punto a 30 segundos de la cabeza de carrera.

El «punto» de quiebre

En el séptimo km se produjo una gran selección arriba. Desaparecieron las etíopes y el grupo delantero se redujo a seis corredoras. Al paso por el 10 (36:49), Chepngetich dio un fuerte tirón, un mil en 3:13 que redujo a tres el paquete delantero.

Solo su compatriota Visiline Jepkesho y Chelimo salieron en su persecución, y luego se sumaron Edna Kiplagat (doble campeona mundial, de 39 años) y Elalia Johannes. El quinteto abrió un hueco enorme sobre el resto.

Marta Galimany ganaba posiciones rápidamente. Por el km 15 estaba en la 25, a 3:04 de la cabeza, en el 20 decimoctava.

Jepkesho no aguantó el ritmo y cedió terreno poco después del 25. Todavía sobraba una para el primer podio de los campeonatos.

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