Omoa: buzos y pescadores hallan plástico «hecho en Guatemala» en arrecifes

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Omoa

OMOA, HONDURAS. Hay basura proveniente de Guatemala en el mar hondureño, la cual está no solo ensuciando las costas, sino que también afecta a los arrecifes de coral, según personas que se dedican a la pesca. Pero, ¿Cómo les perjudica esta situación mientras hacen su labor?

El buzo y pescador Manuel Turcios dialogó con TIEMPO Digital y reveló cuáles han sido sus experiencias lidiando con la basura que arroja el río Motagua hacia Honduras y qué hallazgos ha hecho durante su trabajo.

En primer lugar, comentó que a la hora de atrapar peces, la basura puede servir hasta de aliada, pues «forma sombras, y esas sombras, a unas seis millas de la tierra, atraen al pescado, entonces, en ese aspecto, a nosotros nos ayuda».

No obstante, la contaminación sí puede causar daños en sus lanchas, contó él, «porque pasamos con nuestros motores, pegamos en troncos o palos y así quebramos partes importantes del mecanismo», contó.

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Buceo

Al ser buzo, Manuel Turcios ha tenido la oportunidad de ver con mayor claridad el grado de contaminación en el mar hondureño, pues la magnitud del problema no puede medirse sólo calculando la cantidad de basura que flota en la superficie o que llega a las costas, sino que hay que tomar en cuenta los desechos que acumulan agua y se hunden.

En ese sentido, Turcios reveló que, mientras bucea, en los arrecifes ha encontrado bolsas y botes de plástico con sello de ‘hecho de Guatemala’ atrapados entre los corales. Inclusive, contó que en diversas ocasiones ha encontrado microplásticos en los estómagos de los peces que atrapa.

«Lo mío es bucear y pescar con arpón, no tanto con redes o cañas, entonces, uno encuentra cualquier cantidad de plástico en los arrecifes. Si quisiéramos llevar a un turista, no podemos, porque lo que irá a ver, es basura», dijo.

«El mejor arrecife»

Asimismo, Manuel dio a conocer los sitios en donde él ha divisado contaminación de arrecifes, y es «en Paraíso, que una parte está en reserva, aquí en la Bahía de Omoa, por donde hicieron un mirador, y también en el lugar más visitado para bucear, que se llama La Picuda, que está a 15 millas de Omoa sobre Puerto Cortés».

«Oigame, es el mejor arrecife que tenemos, y usted puede encontrar grandes cantidades de basura, como bolsas de agua, botes de plástico, botes de medicina«, agregó.

– Pero, ¿Se puede tener la certeza de que esos desechos vienen del río Motagua, Manuel? – «Así es, provienen de Guatemala. Yo, el año pasado, tomé unas imágenes y toda la basura de ahí, decía, eh,… no recuerdo bien el nombre, pero se leía ‘Petén’ (un departamento de Guatemala). También decían algo de río Dulce, donde hay una embotelladora, y otras, como frascos de medicina, decían ‘hecho en Guatemala'», aseveró.

La mayor parte del plástico viene de Guatemala

En temporadas de lluvia es cuando el río Motagua arrastra más basura, dio a conocer Manuel, y, si bien es verdad que los ríos hondureños también lo hacen, «el plástico siempre ha venido del lado de Guatemala. El río Ulúa, por ejemplo, lo que más tira es suciedad de maleza, pero plástico en sí, no he encontrado».

«Yo saco langostas o arponeo pescados, y en ocasiones, cuando los he eviscerarado, saco pedazos pequeños de plástico de adentro del animal», reveló.

Por otro lado, Manuel trajo a la conversación el tema de la biobarda que Guatemala instaló en el río Motagua, diciendo que «no es que abarque todo, sino solo una parte, solo hasta la mitad, casi, ¿y la demás basura», cuestionó.

Omoa exige respuesta

Entre tanto, los residentes de OmoaCortés, dicen estar cansados de recoger las «toneladas de basura» que llegan a sus playas y exigen al país vecino que se haga responsable.

Junior Madrid, presidente de la Comisión Ambiental de la Sociedad Civil de Omoa, describió la cantidad de basura que llega a ese municipio como algo «imposible de calcular».

«Es incontable. Interminable. No se puede medir la dimensión, ni siquiera hacer una aproximación. Es tan exagerado que más bien pareciera que se trata de un ‘universo de basura’. Lo que sí podemos decir es que recolectar la basura nos cuesta unos L100,000 mensuales. Pero, mire, la actividad se puede hacer todos los días y nunca se termina«, reveló él.