LA ENTREVISTA – Myrna María Barahona, la periodista elegida por el rock

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¿Cómo pasó eso?

No estaba destinada a ser periodista y locutora de música y entretenimiento. Mi destino era ser una escritora, historiadora e intelectual. Nací con ciertas cualidades que demostré desde muy niña, esas cualidades las traigo en mi sangre. Vengo de una familia de gente culta, de letras por parte de mi papá y mi mamá. Heredé eso, iba estudiar Literatura e Historia a España.

Era mi destino, pero mi papá le pegó el canillera y se le metió en la cabeza que cuando él era estudiante la carrera de Odontología era muy cara, se moría por ser odontólogo. Entonces como no pudo porque no tenía lo medios, se le metió en la cabeza que la odontóloga tenía que ser yo.

A pesar de que me prometió que me mandaría a España, porque tenía de sobra potencial, me obligó a que estudiara Odontología, estuve en esa carrera tres años y medio, estudiando algo que no me interesaba y lo hacía por presión, era una adolescente.

¿Cómo llegó a la radio?

A través de la poesía, gané un primer lugar en un concurso para el Día de la Madre en Estéreo Mil, cuando fui a reclamar mi premio, un pasaje ida y vuelta a Miami, me escucharon hablando inglés con uno de los hijos del dueño, les encantó como hablaba y mi timbre de voz. El mismo día que recibí el premio me preguntaron si quería trabajar en radio, les dije que no sabía nada de eso, soy una persona de letras, y mi sueño es ser escritora y estudio algo que no me gusta.

Me dijeron ‘hace la prueba te va a gustar’, al día siguiente la hice, la cumplí e inmediatamente me dieron trabajo, al mes ya estaba en televisión, a los dos meses ya estaba animando conciertos de rock, desfiles de moda y así fue como me lanzaron.

Para la comunicadora el mejor álbum de los 80‘s es el Heaven and Hell de Black Sabbath.
¿Cuál fue el primer concierto que pudo presentar?

El primer concierto que animé fue el del Instituto Salesiano San Miguel de 1983, ahí conocí a los Diablos Negros y desde esa vez no nos hemos separado. Ahí empezó el amor es una bella historia.

Sin saber nada de radio ¿Alguna vez el miedo la doblegó en sus inicios?

Mire Rommel, sé que usted es de otra generación. Durante nueve años de mi vida todos los programas, por órdenes, los grababa, comencé a trabajar en vivo en enero de 1992, y comencé a trabajar en vivo sin permiso de mi jefe. Me lancé. Sabía que ya no podía seguir pregrabado porqué tenía que venir la época de la radio en vivo.

La persona con la que hice mi primer programa en vivo, Las Cuarenta Favoritas de Estéreo Mil, un primer sábado de enero de 1992, fue con mi amigo Miguel Caballero Leiva. Fue mi invitado de honor. Sin pedirle permiso a los jefes y desde entonces no he parado.

Rompí la brecha de lo pregrabado con lo en vivo, después de eso todos en la radio comenzaron a salir en directo. Éramos muy pocos en ese tiempo.

¿Myrna María Barahona admira el trabajo que realiza algún periodista?

No admiro a nadie. Respetar sí, Chack Alvarado lo respeto muchísimo es un tipo genial para contar chistes, anécdotas o improvisar. También Gabriela Bonilla, que básicamente cuando estaba en radio era una comediante nata, le salían unos improperios e indiscreciones, pero también grandes verdades, uno podía irse al suelo de la risa. Gabriela tiene una formidable capacidad de inventar cosas chistosas en el momento, ser espontanea. Para mí es líder en radio con comedia, pero al mismo tiempo puede ser muy seria.

Me parece que ellos, que siguen siendo figuras súper aclamadas, son personas que nunca podré olvidarlos, aunque muera porqué están bien metidos (se toca su pecho). Son los que a mí me han hecho reír muchísimo, y quien me hace reír lo voy a querer por el resto de mi vida porqué reír en estos tiempos es una bendición.

¿Hay alguna meta que aún no realiza?

Claro que sí, pero no se la puedo contar. Solo le diré que es un proyecto cultural grande y tengo unos cuantos años de trabar en el mismo. Lo voy a culminar y será un legado que dejaré a Honduras, será importante y grande no es por exagerar. Vendrá a derribar muchos muros.