Una joven se arrancó los ojos el pasado mes de febrero en una iglesia en Anderson, Carolina del Sur, Estados Unidos, y alega que “ahora es más feliz que antes”.

Kaylee Muthart, quien estaba bajo los efectos de la metanfetamina, fue encontrada entonces por un grupo de personas delirando y con los ojos en sus manos. Ahora explicó que a pesar de estar ciega, su vida sería más feliz.

Según cuatro la fémina estuvo recluida en el Greenville Memorial Hospital, y en un centro psiquiátrico, donde fue dada de alta el pasado 1ero de marzo.

Por su parte, Kaylee manifiesta que su vida ha mejorado, a pesar de no tener sus ojos: “Es la misma vida, pero estoy aprendiendo todo de nuevo. La vida es más bonita ahora, es mucho más bonita de lo que era con las drogas. Vivía en un mundo horrible”, sentenció.

“Estuve despierta durante tres días seguidos y me grabé en vídeo mientras estaba drogada. Tuvieron que llevarme a casa. Cuando estuve sobria y miré los vídeos, decidí sacar a esa persona de mi vida y dejé de drogarme durante un tiempo, aunque luego volví a tomar”, explicó la joven, quien dijo que junto a otros compañeros consumía marihuana y metanfetamina.

El día del siniestro, consumió el estupefaciente y fue hasta la iglesia donde se sacó los globos oculares: “Pensé que todos los que habían muerto estaban atrapados en sus tumbas, que Dios estaba solo en el cielo y que tenía que sacrificar algo importante para poder liberarlos, así que me arranqué los ojos. Daba miedo, no entendía lo que Dios quería de mí, pero me hacía sentir que debía ser yo quien lo hiciera. Me alegré de haberlo hecho porque siempre tuve un gran corazón. Saqué mis ojos con mis manos desnudas, los giré, los arranqué y los abrí. Y le dije al pastor que apareció que rezase por mí”, ratificó.

Kaylee actualmente se encuentra trabajando en su fe y haciendo caridad.