SAN PEDRO SULA. Josué Natanael Morales, de 38 años de edad, nació en Tegucigalpa, pero desde hace cinco años emigró a la ciudad industrial en busca de mejores oportunidades en el “vehículo” que mejor conduce… la música.

“Cuando vine a San Pedro Sula fue a dar clases de defensa personal, cosa que domino muy bien aparte de la percusión. Trabajé en la Escuela de música “Victoriano López” un par de años, luego me retiré y en ese proceso de tiempo nos contactamos con unos amigos, por lo que logramos tocar en varios eventos y fue así como fuimos tomando fuerza y actualmente tenemos cuatro proyectos grandes”, inició relatando el músico.

“Toco percusión desde lo clásico hasta lo popular y estuve en la orquesta sinfónica de Honduras. Mi formación viene desde pequeño, a muchos de mi familia les ha encantado la música, por ejemplo, mi abuela cantaba tango en las radios y algunos tíos también, aunque no fue de forma profesional, más yo sí fui el primero en estudiarlo”, añadió.

Josué Morales y uno de los instrumentos que mejor domina

SUS INICIOS EN LA MÚSICA

“A mis 12 años de edad hice un examen de aptitud en el conservatorio, mi mamá me matriculó, comencé tocando violín, pero me retiré, pues llegó la etapa de la rebeldía jaja, entonces comencé a trabajar de día y a estudiar por la noches. “A los 17 años comencé a tomar clases de batería en el conservatorio, allí alguien me dijo que era bueno, entonces pensé que valía la pena aprender y practicaba bastante, incluso me escapaba por ratos del trabajo”, adjuntó en entrevista.

SU AMOR POR LA MÚSICA 

“También trabajé en una fábrica de ropa, era el encargado de la entrega de productos, luego renuncié, mandé una nota a la escuela porque no aceptaban mayores de 16 años, pero finalmente el director confió en mí. Estudiaba hasta ocho horas como mínimo y “conquistaba” a los guardias para que me dejaran estar más tiempo”, reveló.

“Mi formación ha sido clásica, una vez un conocido me enseñó a una tercera persona, me grabé su rostro y cuando lo miré en otra ocasión, le dije que había escuchado que era bueno con la percusión, yo le mencioné que quería aprender pero no tenía el dinero suficiente como para pagar un maestro, él me dijo que daba clases y que llegara, no importaba. Él se llama Nery Lara, llegué a dos clases con él y luego me llamó telefónicamente y me pidió que llegara un día a las 9:00 pm a un bar, pensé que era para compartir un poco de tiempo ambos, pero al final era para que acompañara a un grupo, no sabía qué tocaban ellos ni cómo acompañarlos, pero me ayudaron y al final pude, aunque fueron las horas más terribles de mi vida jaja”, conversando entre risas.

Morales practica varias disciplinas en su diario vivir

SU FAMILIA SIEMPRE LO APOYÓ

“Mi familia respetó mi decisión porque a ellos también el ha gustado la música, aunque acá en mi país digan que el músico es pobre, mujeriego, pero cuando tomas algo en serio, el orden en cualquier persona lo empiezas a notar, es una carrera digna, sólo hay que saber administrar nuestra vida”, mencionó.

Cabe mencionar que Morales ha representado a Honduras en varios países, ganando trofeos, entre los cuales están: México y toda Centroamérica, según nos comentó, en cada viaje que hace trata de contactar a músicos, pues considera que esto es una línea de aprendizaje continua. También enfatizó que una de las personas que más ha influido en su vida es Tony Williams, un destacado músico.

UNA EXPERIENCIA

“Estuve en Costa Rica en jazz café club y tocaban tres músicos, algunos de mis amigos allí les daba miedo subir, pero analicé y me dije que más de alguna vez tenemos que pasar vergüenzas para mejorar, no hay que tenerle miedo al fracaso”, destacó.

“Me he encontrado profesores que cuando me miran tocar me dicen que no hay mucho que me puedan enseñar, pero que juntos podemos hacer grandes cosas. Hay que exponernos, porque hay músicos que no quieren tocar para que los grandes maestros no nos miren las fallas, pero son necesarias para mejorar”, comentó.