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jueves, octubre 21, 2021

La historia detrás de la foto de la hondureña que fue detenida por abortar

En Honduras el aborto continúa siendo penalizado.

Esposada, con lágrimas en sus ojos y custodiada por dos mujeres policías con rostro de satisfacción, Jeily Maritza Osorto García, posa ante la cámara de los agentes.

La joven de 23 años aún tiene la bata que le dieron en el hospital Santa Teresa en Comayagua en donde fue capturada.

¿Su delito? Haber abortado. Está penalizado en el artículo 126 del Código Penal vigente en Honduras desde 1983. Las penas van de tres a diez años de reclusión.

Asustada por la acusación y angustiada por lo que había vivido, esta campesina de la aldea Masica, un municipio de Esquías, en el departamento de Comayagua, se limitó a bajar la cabeza al someterse ante las autoridades y sollozar en silencio mientras era presentada a los medios de comunicación.

Osorto García no dio explicaciones sobre por qué decidió terminar con la vida del pequeño. Desde hacía 25 semanas lo cargaba en su vientre, pero los vecinos de su aldea aseguran que se vio acorralada por la situación.

“Fue el miedo al rechazo, el temor a enfrentar la responsabilidad de ser una madre soltera. Se vio sola y quizás por eso solo pensó en no tener la criatura”, le dijo a Univision Noticias uno de los vecinos.

Pero el camino que tomó para salir de esa situación, el aborto, es delito en Honduras. Ahora, decisión generó el rechazo de la sociedad hondureña, de su familia y amigos.

Alguien la delató

Fue una denuncia de un testigo protegido la que llevó a las autoridades hasta una vivienda en el barrio Cabañas, donde en un baño fue encontrado el feto.

Hacía dos días que la joven, sumida en la desesperación, se había introducido dos pastillas de Cytotec para terminar un embarazo que no deseaba.

Los fuertes dolores y el sangrado la hicieron salir de la aldea y refugiarse en la casa de su hermana. Fue allí donde, por el efecto de las pastillas, perdió a su bebé.

Transcurrieron 48 horas desde que ingirió las pastillas. La denuncia de lo ocurrido movilizó a un equipo de forenses, investigadores y fiscales hasta la vivienda.

“Se recibió una denuncia que había un feto en una vivienda del barrio Cabañas de Comayagua. Se conformó un equipo de la Dirección de la Policía de Investigación (DPI) que ubicó a un testigo protegido, quien dio detalles de cómo ocurrieron los hechos de este caso».

«El testigo manifestó que en la aldea Masica del municipio de Esquías, Comayagua, una mujer mandó a traer dos pastillas Cytotec, las que se introdujo en su vagina provocando el aborto», explicó Miguel Pérez Suazo, jefe departamental de la Policía en Comayagua.

«Al hacerle la evaluación en el hospital, los médicos encontraron en su vagina residuos de las pastillas. Se determinó que fue la causa que originó el aborto. Se le detuvo y remitió a la Fiscalía donde se le acusó del delito de aborto”, añadió el jefe policial.

Dos días pasó ingresada la joven en el hospital de Comayagua, donde era vigilada por la Policía. Una vez que fue dada de alta, la presentaron ante un juez.

Expuesta públicamente «como una criminal»

“Se le presentó requerimiento fiscal a la joven, el juez le otorgó medidas sustitutivas a la prisión preventiva como la prohibición de salir del país, y firmar en los juzgados cada 15 días.»

«A ella se le sigue el proceso y el próximo 30 de mayo comparecerá de nuevo en los tribunales para asistir a la audiencia inicial en donde se determinará si se le dicta auto de prisión”, informó Carlos Ávila, vocero del Ministerio Público.

El aborto en Honduras ha sido un tema de discusión en las últimas semanas. Se debatió en el Congreso despenalizarlo por tres causas:

  • El peligro evidente de la vida de la madre en el alumbramiento
  • La imposibilidad de la supervivencia del producto
  • El embarazo como resultado de una violación sexual

La discusión llevó a tomar en consideración los temas morales y religiosos. Pero al final la propuesta legislativa no pasó en la cámara donde solo ocho de los parlamentarios estuvieron a favor del aborto terapéutico en Honduras.

El resto votó en contra.

En en ese contexto surgió en los medios el caso de Jeily, algo que a juicio Nessa Medina, del Observatorio del Centro de Derechos de las Mujeres (CDM), «resalta la urgencia que sentían las autoridades por exponerla públicamente como una criminal».

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