Desde un punto psicológico: ¿Por qué predomina la violencia doméstica en jugadores de fútbol?

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Licenciada Kimberli Perdomo:

Kimberli Perdomo es una profesional de la Psicología graduada en la Universidad Unitec Chapultepec, México.

Los jugadores de fútbol profesional se encuentran en un mundo donde la exigencia de estar en el más alto rendimiento es solicitada de manera excesiva; no solo por parte del técnico, sino también por los directivos y dueños del club, como también por la afición.

De este modo, los jugadores profesionales están expuesto a una continua exigencia que viene de todas direcciones.

Sin considerar las que él mismo se coloca, por lo que si no sabe cómo manejar el estrés que genera el poder cumplir con las expectativas de tales exigencias, puede ser perjudicial para su estado emocional, afectando su rendimiento deportivo.

Estar en el más alto rendimiento es la prioridad de todo jugador profesional, aunque no es una tarea sencilla, porque no pasa únicamente por lo futbolístico.

Ya que quienes estamos fuera de la cancha olvidamos que los jugadores ante de ser jugador es un ser humano, una persona, y por ello, al igual que cualquiera de nosotros está predispuesto a equivocarse.

Y a su vez, como todos nosotros, pertenece y responde a un contexto social del cual ha recibido una serie de vivencias y experiencias, costumbres y valores, que han incidido significativamente en la construcción de su personalidad.

Siendo los jugadores parte de un contexto social del cual recibe estímulos que no siempre suelen ser positivos; partiendo de que su condición humana lo predispone a cometer errores que pueden perjudicar su imagen y rendimiento deportivo, evidenciando en mayor o menor grado, como jugadores con una enorme proyección tiran su carrera profesional al piso por cuestiones extrafutbolísticas que no supieron manejar.

Y no porque carecieran de facultades para sobresalir, sino porque nadie los educó para ello. Eso es lamentable.

Algunos de estos jugadores no solo caen en actos de indisciplina dentro de un vestuario o en la cancha. Llegan a involucrarse en violencia doméstica asuntos de drogas, alcohol, entre otras acciones incorrectas que no les permiten explotar al máximo su potencial y, en el peor de los casos, terminan saliendo por completo de su carrera profesional. Ni qué decir de los miles de jóvenes a jugadores potenciales talentosos que se pierden antes de tiempo.

Por el contrario, podemos observar otros tipos de jugadores que nos sorprenden porque nos demuestran que, a pesar de provenir de condiciones extremas, desarrollan una carrera profesional apegada a una conducta intachable, consecuente con su responsabilidad por mantener un alto desempeño; constatando una mejor versión de ellos mismos cada vez que entran y salen de la cancha, lo que nos lleva a reflexionar sobre qué los hace a ellos distintos de los primeros.

Este tipo de jugadores disciplinados poseen una excelente fortaleza mental que les permite poder sobrellevar su carrera profesional y su vida personal de manera equilibrada y hacer frente a cualquier tipo de exigencias, dificultades y tentaciones.

Pero esta fortaleza mental no es originada exclusivamente innato, es todo un proceso formativo y de socialización que viene de la mano de principios y valores humanistas, éticos, ecológicos y espirituales que han sido bien fundamentados en la personalidad del jugador desde su niñez.

Por consiguiente, debemos entender que los jugadores falto de disciplina, compromiso y responsabilidad con su profesión y en su vida personal, familiar, es a causa de una inadecuada o falta de educación en valores en su niñez.

Lo que trae graves consecuencias cuando son jóvenes y están comenzando su carrera, ya que no cuentan con valores sólidos que le den las herramientas necesarias para afrontar la gran responsabilidad que implica ser un jugador profesional: quien debe saber manejar las altas exigencias y expectativas que se crean alrededor sus potencialidades, y más aún, saber manejar la fama y el dinero que trae consigo el profesionalismo, ya que son dos elementos que sin la debida orientación previa, pueden conducir por caminos estrepitosos.

Licenciada Steffanie Jackeline Nuñez Hernández:

Steffanie Jackeline Nuñez, graduada de la Universidad Nacional Autónoma De Honduras en el Valle De Sula.

Definimos violencia doméstica cuando una persona trata de controlar y de ejercer poder sobre su cónyuge en el contexto de una relación sentimental.

Las relaciones abusivas siempre comprenden un desequilibrio de poder y control. El agresor usa palabras y conductas intimidantes e hirientes para controlar a su pareja.

Puede manifestarse de diferentes maneras: físico, emocional, sexual o financiero. Los hombres son víctimas de maltrato por parte de sus parejas; muchos de ellos no presentan denuncias por pena o miedo al qué dirán los demás y el machismo, pero la violencia doméstica suele estar dirigida a las mujeres y en Honduras este tema no es una excepción.

El aumento de casos en los últimos meses del presente año se considera que ha sido debido a la situación del encierro que tememos que vivir debido al COVID-19 y aunque para la mayoría, nuestro hogar debería de ser un lugar de paz protección y refugio ante esta situación; para muchas de nuestras mujeres hondureñas se ha convertido en un tormento e infierno pues son víctimas de violencia domesticas ejecutada por sus cónyuges y por supuesto si hay hijos en el hogar ellos del mismo modo se ven afectados.

Ya sea que adopten en el presente o futuro una conducta agresiva o que adquieran un comportamiento sumiso que les convierta potenciales víctimas a corto o largo plazo.

Como hemos visto últimamente en las noticias jugadores de la Liga Nacional han sido denunciados por parte sus esposas, por violencia doméstica.

¿Podríamos decir que es un escenario más alarmante o que ellos están exentos a realizar esta conducta?

Al contrario, ellos como todos, son seres humanos y por ende se deben regir de igual forma ante nuestras autoridades y acatar las órdenes que la ley así amerite.

¿Ahora por qué en los jugadores se ha manifestado este tipo de conductas?

Se pueden considerar diversas situaciones que, si bien es cierto, no es excusa para que un individuo dañe a otra persona, estos son factores que contribuyen y llevan a una persona generar conductas violentas dentro y fuera del hogar.

En primera instancia muchos quizá no están dispuestos a pasar por procesos que les ayude a sobrellevar el estrés, la ira o los causantes que han detonado este de comportamiento.

Por otro lado, muchos, al ser figuras públicas adquieren una autoestima demasiado elevada que los lleva a sentirse superiores; sentimiento que como hemos mencionado provoca a la persona adaptar conductas agresivas, por ende, pueden creer que nada les va a suceder si comenten estos delitos.

De igual forma la mayoría de los hombres se guardan sus sentimientos en distintas áreas de sus vidas; y no se permiten expresarlos debido al miedo u orgullo de mostrarse tal cual son por ende reprimen todas sus emociones las cuales se ven manifestadas en conductas agresivas.

Los problemas económicos, el consumo masivo de alcohol y otras sustancias, los conflictos y tensión dentro de la relación íntima de pareja o de matrimonio, también incrementan los índices de violencia familiar.

Otros factores que alteran las relaciones interpersonales, es que en la actualidad los jugadores se han visto forzados a quedarse en casa, tienen que convivir con sus parejas 24/7; esto genera para ambas partes un estrés porque se ha interrumpido sus actividades habituales y como la mayoría de seres humanos no se adaptan al cambio, a una nueva rutina en sus casas, no saben cómo salir de su zona de confort y no logran crear hábitos que ayuden a sobrellevar adecuadamente el estar tanto tiempo en casa.

Sumado a todo esto muchos se ven afectados por el insomnio; y este genera que la persona se sienta cansada, irritable y con ira durante el día.
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Debido a que esta situación puede afectar a cualquier persona debemos de conocer también el circulo de la violencia:

En primer lugar, encontramos la aparente calma: Salir con la pareja e intentar conquistarla, segundo, tensión violenta y progresiva.

Aparecen celos, peleas, gritos, insultos y humillaciones, tercero, agresión violenta: Amenaza, desata su furia, la violencia se trasforma en física, cuarto, arrepentimiento y promesas.

El agresor reconoce su accionar, pide disculpas, dice que ha cambiado y promete que no lo volverá a hacer y en quinto lugar la reconciliación: Consiente a su pareja en un intento por mostrar cambios.

No se debe dejar pasar por desapercibido las consecuencias deja el maltrato psicológico a sus víctimas entre ellos podemos mencionar: La baja autoestima, depresión, inseguridad, intentos de suicido, etc.

Y el alto porcentaje de victimas que han fallecido debido a esta problemática. Por lo tanto, si la persona es víctima se recomienda que inmediatamente pueda realizar la denuncia y buscar ayuda profesional.

De igual forma, si la persona considera y reconoce que tiene problemas de ira y teme a convertirse en agresor o se ve a sí mismo como uno, se recomienda también pueda buscar ayuda profesional, esta debe ser terapia individual, familiar y de ser posible terapia de pareja.