Ciuffardi: «Mario es inocente y los responsables son otros»

La mujer fue sometida a un juicio de procedimiento abreviado el pasado 2015, donde se determinó mantener en firme la acusación por el delito de lavado de activos.

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Natalia Ciuffardi acaparó la portada de la revista chilena Mujer de la editorial Las Últimas Noticias

La chilena Natalia Patricia Ciuffardi Castro fue condenada a cinco años de libertad vigilada por el noveno Juzgado de Garantía de Santiago de Chile, por la comisión del delito de lavado de activos en perjuicio del Estado de Honduras, en el caso del Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS).

La mujer fue sometida a un juicio de procedimiento abreviado el pasado 2015, donde se determinó mantener en firme la acusación por el delito de lavado de activos y declararla culpable y condenarla a una pena de cinco años.

¡Natalia Ciuffardi!

Un año después de esta decisión, Nathalia Ciuffardi acaparó la portada de la revista chilena Mujer de la editorial Las Últimas Noticias, en su edición del 24 junio donde compartió a profundidad su experiencia.

ENTREVISTA:

Una decena de pequeños cuadros con motivos mexicanos y otros tantos con imágenes de plumas hondureñas llenan las paredes de la casa de Natalia Ciuffardi, en el Condominio Los Bellotos, de Puente Alto.

La propiedad de tres pisos y un auto fue lo único que no perdió después de ser condenada en Chile por el delito de lavado de activos en perjuicio del Estado de Honduras, en junio del año pasado.

La exbailarina del Platinum estuvo siete meses detenida y a punto de ser extraditada luego que se conociera su vínculo sentimental con el exdirector del Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS), el médico Mario Zelaya (46), quien está encarcelado en su país y a la espera de un juicio por el desfalco de más de 230 millones de dólares.

En los dos años de su relación, luego de conocerse en el club Platinum, Natalia adquirió dos departamentos en La Florida, una casa en la playa y tres propiedades en Honduras, entre otros bienes. Todos fueron incautados.

Sentada en el comedor de la casa, donde vive con sus papás y el hijo (3) que tuvo con Zelaya, Natalia cuenta que hace una semana cumplió el primero de cinco años de libertad vigilada de su condena. Está bien maquillada, con el pelo suelto y relajada. Pero no suelta su celular.

«Tengo que ir una vez al mes a hablar con una asistente de Gendarmería (Policía) para que sepa en qué ando. Me preguntan qué hago en el día, con qué gente me rodeo, qué hago en el tiempo libre», dice.

Mario Zelaya.
Mario Zelaya.

Desde que salió de la cárcel, en junio de 2015, Natalia no ha vuelto a trabajar. A pesar de haber estudiado secretariado administrativo nunca quiso ejercer en esa área. Hoy, no lo descarta. «A estas alturas me da lo mismo, mientras sea trabajo, bien», dice con cara de resignación.

¿En qué te gustaría trabajar? ¿Has buscado?
No me he movilizado como debería. Es que hace un tiempo operaron a mi mamá del corazón y su recuperación ha sido de cuidado. Le pusieron un marcapasos, le cambiaron la válvula mitral. En ses meses no puede hacer fuerza. Pasamos las dos juntas en la casa.

¿Ni un pituto (trabajo temporal)?
Estuve trabajando de radiotaxi en la flota de Tarragona, pero duré una semana, porque mi papá no quiso que siguiera, pero me fue súper bien esos días. En agosto me voy a poner a estudiar mesoterapia por medio de Gendarmería, si Dios quiere. Se trata de una técnica en que te ponen un yeso y te van moldeando la figura.

¿De qué vives ahora?
Mi papá es el sustento de la casa. Es taxista y sale a trabajar a las 7:30 de la mañana y llega a la casa a las 22 horas. Está todo el día taxeando el auto de otra persona. Por suerte le va súper bien.

Antes ibas a la peluquería, al gimnasio, pasabas en el mall ¿Cómo es ahora?
Gimnasio ya no hay, me trato de cuidar con las comidas, pero igual he subido de peso. A veces me voy a hacer los pies, me aliso el cabello y sería. Ya casi no voy al mall.

Pasaste de una vida súper activa a estar en la casa. ¿No te aburres?
No, nada. Este ha sido el único periodo en que he estado de dueña de casa, y me gusta porque puedo cuidar a mi hijo, lo voy a dejar y a buscar al jardín, soy bien hogareña.