EEUU niega permiso a abuelita hondureña de 93 años que cruzó frontera en silla de ruedas

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La hondureña atravesó el Río Bravo en una balsa inflable.

TEGUCIGALPA. Hace unos días, la historia de la hondureña Trinidad Tábora, una anciana de 93 años, conmovió a todo el internet, la señora en una silla de ruedas y unas profundas marcas del tiempo en el rostro decidió huir de Honduras para ir detrás del «sueño americano».

Tábora, junto a una nieta, se embarcó en un peligroso viaje para llegar a los Estados Unidos, su meta era que le otorgaran asilo político.

Difícil viaje

Junto a otro grupo de inmigrantes de diferentes partes de Centroamérica, las hondureñas lograron llegar hasta Tamaulipas, México.

Los migrantes también la ayudaron a cargarla en diferentes trayectos del recorrido donde su silla de ruedas no podía transitar debido a las piedras en el camino.

Luego auxiliada por otros migrantes, Trinidad atravesó el río Bravo en una balsa inflable. Al tocar tierra del otro lado de la frontera, su nieta pidió ayuda para cargarla y bajarla de la lancha, hasta depositarla en su silla.

Pero lo que la señora no sabía, es que el fotógrafo y periodista John Moore, de Getty Images, se encontraba en el lugar realizando un trabajo sobre el flujo migratorio y aprovechó el momento para tomarle varias fotografías a la anciana desde que ella llega en la balsa, hasta cuando la bajan, la suben a la silla de ruedas y en señal de victoria, la hondureña levanta las manos.

Moore compartió las imágenes a través de su cuenta de Instagram, las cuales en segundos se volvieron tendencia en las redes sociales.

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Le niegan el permiso

Una vez en suelo estadounidense, las hondureñas esperaron a que llegaran agentes fronterizos, ya que buscaban asilo político en Estados Unidos.

La solicitud era respaldada, según declararon las mujeres a la cadena Telemundo, en que trataban de huir de la violencia que azota a la nación cinco estrellas viven en su natal Honduras; ahí, detallaron, Trinidad y su nieta fueron testigos del momento de una masacre.

Sin embargo, las cosas no resultaron favorables para la señora de 93 años y su nieta, ya que las autoridades de EEUU les negaron el «refugio político». Además, las deportaron de vuelta a Tamaulipas.

Hasta el momento, se desconoce si las hondureñas se regresarán a Honduras, o si volverán a intentar ingresar de manera ilegal a EEUU.


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