Abandono escolar pone en vilo el futuro de los niños hondureños

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Abandono escolar
Al menos unos 800 mil niños están en peligro de abandonar sus estudios educativos.

TEGUCIGALPA, HONDURAS. El abandono escolar es uno de los grandes problemas sociales que enfrenta Honduras, cuyas cifras han alcanzado un nivel «récord» en comparación con años anteriores a 2020.

Pero, ¿Qué es lo que está sucediendo realmente en el sistema educativo?, ¿cuál es el futuro que les espera a estos niños?

TIEMPO Digital, contactó al director de Educación de la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ), Edwin Moya, con el objetivo de dar respuesta a estas interrogantes que surgen en relación al tema educativo del país.

Y es que, recientemente la organización civil publicó un informe en el que desveló la situación que viven los menores matriculados en las diferentes instituciones gubernamentales; el cual, hizo énfasis en el periodo de la pandemia por Covid-19.

Los datos recabados revelan que un aproximado de 800 mil niños no están siendo atendidos por la Secretaría de Educación; mismos que, según la ASJ podrían estar en riesgo de deserción o en su defecto ya permanecen fuera del sistema.

Sin embargo, este número solo da a conocer la realidad educativa durante la crisis sanitaria.

De 1.9 millones de estudiantes matriculados en 2020, unos 310 mil desertaron para finales de julio, según el Observatorio Universitario de la Educación Nacional e Internacional (OUDENI).

Para 2019, la cifra de deserción escolar llegó a ser de alrededor de 100 mil educandos en todo el territorio. Y para febrero de 2020, ya se contabilizaban 1 millón 200 mil estudiantes que no pudieron matricularse en las escuelas entre las edades de 13 a 17 años.

Asimismo, del total de pupilos que iniciaron el año lectivo (febrero a octubre), abandonaron los estudios cerca de unos 100 mil; ocho meses después de haber iniciado el nuevo periodo escolar 2020.

De tal forma, la ASJ detalló que al millón 200 mil que se registraron a inicios de año, se le suman los 800 mil que no tuvieron acceso al conocimiento desde el cierre de las instituciones en el marco de la crisis sanitaria. Así, la cifra de niños y niñas que quedan fuera del sistema educativo llegaría a 2 millones.

«Eso pareciera una normalidad antes de la pandemia, pero realmente eran cifras récord porque no habíamos tenido tal volumen de deserción. Eso es bueno señalarlo porque el problema viene de atrás», externó Moya.

Deserción en aumento

Desde 2015 el abandono escolar incrementó en más del 42%. Ese año, 47 mil 813 niños y jóvenes dejaron las escuelas y colegios. Para 2016, la cifra alcanzó los 58 mil 730; mientras que, en 2017 el número fue de 67 mil 024.

Ya para 2018, los datos mostraron unos 81 mil 818. Lo que, revela serios problemas y obstáculos que tiene la población hondureña para tener acceso al pan del saber.

Atención durante la pandemia

Por otra parte, el director de Educación de la ASJ, sostuvo que la Secretaría de Educación -a través de los docentes- atendió a 86 de cada 100 estudiantes matriculados por medio de clases virtuales. No obstante, el último reporte indicó que el número disminuyó a 83.

«Las cifras revelan que 2 de cada 3 niños, en edad de 13 a 17 años, no están gozando del derecho a la educación».

Según el profesional, los datos se registraron gracias a la aplicación de monitoreo que realiza Educación en conjunto con los maestros.

«Es un dato que lo reporta cada docente (…)Tienen una presión por reportar que están trabajando, pero, además una presión doble para asegurar de que están atendiendo a todos los niños. El dato es bastante condicionado», aseguró.

Al respecto, TIEMPO Digital, buscó obtener las declaraciones de la viceministra de Educación, Gloria Menjívar; sin embargo, no se recibió ningún tipo de contestación.

Causas

De acuerdo a investigaciones hechas por los expertos, una de las principales causas que impide que los niños, niñas y jóvenes gocen de una educación digna es el factor económico.

«Nosotros propusimos con anticipación que se disminuyeran las exigencias económicas que impone la escuela. Esas exigencias son la primera razón de salida de los niños de la escuela o de la no matrícula», argumentó Moya.

Además, explicó que durante el 2018 se realizó un estudio económico de los hogares hondureños; específicamente, en la ciudad de Tegucigalpa. Este arrojó que cada familia gastaba al menos 14 mil lempiras por año para sostener la educación de sus hijos.

«El Estado no gasta más que 11 mil lempiras por año en alumno. Madres y padres están gastando más de lo que el Estado financia y eso es una violación del derecho», subrayó el profesional.

A la vez que, dijo que «ese nivel de deserción y ese nivel de no matrícula o de abandono escolar, realmente a nosotros nos compromete ya el presente; y, nos compromete mucho más el futuro».

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Acceso limitado a tecnologías e Internet

Debido a la alerta de emergencia emitida por el Covid-19, las escuelas y colegios, tuvieron que cerrar sus instalaciones; dejando a miles de niños a expensas de la situación crítica que afronta el país.

Con ello, miles de maestros se mudaron de las clases presenciales a las virtuales; lo que, generó más gasto y sacrificio de parte de los docentes, padres y madres de familia.

Ahora, la nueva educación exigió acceso a Internet, a una computadora o a un teléfono inteligente; recursos que no todos los estudiantes tienen la dicha de gozar.

El director de Educación de la ASJ, es del criterio que esto trajo consigo una exclusión implícita de grandes cantidades de educandos. «Dijimos que el Internet no era el mejor mecanismo para mantener activo el aprendizaje, no era el mejor mecanismo para los hogares en pobreza y para la mayoría de la población que manda al niño a la escuela pública», subrayó.

DATO: Al menos unos 5 mil maestros fueron despedidos en lo que va de la pandemia por Covid-19.

Según el experto, en Honduras solo el 29% de los hogares tiene cómo suplir el servicio de Internet; mientras que, en el área rural apenas el 18% de las familias tienen acceso al mismo.

Y cuestionó que, «cómo sirve la intención de la Secretaría de hacer cosas del derecho a la educación para apoyarse principalmente en el internet. Eso no debe ser, porque eso ya empieza a excluir a una cantidad enorme de niños».

De acuerdo al titular de Educación, Arnaldo Bueso, tanto docentes como alumnos se verían beneficiados con Internet gratuito para garantizar la continuidad de las clases; no obstante, hasta la fecha, muchos de ellos siguen esperando el beneficio.

Solución

Una de las soluciones al problema que representa el acceso a las clases virtuales, fue el de proporcionar a los maestros materiales impresos con el contenido autorizado para desarrollar; como principal recurso para llegar a todos los niños.

«Y hasta hace como tres semanas llegaron todos los materiales a manos de los docentes y les dijeron: ‘Es en un archivo PDF, imprimanlos ustedes’. Y eso no se vale, porque todo el sostén de la educación en este tiempo ha descansado en financiamiento de los padres y en financiamiento de los docentes», puntualizó Moya.

A renglón seguido expresó que, este organismo civil no aprueba la gestión del Gobierno en el ámbito educativo; puesto que, tiene excluidos cerca de 2 millones de estudiantes. «No podemos aprobar esa gestión así. Esa gestión tiene que cambiar y mucho».

Consecuencias a futuro

La deserción escolar en Honduras, proyecta un futuro sombrío para la sociedad en diferentes escenarios; sobre todo, para el relacionado con el ámbito económico. Profesionales apuntan que los daños ocasionados son y serán muy grandes.

Para Moya, la realidad de estos niños y niñas, conlleva que en su adultez su productividad laboral sea muy baja a la requerida por las empresas; trayendo consigo, un ingreso de salario muy bajo a sus necesidades de sostenimiento.

«Va a ser baja productividad, baja colocación, por eso van a ser los desempleados o los trabajadores informales desde la perspectiva social. Serán los niños que al no haber tenido escuela van a buscar como arreglar su vida y, quizás hasta la delincuencia los está esperando para poder nutrir de ahí sus intenciones», concluyó el profesional.

«A medida que COVID-19 obliga a cerrar escuelas en 185 países. Plan International y la UNESCO advierten acerca del posible aumento en las tasas de deserción escolar, que afectará de manera desproporcionada a las niñas adolescentes (y que) arraigará las brechas de género en la educación». Stefania Giannini, Subdirectora General de Educación de la UNESCO.


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