De Obama a Trump sí hay diferencia en deportaciones

ANALISIS: Con Trump se acabaron las prioridades y también el respeto a otras medidas que tomó al anterior gobierno para proteger a algunos inmigrantes vulnerables.

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Esto venía ocurriendo desde finales de 2014 con el gobierno de Obama. Esto cuando las autoridades finalmente tomaron una serie de medidas. Especialmente para enfocarse más y más en deportar a los delincuentes más peligrosos y a los migrantes recién llegados.

Personas con largo tiempo en este país, lazos familiares, record limpio que caían en un proceso de deportación, recibían un “cierre”.  Y  quedaban tranquilos, sabiendo que no serían deportados en un futuro  o quizá nunca.

Si uno de los 129 “Equipos de Fugitivos de ICE” salía a buscar a personas con órdenes viejas de deportación y arrestaban por error a otros indocumentados, se revisaban los casos luego del arresto, y algunos quedaban en libertad.

Se llaman “arrestos colaterales”, como las víctimas colaterales de ataques militares. Son aquellos inmigrantes a los que ICE no anda buscando, pero que caen en sus redes cuando están buscando a alguien más.

“Con Obama y con Bush anteriormente siempre hubo arrestos colaterales cuando ICE hacía sus operativos para recoger fugitivos”. Así dijo Maríelena Hincapié, del National Immigration Law Center.  “Pero cuando eso pasaban, hacían una evaluación tras el arresto. Determinaban si las personas eran prioridad, si eran elegibles para DAPA, si tenían hijos ciudadanos, etc. Ahí entraban consideraciones humanitarias”.

Este es el cambio más importante de lo que hizo Obama –especialmente en los últimos años- a lo que comenzó a hacer el gobierno de Donald Trump. Ahora ya no parece haber prioridades y todo el mundo, o casi, puede llegar a ser “deportable”.

 Casos ilustran los cambios con Trump

Entre los casos específicos de las últimas semanas, ya puede observarse esta ampliación de las prioridades. Estas destinadas no sólo a crear temor en la comunidad inmigrantes y cobertura mediática que de beneficios políticos a Trump.

Trump también busca “números”. Deportar a la mayor cantidad posible de personas, como lo prometió  al decir que expulsaría a 2 o 3 millones de “delincuentes”. Pero los cálculos de los expertos señalaron que no había tantos delincuentes documentados o con tarjeta verde.

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Para cumplir con esa cifra, Trump debe ir mucho más allá de los delincuentes. Y eso, al parecer, es lo que ha comenzado a hacer.

La primera evidencia clara está en la orden ejecutiva sobre inmigración dictada por Trump el 25 de enero.  Ese día no sólo ordenó la construcción del “muro”, sino que dictó una serie de cambios a las actividades de las agencias de inmigración.

Cualquiera puede ser prioridad

El cambio más importante, como cubrimos en su momento, fue la ampliación de las prioridades, que durante los años de Obama se fueron centrando más y más en delincuentes violentos CONVICTOS y recién llegados, a una lista muchísimo más amplia.

La letra de estas órdenes amplió las categorías de deportación mucho más allá de los delincuentes convictos en los que supuestamente se iba a poner prioridad, creando una línea más bien borrosa que probablemente lleve a más deportaciones de todo tipo de inmigrantes.

Las prioridades establecidas por las órdenes son: extranjeros convictos de cualquier ofensa criminal, extranjeros que han sido ACUSADOS de una ofensa criminal, aún sin ser convictos, extranjeros que hayan cometido actos que “pudieran ser un delito”, quienes hayan cometido fraude migratorio o gubernamental.

Otra cláusula de la orden indica que extranjeros que hayan entrado con visa y se hayan quedado o violado términos de las mismas “representan una amenaza significativa a la seguridad nacional”, poniendo una red aún más amplia que podría esencialmente incluir a la mayoría de los indocumentados en el país.

Un ejemplo es el caso de Guadalupe García, de Mesa, Arizona, una  madre de dos hijos ciudadanos con 20 años en el país, que fue deportada Ipso facto al presentarse a un “check-in” de ICE.

“Al menos durante el tiempo de Obama el objetivo era enfocar más y más las deportaciones, cosa que se logró cada vez más y particularmente en los últimos años, para evitar el daño a personas con largo tiempo en el país”, dijo el abogado David Leopold, ex presidente de la Asociación Nacional de Abogados de Inmigración.