Honduras: Los generales mandan mensajes, uno de ellos el Caso Iguala

507

TEGUCIGALPA. El comisionado de la Policía, Leandro Osorio, continúo ayer generando más dudas y preguntas sobre lo qué pasa en la Policía de Honduras al revelar en monosílabos incidentes que nunca fueron comunicados a las autoridades competentes y que se quedaron dentro de las paredes de las oficinas de los generales u oficiales o bien como “asuntos confidenciales engavetados en los archivos policiales o garantías para no ser investigados o ascendidos”.

Ayer el comisionado Leandro Osorio agregó -como otros jefes policiales- un nuevo incidente que agranda el rompecabeza aparecido por la presunta conexión de esta rama de la Policía con capos del narcotráfico o de las presiones a que son sometidos los oficiales de la Policía por políticos o el crimen organizado.

El general Osorio, con 32 años como policía, dijo ayer sin profundizar que él ha estado siendo perseguido “profesionalmente” desde que “detuve a los narcos en La Iguala, Lempira, a quienes decomisó un narcolabolatorio”.

Tambien declaró que su cancelacion por parte de la actual Comisión Depuradora de la Policía tiene relacion con haber capturado a miembros de la Policia Militar involucrados en delitos. En esta afirmación el general tampoco dió más información ni los periodistas repreguntaron sobre la importancia de esta declaración

El caso de los narcos de La Iguala, Lempira, y un narcolaboratorio no solo es un hecho  reactivado por el general Osorio. El general Ramón Antonio Sabillón implicó de forma telegrafiada “al hermano del hombre” como el principal miembro del Cartel de los cachurecos el pasado miércoles.

El “hermano del hombre”  también es vinculado con la incautación del laboratorio y captura de dos narcos, uno colombiano y el segundo un hondureño, en Iguala, Lempira, el mismo caso al que se refiere el general Osorio.

QUÉ PASO EN IGUALA?

En un cable fechado desde Iguala, el 14 de marzo de 2014, la agencia de noticias IPS, retrata el caso de Iguala, archivado y ahora revivido por altos oficiales de la Policía: “La destrucción de un sofisticado invernadero con cultivos de amapola y marihuana, en el occidental cerro La Cumbre”.

Es la primera vez que se hallan en el país cultivos de amapola (adormidera), de los que en América Central hasta ahora solo existían registros en la región guatemalteca de El Petén. La pasta de adormidera sirve de base para la fabricación de heroína, una droga muy adictiva y cuyo consumo ha resurgido, reveló en aquella ocasión la IPS.

IPS agrega en su despacho noticioso, que “El 31 de enero, las autoridades anunciaron el hallazgo del invernadero altamente tecnificado en la empinada montaña, a 1.600 metros sobre el nivel del mar y a unos 400 kilómetros de

Tegucigalpa, en el caserío La Cumbre, en el municipio de La Iguala, en un lugar que visitó IPS y al que se llega por caminos aptos apenas para algunos vehículos rústicos y las caballerías”.

El ascenso atravesó cinco caseríos, entre flores silvestres y cafetales propios del departamento de Lempira, y se dificultó por los caminos agrietados y angostos, de tierra húmeda cuando no lodosa, que se vuelven intransitables en la época lluviosa, a partir de mayo, relata el corresponsal del IPS.

El invernadero descubierto, de 40 metros de ancho por 100 de largo, donde se hallaron 1.800 plantas de amapola y 800 de marihuana (cannabis) de la variedad holandesa, era una instalación climatizada, gracias a una gran planta eléctrica, con un moderno sistema de riego y equipos de alto rendimiento.

Carlos Mejía, subcomisario de la Policía Nacional en Lempira y quien encabezó la incautación, relató a IPS que “tenemos sospechas de que existen muchas (plantas) más en estas vastas montañas del occidente, por eso estamos peinando toda la región”.

En el operativo se capturó a dos personas, el colombiano Rubén Darío Pinilla y el hondureño Orlando Jacinto Miranda. Este último era un trabajador de Pinilla, quien además del invernadero producía hortalizas en su finca, como “fachada” para la actividad ilegal, aseguró Mejía.
Otro policía que estuvo en la acción confió a IPS que la finca está a nombre de alguien de la zona al que se investiga y que podría ser testaferro de alguien más. Se presume, además, que ya hubo aquí otras cosechas de adormidera y cannabis.
En la comunidad de El Matazano, al pie del cerro, una maestra dijo bajo anonimato a IPS que “ya era tiempo que agarraran a esa gente. Por esos caminos de herradura se veían de un tiempo acá carros (vehículos) de doble tracción por las noches, cargados con barriles plásticos, y la gente decía que en ese cerro sembraban marihuana, pero eso de la amapola es nuevo para nosotros”, contó.