Ex vendedor de droga: “Tenía ganancias de L. 2,000 diarios”

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Ex vendedor de droga
Ex vendedor de droga habló con el equipo periodístico de Diario Tiempo Digital, donde contó cómo operaba cuando vendía los alucinógenos.

Redacción. En los últimos años el negocio de las drogas en Honduras ha sido una válvula de escape para algunos hondureños que se sienten agobiados por las deudas económicas.

Para muchos no es la mejor salida ante la crisis que pueda tener en el momento la persona. Pero otros, al no ver mayor oportunidad para hacerse de un par de “desplumados” no le queda de otra que adentrarse al oscuro mundo del tráfico ilegal de estupefacientes.

 En ese sentido, Diario Tiempo Digital, logró conseguir el testimonio de un ex vendedor de droga de la capital, quien decidió compartir con los lectores algunas de sus experiencias.

Por hoy omitiremos el verdadero nombre del joven. Esta vez lo llamaremos “El Chuy”. Es un cipote muy simpático, un tanto callado pero muy gracioso con sus “aleros” del barrio.

El capitalino comentó todo, desde sus inicios en la venta de drogas hasta el día que decidió salirse de ese mundo.

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Detalló que creció en uno de los barrios más peligrosos y conflictivos de Tegucigalpa. Exteriorizó que compartió muchos de sus juguetes con algunos que hoy en día son unos temibles criminales.

Sus inicios en la venta y distribución de drogas

“El Chuy” fue amplio y detalló cómo fueron sus pininos en mundo del narcomenudeo.

Al momento de contactar a “El Chuy”, sentimos un poco de nervios, no sabíamos que podía pasar. Llegó fumándose un cigarro y de entrada identificamos que se trababa de él.

“Qué ondas perrito, cómo te va. Si queres un cigarro o un fresco –refresco- se lo pedís a la doña de la pulpería; yo lo pago”, fueron las primeras palabras que cruzamos con el hondureño ex vendedor de drogas.

Es así, que tratando de compaginar y seguirle el hilo a las pláticas que tenía con los demás amigos, nos involucrábamos. Fue así como logramos poco a poco ganarnos su confianza.

A simple vista, “El Chuy” no aparenta la edad que tiene, en la actualidad no pasa de los 30 años. “Mira loco, cuando yo empiezo a vender esa onda –droga- aquí en la zona cuando se venía empezando. Un alero me contactó con unos manes –mareros- de la MS-13, me ofrecieron trabajo y acepté”, manifestó.

Comentó que la oferta que le hicieron los mareros era que vendiera droga en la colonia donde él vivía. “Mira, yo te voy a ser sincero, sabía en lo que me estaba metiendo y aun así tomé el riesgo. Solo tenía 20 años y me dejé llevar por el dinero que me ofrecían”, añadió “El Chuy”.

 Método de venta de los estupefacientes

El hondureño mencionó que el negocio le dejaba buenas ganancias.

Recordó con su mirada fija y al final un suspiro como fue ese primer contacto con los integrantes de la Mara Salvatrucha (MS-13).

“Me acuerdo que el primer día llegaron dos chavalos. Se bajaron de un carro y me dijeron cómo íbamos a trabajar. Me entregaron una bolsa negra que en su interior venía hasta los ‘queques’ –repleta- de droga”, dijo el ex traficante.

Seguidamente, mientras se fumaba otro cigarro explicó que se encargaba de vender marihuana y piedra de crack. Es así, como da inicio al oscuro mundo del tráfico de drogas en el país.

“Aunque suene loco o parezca descabellado la oferta que me hicieron ellos era buena. Dejame decirte que la venta de droga me dejaba ganancias diarias de, cuando estaba buena, de hasta tres mil 500 lempiras diarios”, subrayó.

Además, agregó que por lo general se llevaba a sus bolsillos no menos de dos mil lempiras por vender los alucinógenos.

En el bajo mundo dijo que a ese método de droga se le conoce de una manera en particular. “En los barrios a la onda –droga- se le conoce como ‘Paca‘, la cual va agrupada en 20 carrucos de marihuana y 20 piedras de crack”, precisó.

Continuó diciendo que cada carruco lo vendía a 20 lempiras. Entonces, de la cantidad que le entregaban los mareros, 15 tenía que venderlos para ellos y los otros cinco era la ganancia de él.

De igual manera hacía con el crack, solo que cada piedra la vendía a 100 lempiras. O sea que, cada “Paca” le dejaba una ganancia de 600 lempiras.