Era un día normal en la Escuela de Primaria Salvación de Filipinas, en la zona de Magallanes. Mamlei, una de las profesoras del colegio se disponía a entrar a clases cuando vio a Justin, uno de sus alumnos de 7 años, con un bebé en brazos.

Sorprendida entró a la clase y, mientras acomodaba sus cosas y se disponía a comenzar con las tareas para sus alumnos. Asi prestaba atención a lo que hacía el pequeño Justin. El nene se sentó, sacó su cuaderno y apoyó a su hermana sobre su pierna. Levantó la mirada y al ver a la profesora anonadada entendió que debía explicar lo que ocurría.

Maám Lei expresó la admiración que siente por Justin y por su determinación para ir a la escuela; y no perderse clases aunque tenga que cuidar a su hermana menor.

“No quiero ausentarme, señorita. Traeré a mi hermana de un año porque mi abuela tiene que trabajar en la granja y nadie se puede quedar a cuidarla”, le explicó a su maestra.

Conmovida, Mamlei le tomó una foto y la publicó en Facebook para difundir una problemática que afecta a muchos chicos y que, con gran valor, Justin enfrentó de la mejor manera y no se resignó a dejar de estudiar. Dijo Justin a Maám Lei.

En Filipinas, uno de cada cuatro habitantes vive con menos de 215 dólares al mes, el umbral nacional de pobreza, condiciones que obligan a muchos menores a dejar los estudios. Sin embargo, el caso de Justin es un ejemplo a seguir.

Realidad

El diario españoL El País informó que en Filipinas uno de cada cuatro habitantes vive con menos de 175 euros al mes, el umbral nacional de pobreza. Por lo tanto estas condiciones obligan a muchos chicos a renunciar a los estudios a edades muy tempranas.

Esta no es la primera vez que se viraliza una de estas dolorosas imágenes. El año pasado se hizo masiva la historia de otro chico, de nombre Mateo; que también fue al colegio con su hermano porque nadie podía cuidarlo y no quería faltar a clases