Taxistas aquejan: «No tenemos qué comer y las pulperías ya no fían»

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La crisis por el toque de queda se agudiza en Honduras. Los taxistas también aquejan que no tienen alimentos y no quieren delinquir para sobrevivir.

TEGUCIGALPA, HONDURAS. La ausencia de ingresos por el toque de queda absoluto mantiene a los taxistas sin qué comer ni dónde dormir, reveló el dirigentes de Ataxis, Víctor Aguilar.

«No tenemos qué comer. Estamos desesperados; ya las pulperías no nos dan fiado y nos están corriendo de nuestros apartamentos (por la falta de pago de alquiler)», detalló.

Consiguiente, hicieron una solicitud al gobierno, a través del Instituto Hondureño de Transporte Terrestre (IHTT), para que les entregue alimentos.

Las autoridades estatales respondieron, pidiéndoles hacer un listado, donde tienen deberán anotar su nombre completo, número de identidad, número de unidad, placa, y la colonia de residencia.

Con esa enumeración, se les estaría entregando una ayuda en estos tiempos difíciles. Por tanto, los líderes instan a todos los integrantes del rubro para que se personen a las oficinas de la asociación (en la colonia Torocagua) y registren sus datos.

Además, Aguilar desveló que los afiliados a esa agrupación son al menos 21 mil 774, por lo que, estima, unas 35 mil familias serían beneficiadas por la donación gubernamental.

Eso sí, Aguilar aclaró que, para el programa piloto inicial, está contemplado el sector de taxis en la capital, La Ceiba, San Pedro Sula, y Choluteca. Los demás, tendrían que aguardar o emprender una lucha propia.

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¿Qué pasa con los motoristas no afiliados a Ataxis?

Un conductor de taxi, de forma anónima aseguró que hay una numerosa cantidad de compañeros que no tienen cobertura de los grupos de taxi legalmente constituidos y que también sufren la imposibilidad de salir a las calles a trabajar.

«Un señor salió a dejar a una vecina enferma y le decomisaron su unidad», ejemplificó la situación y añadió que es más preocupante porque no tienen cobertura de una afiliación legal.

Ataxis responde

Ante esa situación planteada, Víctor Aguilar comentó que «no importa de qué asociación sean, lo que importante es que sean personas que se dediquen al rubro y que sean compañeros».

Por lo anterior, los compañeros que no son miembros de Ataxis también podrán abocarse a las oficinas y buscar el beneficio gubernamental.

Asimismo mencionó que tienen las puertas abiertas a todo compañero que sea taxista, pero que no van a apuntar gente ajena a su labor.

«Esperamos a todos los taxistas con gusto. En Honduras sale el sol para todos, no para una parte», enfatizó.

¡Mejor que robar!

El dirigente Aguilar también dejó saber que tomaron precauciones al momento de acercarse a firmar el listado.

Según detalló, utilizaron gel antibacterial y no estaban dejando entrar a todos los taxistas al mismo tiempo, sino que por partes.

Por último, opinó que es mejor que el sector esté ahí luchando, a que estén pidiendo en las calles o planteándose la posibilidad de ejecutar actividades ilícitas para conseguir comestibles y bebibles.

«Es mejor que anden aquí a que se estén exponiendo en un mercado, o anden pidiendo, o delinquiendo, abriendo supermercados. Es mejor que estemos en un solo lado.», sentenció.

Conductores de Buses: Delinquir es una opción, pero no queremos eso

En el sector de La Laguna, próximo al Mall Premier, los operarios de los buses del transporte público se apostaron para hacer una manifestación. A diferencia de los taxistas, no están amparados en una asociación, reveló un conductor de manera anónima.

«No tenemos directiva, nosotros nos defendemos con uñas y dientes nosotros mismos. Representamos alrededor de 65 rutas del área urbana. No habíamos salido a la calle porque nos habían ajustado los insumos, pero ya se acabaron», explicó.

«Cuando trabajamos aunque sea unos 100 lempiritas nos llevamos a la casa. Somos alrededor de 12 mil motoristas que representamos entre 48 y 50 mil familias«, añadió.

Para finalizar su participación, tomó las palabras de Víctor Aguilar, el dirigente de taxis, y aseguró que sí podrían ingresar a la actividad delictiva, pero no es su cometido.

«Delinquir y abrir mercados es una opción para el hambriento. No queremos llegar a eso porque no somos delincuentes o ladrones. Somos gente que se levanta en la madrugada a trabajar y ganarnos el dinero de nuestras familiares bajo el sol y con el calor que provocan los motores de los buses», detalló.