Opinión de Rodolfo Pastor Fasquelle: Educar ¿para qué?… A mis nietos

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Rodolfo Pastor Fasquelle, historiador y escritor.

Por: Rodolfo Pastor Fasquelle. -La educación básica (primaria y media) tiene como fin primordial potenciar a los educandos como ciudadanos productivos de una nación chica pero plurilingüe y multicultural, lastimosamente aun dividida en clases, ciudadanos respetuosos de las leyes convenidas y comprometidos con su identidad. Es decir se propone generar una genuina ciudadanía libre, consciente y productiva que sustente y defienda al individuo y al común.

Los padres de familia tienen la obligación de proporcionar a sus niños desde su nacimiento una educación familiar personalizada ética, en valores practicados y podrán -según sus convicciones- agregar un complemento razonable de educación particular, si se quiere religiosa, la catequesis, según la expresión cristiana, siempre y cuando esa enseñanza parta de la tolerancia y la comprensión de la diversidad religiosa.

Las iglesias podrán establecer preprimarias para eso. (Como también en el nivel superior pueden establecer instituciones universitarias para formar cuadros).

La Preprimaria ha de ofrecer una educación de jardín, con tres años de duración, de los tres o cuatro a los cinco o seis años, de formato libre y curriculum abierto, con un solo maestro para un grupo y enseñanza de la ética de la alegría en la cooperación y el autodescubrimiento.

Sin ningún tipo de requerimiento posterior (Siempre y cuando se ajusten a ese formato, las iglesias y asociaciones privadas pueden establecer jardines de preprimaria. Cuando no existan condiciones o los padres tengan una alternativa y buena razón podrán excusarse de enviar a sus niños a los jardines públicos de preprimaria. El Ministerio de Educación supervisara las guarderías y las preprimaria alternativas.)

Ahí se puede enseñar cómo germina una semilla y a cuidar animalitos útiles. Se puede iniciar una educación emocional con música, canción y poesía, con libe expresión artística. Se podrán estudiar las olas en un estanque. Se hará una introducción festiva al número y a la letra. Y se inculcarán valores de la convivencia, el control de las emociones y la negociación de las diferencias. Muchos juegos y mucho

Toda la educación formal preuniversitaria debe estar a cargo del Estado, debe ser pública y laica, respetando las ideas diversas de cada comunidad e individuo.

No podrá haber educación básica formal privada ni menos religiosa porque la división que genera priva a los jóvenes de la conciencia de pertenecer a un colectivo obligado, aun cuando provienen de distintos orígenes sociales y de diversas filiaciones políticas y religiosas. (Aunque los religiosos que lo anhelen, de todas las religiones y denominaciones y quieran trabajar en este nivel, podrían laborar en el sistema público de educación laica con las mismas condiciones, contratos, beneficios y obligaciones que sus congéneres laicos sin predicar más que con su ejemplo.)

La educación publica debe ser gratuita, salvo por las contribuciones que voluntariamente quieran hacer los padres, sin ataduras ni condiciones. Y debe ser de carácter obligatorio, salvo en el caso de problemas graves de incapacidad física y mental. Así, todos los jóvenes compartirán una experiencia educativa de calidad, la formación identitaria y los componentes de una semiótica común con que después negociar sus diferencias.

La educación debe modernizarse continuamente y hacer uso avanzado de nuevas tecnologías. Pero lo más importante es el espíritu en que debe educarse, el espíritu crítico, reflexivo, analítico y creativo. Cero educación pública memorística o por mera imitación. Cero dictado.

Cero autoritarismos en el aula. Toda la educación debe proponerse enseñarle al alumno a pensar por sí y a expresarse. Para ese fin será importante proporcionar a los educadores una formación redondeada superior y contar con suficientes maestros especializados en las distintas materias mas aun para la secundaria. Para producir esos pedagogos, sus formadores institucionales deben estudiar las necesidades y requerimientos y especializaciones del nuevo sistema unitario.

Desde los seis hasta los dieciséis años, todos los padres de familia tendrán que mandar a todos sus hijos, independiente del género o condición, a la escuela primaria y luego al colegio de secundaria del sistema público, en donde se les proporcionará un almuerzo o merienda balanceada. Asimismo los materiales didácticos básicos.

La primaria ha de ofrecer una educación ya formalizada, con seis años de duración del Primer al Sexto Grado, con separación de materias y espacios educativos, y con una primera diversidad de maestros. Como norma los niños estudiaran doscientos diez días de Julio a Febrero. Vacacionaran tres meses de Abril a Junio y dos semanas en Diciembre. Pero la comunidad educativa podría hacer ajustes y acomodar ese calendario a condiciones locales.