Niños malcriados: un llamado a no crear «mini narcisistas»

887

Para Liat Hughes Joshi, periodista inglesa y autora e investigadora de temas de padres y crianza, aconseja a los padres a que regresen a la disciplina de antaño, antes de crear futuros adultos egoístas y maleducados, incapaces de hacer amigos ni mantener un trabajo.

¿Quién recuerda esos almuerzos de entre semana, sin poder levantarse de la mesa hasta que no se terminara el plato de comida, generalmente compuesto algún alimento “poco atractivo” para un menor? ¿Alguien lavó el auto o hizo algún trabajo hogareño para aumentar la mesada, o pasó una semana entera ingeniándoselas para no aburrirse en la casa, luego de ser castigado sin poder prender la tele? ¿Estamos muy lejos de esos años en que los niños sabían que eran niños y, por ende, acataban órdenes, eran amables y no levantaban la voz?

Para Liat Hughes Joshi algo parece haber ocurrido en el transcurso de los años que hoy los niños, en general, están en una especie de pedestal, teniendo a sus padres como sirvientes (en sus vidas “niñocéntricas”, como lo llama), dándoles en el gusto en todo, sin modales ni incentivo a ser proactivos con las labores de la casa, que se duermen a la hora que quieren después de hacer rabietas, que no saben pedir por favor ni dar las gracias y gritan sin culpa a sus padres; criando niños egoístas y antisociales, buenos para las pataletas privadas y públicas, y creando “una generación entera de pequeños emperadores (mini narcisistas) que serán incapaces de funcionar en el mundo real”, sin poder hacer amigos ni mantener un trabajo.

“Sus padres, con esa actitud de ‘laissez-faire’ en la disciplina y modales son los culpables”, concluye la escritora, para quien, la respuesta a este conflicto estaría en regresar a la vieja usanza paternal, esa de los 70 u 80, en la que los niños conocían su lugar en la casa, y así lo explicó en su libro “New Old-Fashioned Parenting” (algo así como ‘neo padres pasados de moda’), un texto que más bien parece ser un llamado a recuperar la disciplina -obviamente, sin violencia de por medio-, aprender a mantener los castigos, potenciar los modales y que sepan hacer las labores de la casa.

“En el momento en que tu hijo está listo para abandonar tu casa, debe ser capaz de planchar una camisa, cambiar sábanas, coser un botón, cambiar una ampolleta…”, ha comentado Hughes.

La difícil tarea de pensar a largo plazo

Quitarles el iPad, desconectar el WIFI, apagarles la tele y darles menos mesada si no obedecen; ordenarles que ayuden con los quehaceres del hogar y, simplemente, dejar de buscarles mil quinientas actividades y clases que hacer en vacaciones y permitir que se aburran un poco para que desarrollen su creatividad… Sin duda son actos que poco ayudarán a sacarle una sonrisa a los menores, pero Hughes llama a ser inteligentes y, basados en el amor a los hijos, sopesar qué es lo mejor para su vida adulta.

“Siempre que puedan, piensen a largo plazo”, recomendó acerca de qué consejos le daría a aquellos padres que, para evitar discusiones, insisten en darles en el gusto en prácticamente todo a sus hijos. “Es difícil ser un ‘nuevo padre pasado de moda’, pero se trata de pensar en qué es lo mejor para ellos a largo plazo y no en lo que los hace felices aquí y ahora. Puede ser difícil, pero vale la pena y, generalmente, ellos comenzarán a responder mejor con los límites y con su comprensión de las reglas de lo que pueden y no pueden hacer”.

-¿Qué pasa con los castigos, como quitarles horas de tele por no obedecer, y las probables pataletas que pueden desencadenar?
“Mantenerse firme y seguir pensando a largo plazo. No hay que asustarse con convertirse en alguien menos popular con tus hijos solo porque te pones firme. Ellos pueden ponerse sumamente tristes en ese momento, y realmente romper tu corazón cuando te dicen que te odian, pero si estás haciendo lo mejor para ellos a largo plazo, que así sea.

“En cuanto a las rabietas, no hay que dar el brazo a torcer. Si no, les darás el mensaje equivocado, de que pueden obtener lo que quieran a través de una rabieta. O que con un grito, el papá y la mamá les comprarán otro dulce o un segundo helado. Nuestros hijos deben saber que cuando decimos ‘no’ es no y que la respuesta será la misma aunque hagan una pataleta”.