La triste y solitaria vida del multimillonaro que le vendió Minecraft a Microsoft

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ESTADOS UNIDOS. Es una creencia extendida que el dinero hace a la felicidad. O en todo caso, que si no la compra, genera una sensación bastante parecida a la felicidad. Y esto es así por más que una y otra vez lleguemos a historias que demuestran lo exactamente opuesto.

Lo que sucede en el mundo de las empresas tecnológicas, donde se multiplican los casos de jóvenes de tipo “nerd”, con dificultades para socializar, vueltos multimillonarios de la noche a la mañana por la invención de un programa, un juego o una startup comprada por algunos de los gigantes tech, es una de esas comprobaciones.

El sueco Markus NotchPersson tiene 36 años, y es uno de esos casos: fundó Mojang, la compañía que creó el juego Minecraft, que luego vendió a Microsoft por 2.500 millones de dólares. Entre las cosas que hizo, figura la compra de una mansión de 70 millones de dólares en Beverly Hills, supuestamente ganándole la puja a Jay-Z y Beyonce, una de las parejas más ricas del mundo del espectáculo.

A diferencia de muchos casos en los que exdueños de compañías vendidas quedan en cargos de CEO una vez que venden sus empresas, Persson no se quedó en Redmond una vez vendida Minecraft, sino que buscó comenzar una nueva vida. Aunque parece que no está muy contento.

jugar minecraft

Markus “Notch” Persson es creador del famoso juego Minecraft.

En sus tuits de este sábado, el joven exempresario dejó claro que está inmerso en un mar de melancolía. “El problema con tener todo lo que querés es que te quedás sin razones para continuar intentándolo, y la interacción humana se vuelve imposible por el desbalance”, explicaba.

Y cuando profundizó en sus problemas para relacionarse, puede comprenderse por qué, efectivamente, el dinero no lo es todo. “Puedo juntarme con amigos en Ibiza, irme de fiesta con gente famosa, hacer lo que quiero, y nunca en mi vida me sentí tan aislado”, reconoció.

“En Suecia, me sentaría a esperar que mis amigos con familia y trabajo tuvieran tiempo para hacer algo, mientras miro mi reflecjo en el monitor”, agregó en sus tuits. “Encontré una chica genial, pero tiene miedo de mí y de mi estilo de vida, y me dejó por una persona normal”, se lamentó.

Por supuesto, 24 horas después de tuitear semejantes estados de ánimo, debe haber tenido varias propuestas de amistad, las que agradeció diciendo: “aprecio de verdad todas las proposiciones para juntarnos y hablar, y todo. Como persona introvertida que soy, no es fácil hacer nuevos amigos, significa mucho”.

También explicó que la serie de tuits vinieron de un sentimiento genuino de tristeza: “hacerlo público y no sentir que debo esconderlo me hace más fácil sobrellevarlo”.

Según afirmó después, y en palabras que tuvieron eco en la publicación especializada Cnet, está aprendiendo del consejo de otras personas en su posición: “la gente que se volvió exitosa de repente me dice que esto es normal y que pasará. ¡Es bueno saberlo! Supongo que entonces me lo voy a quitar de encima”.

Está claro que lo único que se puede comprar con todo el dinero del mundo son cosas. Y más cosas. Pero la felicidad es otra cosa.