La generación iluminada

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Patricia Murillo Gutiérrez

“Hombres que habéis abusado de los derechos más sagrados del pueblo por un sórdido y mezquino interés, con vosotros hablo, enemigos de la independencia y la libertad”. Manifiesto de David, Panamá, 16 de Julio, 1841. Francisco Morazán Quezada.

Para la juventud indignada de nuestra Patria, para los adultos indignados, para usted que aún no toma conciencia del minuto histórico que estamos construyendo, para los capataces cachurecos que reciben billete por vender su alma, para todos los nacidos  bajo este cielo y los amigos extranjeros que también sufren nuestro dolor, recordamos expresiones dadas en 1987, por el maestro y periodista incorruptible, Ventura Ramos en su libro: Honduras Guerra y Anti nacionalidad.

“ Se nos dice que la democracia popular y el socialismo no concuerdan con la idiosincrasia centroamericana, que son una aberración de la historia y el fascismo les califica de terrorismo”  Asociemos  esta aseveración del profesor Ventura con la realidad que nos imponen  los conspiradores contra el Estado de Derecho que meses, antes del Golpe de Estado de junio del 2019, ya inoculaban el virus del anticomunismo en una sociedad generosa y sometida desde su pensamiento crítico , al terrorismo de la palabra, que desafortunadamente, muchos y muchas periodistas se han encargado de ejercer, a veces por unos pocos dólares más.

Don Ventura como buen hijo de Lempira, antítesis abismal del que dice gobierna el país y nacido también en tal terruño, nos recuerda que allá por los años 1536 en Cerquin se dio el primer núcleo de Patria.

Pues  los pueblos originarios de esta  Honduras vieron con estupor como los conquistadores españoles que en una mano empuñaban la cruz y en la obra la daga para desollar a nuestros abuelos y el cañón que escupía plomo, se apropiaba de sus recursos naturales, de sus mujeres, de sus territorios y los esclavizaban.
La “justicia” española, manifiesta el maestro Ramos, acostumbraba a empalar, ahorcar y descuartizar a los rebeldes, a la resistencia de aquellos tiempos.

Y pregunto ¿y la justicia de los ladinos hondureños que hoy cual serviles de los nuevos imperios, de las mineras, de las transnacionales, de las térmicas y de las empresas que promoviendo el progreso para sus bolsillos, como creen que tratan a los dueños naturales  del territorio?
¿Cómo creemos trata al obrero, al que roba una medicina para el hijo enfermo, a la juventud que por millones no trabaja ni estudia, caldo cultivo de este sistema perverso?

Pero pasados más de 5 siglos de resistir calladamente, porque quienes escriben la historia oficial invisibilizaron por siempre las gestas de resistencia cívica de generaciones de hondureños inconformes, hoy en pleno siglo 21, crece la generación iluminada, la que entiende  que este sometimiento no tiene ninguna razón de ser, la que es estigmatizada,   por sus ideas libertarias, a la que se le hacen perfiles para intimidarla y a la que se les cierra los trabajos en mucha empresa privada y pública, porque sus ideas son tachadas de subversivas.

Esa generación que sobrevive y da la lucha pacífica, indignados contra esta mascarada que la  entrometida exembajadora Liza Kubiske llamo democracia y dice NO a esta dictadura  una de las más represora de la galaxia en estos momentos.

Los saludos allí donde hacen Patria juntos a las demás generaciones ya pasadas en años pero firmes contra la opresión. Tienen nombre más allá de los más conocidos, como son Ariel, Gaby y Miguel, crecen se multiplican y  se llaman Mauricio, Roger, Ricardo, Edwin, Fredy, Daniel, Nahúm, Scherly, Melvin, Grecia, Félix, Francisco, Gustavo, Sara, Maggie, German, Víctor, Linda, Claudia, etc. A todos y todas los abrazo.