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lunes, agosto 2, 2021

La estrecha relación entre el bruxismo y la ansiedad

El bruxismo, o la tendencia a rechinar los dientes, tiene una relación estrecha con la ansiedad, afirman expertos.

Se trata de una parafunción mandibular que afecta a muchas personas. Hay un estimado de un 25% de la población adulta que presenta este problema.

Sin embargo, los especialistas explican que hay factores contextuales y psicológicos para que aparezca el bruxismo. Uno de los más importantes es la ansiedad.

En un artículo publicado por azsalud.com, se habla de que el bruxismo es un hábito parafuncional. Significa que es un patrón de movimiento que se repite una y otra vez y que implica el uso de una parte del cuerpo de una manera distinta al modo en el que es usada convencionalmente.

En este caso, al rechinar los dientes la oclusión dental se produce de manera que daña el esmalte. Con el tiempo puede desgastar totalmente este material, hasta llegar a la dentina. Es por eso que algunos dentistas recomiendan la guarda (una cubierta delgada para los dientes).

Así pues, constituye una alteración capaz de dañar significativamente la salud de las personas. Por lo que ante este hábito es importante contar con ayuda profesional. Por otro lado, el bruxismo puede ser clasificado en dos tipos: el que se da durante el sueño, y el que se da en el estado de vigilia.

La relación entre el rechinar de dientes y la ansiedad

La ansiedad es un estado psicológico y fisiológico caracterizado por el estado de alerta al que nos conduce. Cuando estamos ansiosos, nos volvemos mucho más sensibles a cualquier cosa que pueda ser interpretada como una señal de peligro. También cuando algo importante está por suceder. Muchas veces se maneja por ideas no justificadas.

Sin embargo, en ocasiones la ansiedad hace que desarrolle hábitos que suponen un problema en sí mismo, y el bruxismo es un ejemplo de ello. La tensión que acumulamos debido a ese estado de activación y alerta nos lleva a intentar darle una salida, y en muchas ocasiones esto da lugar a conductas repetitivas e involuntarias, como estirarse el pelo, rascarse, etc.

Ahora bien, a pesar de que que en el bruxismo hay un problema relacionado con la conducta automática e inconsciente, esta alteración no aparece en la categoría de los Trastornos del control de impulsos.

Por otra parte se menciona que no está incluida en la de los trastornos de ansiedad, siendo ambas clasificaciones que aparecen en los manuales diagnósticos más usados en los últimos años (DSM-IV y DSM-5).

El tratamiento de la ansiedad es uno de los objetivos más habituales con los que trabajamos los psicólogos. Existen procedimientos eficaces para satisfacer esta clase de necesidades.

Si usted tiene un trastorno puede buscar ayuda profesional en su ciudad. También puede optar por seguir actividades diarias como controles de respiración para disminuirla.

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