HISTORIA HUMANA: Doña Ramona, el cerebro detrás de la repostería “Monchita”

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El cambio quizá más importante para los consumidores ha sido la innovación de los productos. A medida que las cocineras, incluida Doña Ramona, continuaron recibiendo cursos más avanzados con la empresa PANELA, pudieron ampliar la oferta de productos.

Por ejemplo, con el paso del tiempo, las sencillas donas evolucionaron a relámpagos. Los relámpagos son donas en forma alargada que tienen una cobertura glaseada y con relleno de crema. Además de estos, aparecieron en el nuevo surtido los pasteles helados, que ahora son de los favoritos de la clientela.

“Para introducir los pasteles helados tuve que realizar una inversión importante comprando las máquinas refrigerantes. Pero lo ha valido hasta el último centavo. Son de la predilección de muchos de los compradores y es muy rentable venderlos”, comentó.

Por otro lado, en cuanto a la cantidad de empleados, esto también ha tenido un cambio. Ahora ya toda la labor productiva y de ventas no sólo recae en “Monchita” y “Lola”; se sumó Doña Marcia.

Ella es encargada de labores de aseo y de comprar y mantener abastecido el local con los ingredientes necesarios para la elaboración de todos los comestibles. Además, la hermana de Ramona, Gregoria también hace labores administrativas y de venta en el lugar.

Esto ha permitido que Ramona ahora tenga un poco más de descanso. Pues antes le tocaba realizar todos los quehaceres relacionados al negocio todos los días. Hoy por hoy, doña Ramona estima que llegan a comprar diariamente entre 50 y 60 personas.

Su vida más íntima

Doña Ramona procreó tres hijos: dos varones y una niña. El mayor nació hace 23 años y su nombre es Medardo Aníbal Medina Raudales.

Su segundo hijo, que resultó de una segunda relación sentimental, llegó a este mundo hace 13 años, y fue llamado Osli Reiniery Raudales. Por último nace su hija Gracia Lucía Raudales, tres años más tarde.

“Yo elegí los nombres de mis hijos, excepto el del primero. A él lo nombró el papá; los otros nombres de mi hijo e hija los puse de acuerdo a mi gusto, como me parecían”, aclaró.

Ramona también habló acerca de lo que hace en su día a día alejada de la repostería: “cuando estoy libre, me gusta hacer los oficios de mi casa. A mí me encanta ver que todo esté bien ordenado”.

Para hacer una buena rutina diaria siempre me gusta estar con mi familia, estar concentrada en los estudios de la iglesia a la cual yo asisto y siempre pendiente de lo que necesiten mis hijos, dijo.

“En los lapsos de tiempo libre paso muy entretenida porque a veces tengo que supervisar mis fincas de café para ver cómo va esa producción aunque vengo empezando pero estoy en los primeros pasos de esta inversión y esperando a ver qué tal resulta”, añadió.

Madre estricta

Además afirmó que siempre ha sido una madre muy estricta para enseñar a sus hijos.

Con la misma educación que le heredaron sus padres y así “darles ese mayor ejemplo para que puedan seguir ese camino que los pueda conducir por el camino de bien”.

Su padre, don Francisco Raudales falleció hace diez años. Pero aún tiene la bendición de tener a su madre presente, que tiene 80 años y se llama Graciela Zúniga.

En el lado sentimental, a pesar de no tener una pareja de momento, afirma que no se siente solitaria. “No me siento sola porque tengo el respaldo de mis hijos y de mi Dios a quien día a día le pido que ilumine mi camino para poder seguir prosperando en el negocio de mi pastelería.”

Además, la empresaria y madre de tres hijos, gusta mucho de ver la televisión, cocinar, tomar café. También escucha noticias, y no se queda atrás en la tecnología, pues se entretiene mucho utilizando su celular.

Sus metas a futuro

Monchita nos relata que le gustaría ver a sus hijos graduados con un título universitario. Considerando ella que una de las mejores universidades del país es la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), desea que egresen de esa casa de estudios.

De igual forma nos confesó también de que tiene como meta dar un seguro de vida a sus hijos. De esa forma podrán ser beneficiados en el momento que ella ya no se encuentre.