Extorsión en SPS: ¿cuánto paga cada ruta?, ¿qué reciben a cambio?, ¿hay políticos involucrados?

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Ninguna ruta se salva de pagar extorsión en SPS.

Todos en Honduras conocen de cerca o a diario escuchan hablar de la extorsión, un fenómeno que ha ganado terreno llegando hasta lo más recóndito del país. El temor se apodera de aquel que recibe una llamada o un trozo de papel donde las maras y pandillas, sean grandes o pequeñas, «solicitan» una cuota semanal por vivir, operar y transitar en la zona que dominan.

Aunque miles de comerciantes, ciudadanos comunes y empresarios pagan el conocido «impuesto de guerra», los que experimentan a diario el terror y ven a cada instante un trozo de su tranquilidad marcharse son los transportistas.

El jueves 20 de diciembre, los sampedranos se levantaron con la noticia de que la empresa de transporte Catul Express llevaba tres días paralizada. Muchos pensaron que quizás tenían nuevas exigencias para el Gobierno de Honduras, pero se equivocaron.

Ahogados con las deudas y llenos de temor anunciaron que semanalmente cumplían con el pago de extorsión pero por motivos de temporada navideña, las maras y pandillas estaban exigiendo sus «pascuas» o «aguinaldo».

Adicional a lo que la empresa paga a la semana, les «solicitaban» un monto extra de L. 68 mil. Ante la incapacidad de los dueños de Catul Express, de los motoristas y ayudantes, de «saldar la deuda», decidieron cerrar operaciones temporalmente.

La actual situación de la compañía de San Pedro Sula hace surgir cientos de dudas. ¿Qué tan afectado está el sector transporte en la capital industrial? ¿Quiénes pagan y cuánto pagan? ¿Cuánto dinero recogen semanalmente las maras y pandillas por concepto de extorsión a transportistas? ¿Cómo funciona el proceso de pago? ¿Qué dan a cambio?

Reporteros de Diario Tiempo Digital se contactaron con un dirigente de transporte de la zona norte, cuyo nombre será omitido por seguridad, y hablaron sin tapujos sobre el fenómeno que tiene de rodillas a más de la mitad del país, la extorsión.

Nadie se salva de la extorsión

«El informante», como llamaremos al dirigente, reveló en primera instancia que de los transportistas de San Pedro Sula, nadie se salva del pago de extorsión. Cada ruta paga su cuota semanal y ahí no acaba todo. Algunos, incluso, «desembolsan» hasta a cinco estructuras criminales.

El cobro del «impuesto de guerra» empieza, en estos casos particulares, con una llamada al dueño de la empresa o ruta. El contacto no es directo con los motoristas y ayudantes, pero son ellos los que pagan las consecuencias cuando no hay acuerdo o puntualidad.

Los dirigentes de transporte cumplen un papel fundamental cuando «cae» una nueva estructura criminal. Ellos son los mediadores entre los mareros o pandilleros y los motoristas y ayudantes, pues deben definir cuánto dinero dará cada unidad, cuándo lo pagarán, quién lo entregará y dónde.

Además, en muchas ocasiones, cuando la exigencia de extorsión supera sus capacidades de trabajo, los dirigentes tratan de buscar una cifra más baja; aunque usualmente no aceptan. «Lo que ellos dicen, eso es, y los transportistas tienen que pagar», dijo el entrevistado.

Al consultarle a «El informante» cuánto pagaba cada empresa por extorsión semanalmente, nos brindó un ejemplo. La Ruta 2, que recorre sectores como la Satélite, La Pradera, barrio Cabañas, Primavera, barrio Barandillas, entre otros, paga L. 230 mil (920 mil mensual).

Suponiendo que la ruta cuenta con 100 unidades de transporte, cada una debe pagar a la semana L. 2,300 (9,200 mensual) para cancelar la cuota. Si las maras y pandillas les exigen las «pascuas» de L. 68 mil, deben pagar L. 2,980 (680 lempiras más de lo usual).

En resumen, los transportistas, prácticamente, «desembolsan» al mes como si tuvieran un empleado que gana más del salario mínimo nacional.

Mensualmente, según «El informante», en SPS se recogen entre 3 y 5 millones de lempiras por cobro del impuesto solo al rubro del transporte.

Las ganancias diarias de los transportistas

Dependiendo del estado de la unidad de transporte, ese será el costo de tarifa que pagarán los motoristas a los dueños de la empresa. Si el vehículo está nuevo es L. 1,200, si está en condiciones medias es L. 1,000 y si está viejo es de entre L. 700 y L. 800.

Asimismo, el dueño de la unidad es el encargado de pagar los gastos de operación; al final del día, al deducir este dinero, si ganaron L. 1,000 por un vehículo, se quedan con L. 500.