Tegucigalpa.– El clásico capitalino se vio opacado una vez más. El partido entre Olimpia y Motagua resultó ser lo mismo que en otras ocasiones, un completo desastre dentro y fuera del campo.

Si bien sabemos, un partido entre estos dos grandes siempre se ha denominado un partido peligroso. Esta vez no fue la excepción.

La policía Nacional quien era la responsable por resguardar y garantizar la seguridad en el recinto deportivo, no está capacitada para este tipo de eventos.

Un partido de esta magnitud no debe dejarse a manos de unos pocos elementos de seguridad. Lastimosamente el hondureño aún no conoce el respeto a los diferentes gustos de las personas. Si bien podemos ver los resultados de estos encuentros.

Sin embargo, los aficionados no comprenden la gravedad del problema. Muchos de ellos alcoholizados se fueron a los golpes, fuera del estadio se lanzan piedras.

La Policía Nacional dejó mucho que desear. Luego de ver aficionados que con bengalas pudieron afectar a algún jugador en la cancha.

Es incomprensible que con las revisiones que se hacen en cada entrada del Estadio Nacional, haya tanto aficionado que burle a estos mismos. La incompetencia de la seguridad ha permitido que los seguidores de estos equipos pongan en riesgo la vida de otras personas, de los futbolistas y hasta de ellos mismos.

Redacción: Maybelline Lanza