¿Cada cuánto hay que cambiar la esponja del baño?

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esponja
La esponja de baño es, en realidad, un auténtico imán de bacterias y gérmenes. Para evitarlo debemos cuidarla adecuadamente.

REDACCIÓN. A todos nos gusta cuidar nuestra piel y disfrutar de una buena ducha después de un largo día de trabajo. La esponja de baño es, en realidad, un auténtico imán de bacterias y gérmenes. Para evitarlo debemos cuidarla adecuadamente y reemplazarla con frecuencia.

Las esponjas que más gérmenes albergan son las naturales. Utilizamos este tipo de esponjas para exfoliar nuestra piel, combatir la celulitis o mejorar la circulación. Así, estas nos sirven para eliminar las células muertas. Lo peor es que estas pieles se enredan y acumulan entre los huecos de tu esponja.

Además, el baño cuenta con un ambiente húmedo, ideal para el desarrollo de diferentes tipos de gérmenes. Cuando acabamos nuestro ritual de belleza, colgamos nuestra esponja mojada en la ducha hasta el día siguiente. El ambiente caliente y húmedo que se ha generado en el baño ayuda a que las células se alimenten y se reproduzcan.

De esta forma, las bacterias acumuladas pueden hacer que contraigamos diferentes tipos de infecciones. Sobre todo, si tenemos la piel recién depilada, acabamos de exfoliarnos o tenemos alguna pequeña herida.

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1. Cambiarla con frecuencia

Como hemos comentado, las esponjas naturales albergan mayor cantidad de gérmenes con extrema facilidad. Si tenemos esponjas naturales, deberemos reemplazarlas cada dos o tres semanas; si, por el contrario, limpiamos nuestra piel con una de plástico, podemos usarla, como máximo, durante dos meses. Si notas que aparecen manchas, que no huelen bien o que acumulan demasiada suciedad deberás cambiarlas con mayor frecuencia.

2. No compartirla

Es muy importante que no la compartamos con nadie. Al igual que nuestro cepillo de dientes o nuestro peine, tu esponja solo debes utilizarlas tú; al igual que todos los artilugios que utilices de higiene personal.

3. No dejarla húmeda en la ducha

Cuando terminamos de ducharnos, colgamos nuestra esponja húmeda en la ducha. Esto es un grave error. Debemos escurrir bien nuestra esponja y dejarla en un ambiente donde corra el aire y no haya humedad.