Anarella Vélez: “Jamás me vi visitando a mi hijo privado de libertad”

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TEGUCIGALPA.-Entre sonrisas y algunas lágrimas Gloria Anarella Vélez Osejo nos contó sus mayores placeres, alegrías y tristezas.

Anarella Vélez es una reconocida catedrática de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), historiadora, ensayista y promotora cultural sin dejar de mencionar que es feminista.

Una mujer que desde niña estuvo rodeada del conocimiento, poesía y sobretodo de mucho amor.

Criada en un hogar de padres médicos, Gloria Anarella decide no seguir esta línea y se adentra en el estudio histórico.

Es hija de Gloria Osejo, doctora hondureña y su padre es Sergio Vélez, un médico mexicano.

De los buenos recuerdos de infancia, destaca la extraordinaria relación con su hermano gemelo y eterno compañero de travesuras.

Anarella Vélez, la exquisita docente que se pasea por la UNAH con sus libros y su mascota, un hermoso perro de compañía al que lleva a sus clases, se confesó con Tiempo Digital.

Hablamos con ella, sí, de su madre quien le inculcó el pensamiento feminista y su nana la visión rural de la cultura.

Pero también de su más reciente tragedia, la vinculación de su hijo Rigoberto Andrés al crimen de un abogado, el defensor de los imputados por unas adquisiciones hechas por el Ministerio de Salud.

A continuación la entrevista exclusiva que Tiempo Digital le hizo a la catedrática universitaria.

Me llamo Gloria por mi madre y Anarella porque cuando ella estaba embarazada estaba leyendo una novela La Historia de San Michele, escrita por un médico sueco; en esa novela había un personaje de tercera importancia que se llamaba Anarella.

Anarella desarrollaba su vida en una isla llamada Capri en Italia. Es un nombre de origen italiano, por eso me llamó así.

Sus padres

Soy hija de dos médicos, de Gloria Osejo Paz, médica hondureña la primera mujer en hacerse médica en le extranjero y la primera gineco obstetra de Honduras.

Ella estudió en México allí conoció a mi padre mexicano, también médico, Sergio Vélez.

Su niñez y adolescencia

Mi madre se vino a vivir a Honduras, mi padre se fue a vivir a México. Entonces yo iba mucho a México las vacaciones las pasaba en México con mi familia paterna. Eso me ha hecho que yo desarrolle un particular amor hacia ese país y su cultura.

Mi mamá de suerte tuvo un apoyo muy importante para la educación mía y de mi hermano. Se me olvido decir que soy gemela de un varón se llama Sergio Vélez, en la actualidad es médico con especialidad en pediatría y cirugía pediátrica.

Bueno mi mamá tuvo la suerte de encontrarse a una magnifica mujer que se llamaba Victoria Betancourt. Fue nuestra nana y nos cuidó hasta que tuvimos 55 años.

Entonces yo crecí con una madre médica que me infundió los valores científicos, éticos y el feminismo.

¿Y su hermano gemelo cuéntenos cómo fue su  relación con él?

Desde el principio fuimos cómplices, mi nana contaba que nosotros antes de aprender hablar normalmente entre nosotros nos comunicábamos. Cuando mi nana estaba cocinando, uno de nosotros la vigilaba y el otro hacía las picardías.

Mi nana cuenta cosas divertidísimas de esa relación que tuve con mi hermano desde  el principio hasta el día de hoy, tenemos una relación extraordinaria. De mucha solidaridad, y comunicación de calidad, cuando nos encontramos son encuentros memorables.

¿Entonces es cierto lo que se dice que los hermanos gemelos tienen una conexión especial?

Sí, aunque no tuve más hermanos que él, efectivamente nos hemos dado cuenta que cuando uno de los dos está triste, el otro también.

Cuando estamos muy felices igual, cuando tenemos un problema hay algo que nos llama y nos junta.

¿Cómo es su relación con el feminismo?

Mi mamá era feminista porque estudio medicina justamente en los años en que en México gobernaba Adolfo Ruíz Cortines.

Ruíz el último más importante presidente del PRI en los cuales se debatía el derecho al voto de las mujeres. Entonces ella estuvo  en medio de una lucha en una Universidad Nacional Autónoma de México sumamente revolucionaria.

Muy vinculada al proceso de la lucha por el derecho políticos de las mujeres y eso lo trajo consigo debajo del brazo y me lo trasmitió a mí.

Mi madre me enseñó el pensamiento científico y el pensamiento feminista mientras que mi nana me dio la visión rural de nuestra cultura, con ella aprendí mucho de lo que son los cuentos y leyendas de Honduras.