TEGUCIGALPA. –  La vida ha golpeado muy fuerte a Doña Suyapa Aracely Aguilar, una desesperada madre de familia que se aferra a su supervivencia y a la de los suyos.

Viuda desde hace 10 años, perdió a uno de sus tres hijos, su hija mayor sometida a operaciones. Su hijo menor con capacidades especiales, ha experimentado una vida de sufrimiento.

Doña Aracely de 56 años, habló con TIEMPO DIGITAL donde clamó el auxilio de un alma caritativa, para al menos poder aliviar un poco la desventura donde la tiene la carencia.

Doña Aracely de 56 años, habló con TIEMPO DIGITAL donde clamó el auxilio de un alma caritativa. Una mano solidaria, al menos poder aliviar un poco la desventura donde la tiene la carencia.

Ella no pide mucho, tres bolsas de cemento fue su pedido inicial. Y es que cuenta que su pequeña casa ubicada en la colonia Mololoa de la capital de Honduras; se cae a pedazos.

“Siquiera unas tres bolsas de cemento para hacer un servicio sanitario y un bañito. Lo necesito porque se me está cayendo la casita”, dice esta desesperada madre.
Acompañado de su hijo Jairo Noel Ramos, quien tiene severos problemas de locomoción, buscaba en una televisora capitalina; elevar su clamor.

La vida ha golpeado muy fuerte a Doña Suyapa Aracely Aguilar, una desesperada madre de familia que se aferra a su supervivencia y a la de los suyos.

“Mi hijo es discapacitado. Posee un nervio muerto. Nació con varios problemas en los pulmones, a los dos años le dio una severa fiebre con convulsiones. Luego, luego quedó en este estado”, cuenta apesarada. Su hijo tampoco puede hablar. Lo que ha aprendido de la vida es vociferar algunas palabras. “Lo que él dice son boconadas que aprendió en la calle”, dice.

Y es que cuenta, que, desde lo alto de su casa, pierde el equilibrio y en varias ocasiones ha caído al vacío.

Doña Aracely de 56 años, habló con TIEMPO DIGITAL donde clamó el auxilio de un alma caritativa, para al menos poder aliviar un poco la desventura donde la tiene la carencia.

Asimismo el modo que ha encontrado para subsistir, es la venta de tortillas, no obstante este trabajo solo le genera 50 lempiras de ganancia. “Con ese dinero, vuelvo a comprar una medida de maíz, también unos cuantos palos de leña”. A pesar de estos infortunios, ella asegura estar feliz.

PARA AYUDA A DOÑA SUYAPA ARACELY, COMUNICARSE CON ELLA AL TELEFONO: 95639271

“Vivo feliz al menos con un terrenito, peor fuera estar alquilando y que me saquen a la calle con mi hijo enfermo”

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