Londres, Inglaterra — El abierto británico ha culminado con un duelo para el recuerdo; Djokovic derrotó a Federer en cinco sets, con el último llegando a ‘tie break’. 

4 horas y 57 minutos duró la batalla más larga en la historia de una final de Wimbledon. La paridad era tanta que el quinto set se fue a las últimas instancias, terminando 13-12. Ninguno estaba dispuesto a bajar los brazos, pues cuando estaban contra las cuerdas era cuando más se empeñaban en sacar hasta la última gota del tanque.

Cuando parecía que el partido se definiría para uno de los dos, aparecía la mejor versión del otro. Esta tónica alargó el partido a niveles memorables. 

Djokovic es la kriptonita del suizo en el engramado, ya que es la tercera final de Wimbledon en la que el serbio derrota a Federer. El número uno del mundo confirmó su hegemonía en un partido en el que llegó a estar al borde de la derrota. 

Djokovic celebra su peleada victoria con una sonrisa.

Batalla no apta para cardiacos 

El partido fue largo por la calidad del mismo, era un ida y vuelta constante. El serbio empezó intenso y Federer respondió con saques potentes que dejaban al rival sin opción de respuesta. 

Desde el primer set se notó que se avecinaba un partido parejo, ambos ganaban un juego por lado hasta llegar a 6-6. El ‘tie break’ fue una montaña rusa, pues Djokovic se puso en ventaja de 3-1, cosa que Federer respondería ganando 4 puntos seguidos para ponerse arriba 3-5; sin embargo, el serbio despertó y aplicó la misma dosis para ponerse 7-3 y ganar el set. 

El duelo fue cerrado de principio a fin.

Federer entendió que al perder el primer set, estaba casi obligado a capitalizar en el segundo. El campo se le podía cerrar si se iba 2 sets abajo y por su edad no le convenía un partido largo. El suizo ganó el segundo con contundencia por un marcador de 1-6, siendo este el set más disparejo. 

Los tenistas volvieron a la pelea de centímetros en el tercero, ya que ambos tenían 6 juegos y se tuvo que recurrir otra vez al ‘tie break’. Novak reiteró sus nervios de acero en la segunda muerte súbita ganando 7-4 y llevándose así el set por 7-6. 

Como si el partido tuviera un guión, Federer salió excepcional luego de perder el tercero. Estaba obligado a ganar el cuarto para seguir con vida. Su tremendo saque le sirvió para descansar las piernas y contra las cuerdas se llevó el set por 4-6.

Federer demostró estar por encima del nivel de un atleta de 38 años de edad.

“No hay quinto malo”

Con el partido empatado a 2 sets por lado, no quedaba otra solución más que irse a un quinto y definitivo set. Las reglas del mismo eran algo distintas, pues habría un ganador hasta que alguien tuviera ventaja de 2 juegos con un mínimo de 6; es decir, que de llegar a 6 juegos por lado no habría un ‘tie break’ para llegar a 7 como en el resto de los sets.

El ‘tie break’ sería necesario en caso de llegar a un empate de 12 juegos por lado, algo inédito pero con dos leyendas del tenis era posible . 

Continuarían los juegos normales hasta que alguien tenga ventaja de dos, pero esto no se daba a causa del espíritu competitivo de ambos. Cuando Novak ganaba un juego, Roger el siguiente, y así fueron sucesivamente hasta que ambos ganaron 12. 

Federer tuvo dos oportunidades de oro y las desaprovechó; estaba a un punto de ganar la final con el quinto set 7-8 y arriba 40-15 en el juego. Djokovic salio de otro mundo ganando 3 puntos seguidos para evitar la victoria de ‘su majestad’. 

Federer estuvo a casi nada de ganar, y lamenta las dos oportunidades perdidas.

El partido se tuvo que definir en la última instancia, el ‘tie break’ del quinto set. Pasadas las cuatro horas de juego, ambos se notaban exhaustos y aplicando esfuerzos casi extrahumanos. 

Djokovic volvió a ser contundente en muerte súbita, y se puso 4-1, marcador del cual Federer no pudo levantarse. Ganó el ‘tie break’ 7-3 y el set 13-12 para darle fin a un capítulo para los recuerdos.